
No es por insistir, pero sí para llamar la atención ante el “abuso” de autoridad. La Iglesia Católica no cesa de espolear las conciencias de los políticos, quiero creer que sin intereses. Por ejemplo, hoy he leído un artículo en el que el arzobispado de Madrid le recuerda a Gallardón (alcalde de Madrid), después de haber celebrado un “matrimonio civil homosexual”, que la doctrina católica obliga a los fieles, y más aún a los políticos a “tener especialmente presente que todo reconocimiento legal teórico y práctico de las llamadas uniones homosexuales contribuye a ofuscar valores fundamentales que no sólo pertenecen a los creyentes, sino al patrimonio común de la Humanidad”. Y yo que creía que Dios nos dio libertad de albedrío… Bueno, pero lo dicho, a espolear conciencias con “obligaciones”. ¿Querrá Dios que se le obedezca por obligación o por amor? A lo mejor es un tema que hay que revisar… digo yo.
Por otro lado, he encontrado otro artículo interesante. Resulta que se cumplen 1100 años del nacimiento de San Rosendo. Y Benedicto XVI, ha concedido Indulgencia Plenaria a todo el que peregrine al monasterio de Celanova, donde están los restos del santo. Perdónenme las personas que piensen que mis palabras puedan ser gruesas, pero el vocabulario que surge últimamente de los comunicados de prensa, como Indulgencia Plenaria, Bula, Obligación doctrinal, etc. ambientan el presente con un aire del Medievo. Por otro lado, quiero recordar un texto bíblico muy conocido: Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquél que en Él crea, no se pierda, mas tenga vida Eterna”. Este es uno de los muchísimos textos que explican la “justificación por la Fe”, es decir, Dios nos perdona y nos hace justos simplemente si aceptamos a Cristo como nuestro Salvador personal, habiendo pagado Él por nuestros pecados en la Cruz. ¿Acaso se olvidó el apóstol Juan añadir “… y que peregrine a tal lugar”? Pues a lo mejor Dios tendría que publicar una “fe de erratas” para las próximas Biblias. Dejando sarcasmos aparte, me parece terrible menoscabar el sacrificio expiatorio y sustitutivo de Jesucristo en la Cruz por nosotros, sazonando el asunto con Indulgencias, cual “complemento vitamínico” para nuestra salvación. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia… (¿y las indulgencias? NO lo dice). Dios no es tan injusto como para poner la salvación al alcance de unos pocos privilegiados, sino que la ofrece por igual a todo ser humano. Por cierto, si peregrino al Monasterio de San Salvador en Celanova, ¿podré pecar luego todo lo que me de la gana? En la edad media, algunos compraron indulgencias plenarias, y días después robaron al prelado que las vendía. Cuando se les iba a acusar, no fue posible, porque poseían una indulgencia plenaria… incongruencias de la vida.








