
Sábado 23 de junio
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Miqueas 6:8; Juan 3:1417; 10:10; Romanos 4:21; Efesios 2:8; Filipenses 4:7; 2 Pedro 3:9.
PARA MEMORIZAR: “Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor perma
nece para siempre” (1 Ped. 1:24, 25).
PENSAMIENTO CLAVE: La Biblia es relevante para nosotros hoy en día.
MUCHOS TEXTOS ANTIGUOS EXISTEN TODAVÍA, desde el Libro de los Muertos de Egipto hasta la leyenda ugarítica de Keret y hasta los escritos de Aristóteles, Epicteto y Julio César. Pero ninguno de ellos posee la clase de influencia, de poder y de autoridad que la Biblia ha tenido, y todavía sigue teniendo hoy.
Sí, la Palabra de Dios permanece, aun en un mundo de vehículos espaciales, televisión de alta definición, teléfonos celulares y computadoras portátiles. Y eso es porque, a pesar de los muchos avances en la ciencia y la tecnología, el arte y la cultura, todavía somos seres humanos que luchamos con los mismos problemas que la gente ha tenido desde el principio. Problemas acerca de la vida, la muerte, la felicidad, la salud, la moral, la familia: todos ellos han permanecido sin cambios a lo largo del tiempo. Y la Biblia responde esencialmente a todos ellos también sin cambios.
Esta semana, nuestra semana final del trimestre, consideraremos por qué razones la Palabra de Dios permanece.
Domingo 24 de junio LA PALABRA DE DIOS HOY
Para muchas personas, la Biblia no tiene relevancia ni importancia actual. Algunas de sus razones, aunque variadas, pueden resumirse en: 1) El libro es muy antiguo; 2) el libro procede de un grupo relativamente pequeño de personas, los judíos; 3) el mundo es tan diferente hoy de lo que fue en los días en que se escribió el Libro, que difícilmente tenga algún valor para nuestra era.
¿De qué modo responderías a esas objeciones?
El problema con esos argumentos puede reducirse a una sola cosa: la premisa sobre la cual están fundados. Si creemos que la Biblia es un libro meramente humano, un libro escrito solo por seres humanos que expresan sus propias ideas culturalmente determinadas, entonces el argumento podría ser válido.
Sin embargo, como cristianos, rechazamos esa premisa. Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios; creemos que Dios, el Creador, nos ha hablado por medio de la Biblia. Creemos que él ha revelado su voluntad a toda la humanidad por medio del Libro. Que este haya sido escrito hace mucho, o escrito por un grupo pequeño de personas o escrito en un mundo muy diferente del de hoy: todos estos argumentos no tienen peso si creemos que Dios nos ha hablado por medio de la Biblia.
A continuación presentamos algunos textos que se ocupan de las cuestiones que se encuentran en la Biblia. Al leer estos pasajes, pregúntate: 1) ¿Qué problemas se enfocan en ellos? 2) ¿Cuán relevantes son para nosotros en la actualidad?
Miq. 6:8 _________________________________________________________
Juan 10:10 _______________________________________________________
Juan 17:3 ________________________________________________________
Hech. 17:31 ______________________________________________________
Fil. 4:7 _________________________________________________________
Piensa en los temas anotados arriba; si no contáramos con la Biblia, ¿qué respuestas tendríamos a estos planteos? Piensa en cuán diferente sería tu vida si no tuvieras la guía, la esperanza y las promesas que la Biblia nos ofrece. Entonces, ¿qué puedes hacer para que sientas que lo que ofrece la Biblia es más real para ti?
Lunes 25 de junio EL PLAN ETERNO DE DIOS
“Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos” (Sal. 33:11, NVI).
¿Qué principio importante, que se encuentra en este texto, nos ayuda a comprender la relevancia de la Biblia hoy? ¿Cuáles son los propósitos del corazón de Dios? Ver Juan 3:14-17; 1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9.
La Biblia conserva importancia actual porque los planes de Dios están revelados en ella; el plan de salvación nos fue dado a conocer por medio de la Palabra. Y esa salvación ha de ser para todas las personas en todas las generaciones. “El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor” (Prov. 19:21, NVI).
Dios es un Dios eterno (Deut. 33:27); él tiene un Reino eterno (Dan. 2:44); su voluntad para con nosotros, expresada en la Biblia, no se ha modificado con el paso del tiempo, porque él nunca cambia: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). “Los doblarás como un manto, y cambiarán como ropa que se muda; pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tienen fin” (Heb. 1:12, NVI).
Obviamente, los tiempos cambian; también cambian las culturas y las actitudes, y la gente cambia. El cambio es un hecho de la vida; lo comprobamos a todo nuestro alrededor. Pero Dios mismo, y sus propósitos hacia nosotros, permanecen siempre iguales.
Por ello, es indiferente que la Biblia se haya escrito hace muchos siglos, o en una cultura diferente; lo que importa es que el amor de Dios ha-cia nosotros, y su deseo de salvarnos, continúa siendo el mismo, a través de todas las épocas.
Este, entonces, es el secreto de la Biblia: es relevante hoy porque el Dios revelado en sus páginas lo es.
Piensa acerca de todos los cambios que ocurren, ya sea en tu propia vida, o en el mundo que te rodea o en ambos. Considera cuánta inestabilidad existe por todas partes. En medio de todo esto, ¿qué significa para ti el hecho de que el amor de Dios por nosotros y su plan para nuestra salvación nunca cambien? ¿Qué esperanza y seguridad puedes obtener de esta verdad importante?
Martes 26 de junio LA CRUZ ETERNA
Tal vez la razón más importante por la que la Biblia es tan trascendente hoy como ayer es que se trata del medio elegido por Dios para revelarnos la verdad más importante que alguna vez podamos conocer: Jesús, que murió en la cruz y resucitó de la tumba. Mientras esta gran verdad se nos enseñe, ¿qué importa cuán antigua sea la Biblia, o quién la haya escrito, o en qué circunstancias? Lo importante es que por medio de ella Dios nos ha revelado la gran verdad de la salvación por medio de Jesús; una verdad que durará por toda la eternidad, mucho después de que esta vieja tierra se haya desvanecido y se haya creado una tierra nueva. De este modo, mientras la Palabra de Dios nos revela a Cristo y a él crucificado, su vigencia para nuestro mundo caído nunca acabará.
Lee los siguientes textos. ¿Qué mensajes contienen para nosotros? Mientras los lees, pregúntate: “Si no fuera por la Biblia, ¿en qué otro lugar podría aprender las verdades que se enseñan aquí?”
Isa. 65:17 _______________________________________________________
Mat. 24:30 _______________________________________________________
1 Cor. 6:3 _______________________________________________________
2 Cor. 5:21 ______________________________________________________
Efe. 2:8 _________________________________________________________
1 Tes. 4:16 ______________________________________________________
1 Tim. 1:15 ______________________________________________________
Tito 1:2 _________________________________________________________
Heb. 2:14 ________________________________________________________
Apoc. 20:14 ______________________________________________________
Apoc. 21:4 _______________________________________________________
Al leer los textos arriba indicados, considera lo que se nos ha revelado en la Biblia. Estas son las promesas que se nos brindaron. ¿Por qué esto tiene tanta importancia para cada uno de nosotros? Comparte tu respuesta con la clase el sábado.
Miércoles 27 de junio PROMESAS NO QUEBRANTADAS
“Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado” (1 Rey. 8:56).
La Palabra de Dios existe para siempre, porque sus promesas nunca fallan. A diferencia de las promesas humanas, que frecuentemente no se cumplen, Dios siempre cumple las suyas.
Lee Romanos 4:21. ¿Qué esperanza se encuentra allí para nosotros? ¿De qué modo has experimentado la realidad de este texto?
Lee Juan 16:33. ¿Qué promesa especial hay aquí para todos nosotros? ¿Cómo has experimentado la realidad de esa promesa en tu propia vida?
Lee Mateo 28:20. ¿De qué manera has experimento la realidad de esta promesa?
Dios también nos ha legado promesas de vida eterna (Juan 3:15); de respuestas a la oración (Mat. 7:7); de bendiciones sin límites (Mar. 9:23); de eliminación de obstáculos (Luc. 17:6); de plenitud espiritual (Juan 6:35); de salvación (Rom. 1:16); de ayuda en la tentación (Heb. 2:18); de victoria (Sant. 4:7). “Por medio de estas promesas, Cristo nos comunica su gracia y su poder. Son hojas de aquel árbol que es ‘para la sanidad de las naciones’ (Apoc. 22:2). Recibidas y asimiladas, serán la fuerza del carácter, la inspiración y el sostén de la vida. Nada tiene tal virtud curativa” (MC 85).
¿Qué promesas todavía estás esperando ver cumplidas? Mientras tanto, ¿cómo puedes aferrarte de Dios en esperanza y confianza?
Jueves 28 de junio LA BIBLIA PERMANECE…
A lo largo de toda la historia, la gente ha pergeñado predicciones acerca de la inevitable desaparición de la Biblia; que pronto se desvanecería en la oscuridad y solo se consideraría una reliquia histórica de una era pasada, etc., etc.
¡Cuán equivocadas han estado esas predicciones!
Lee Mateo 24:35. En un sentido, ¿de qué modo estas palabras de Jesús prenunciaron, hace muchos siglos, que la Biblia todavía se encontraría en los últimos días?
Fuera de todos los intentos de destruir la Biblia por medio de la violencia, el enemigo de las almas ha tratado de utilizar la ciencia, la filosofía y la Alta Crítica con el fin de eliminar la influencia de la Biblia. Y, no obstante, hoy, millones y millones de personas creen en la Biblia como la Palabra de Dios y procuran reclamar sus promesas y vivir por sus mandatos. ¿Debería esto ser una sorpresa? ¡Por supuesto que no! Pues, como se nos ha asegurado: “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isa. 40:8).
En este sentido, de acuerdo con las Sociedades Bíblicas Unidas: “Al comienzo del siglo XIX, las Escrituras estaban disponibles solo en 68 idiomas. Hoy, las Escrituras se publican en no menos de 2.303 lenguas; la Biblia completa ha sido traducida por lo menos a 405 lenguas, y el Nuevo Testamento a unas 1.034. Además, porciones de la Biblia están disponibles en unas 864 otras lenguas” (ver www.biblesociety.org).
Lee 1 Pedro 1:24 y 25. Considera que estas palabras fueron escritas hace casi dos mil años. ¿Qué mensaje hay aquí para nosotros, hoy? ¿De qué modo estas palabras nos ayudan a confiar en la Biblia, en sus promesas y en sus advertencias?
La Biblia permanece, ahora y para siempre. La pregunta es: ¿Qué ha obrado en nuestras vidas? La Palabra puede estar en nuestros estantes, sobre nuestras mesas y aun en nuestras mentes, pero a menos que permitamos que entre en nuestros corazones, ¿de qué servirá? Considera tu vida. ¿Qué dice esta acerca de cómo te relacionas con la Palabra permanente?
Viernes 29 de junio
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El conflicto de los siglos, “Nuestra única salvaguardia”, pp. 651-660.
“Pero Dios tendrá en la tierra un pueblo que sostendrá la Biblia y la Biblia sola, como piedra de toque de todas las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los credos o las decisiones de concilios tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la voz de las mayorías; nada de esto, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia en favor o en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos cerciorarnos de si los autoriza un categórico ‘Así dice Jehová’ ” (CS 653).
“La Cruz de Cristo será la ciencia y el canto de los redimidos durante toda la eternidad. En el Cristo glorificado, contemplarán al Cristo crucificado. Nunca olvidarán que aquel cuyo poder creó los mundos innumerables y los sostiene a través de la inmensidad del espacio, el Amado de Dios, la Majestad del cielo, aquel a quien los querubines y los serafines resplandecientes se deleitan en adorar, se humilló para levantar al hombre caído; que llevó la culpa y el oprobio del pecado, y sintió el ocultamiento del rostro de su Padre, hasta que la maldición de un mundo perdido quebrantó su corazón y le arrancó la vida en la cruz del Calvario. El hecho de que el Hacedor de todos los mundos, el Árbitro de todos los destinos, dejase su gloria y se humillase por amor al hombre, despertará eternamente la admiración y la adoración del universo” (Ibíd., p. 709).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1 Como clase, repasen sus respuestas a la pregunta final de la sección del martes. ¿Qué pueden aprender los unos de los otros?
2 Como familia de la iglesia, ¿en qué áreas necesitan aplicar con más disciplina los principios que se encuentran en la Biblia? ¿De qué modo puede tu clase ayudar a la iglesia a tomar conciencia de dónde está débil, y ayudarla a alcanzar una norma más elevada?
3 Hablen acerca del tema de las promesas de la Biblia que todavía no se han cumplido, o que parecería que no se pueden cumplir, por lo me-nos como nos gustaría que fuese. Por ejemplo: Alguien oró por un amigo, un cónyuge o un niño, y este no se recuperó. ¿Cómo podemos ayudar a los demás a afrontar estas situaciones a la luz de la Palabra de Dios y de las promesas que tenemos en ella?
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Material auxiliar a la Escuela Sabática.
Sábado 23 de junio
La puerta del cielo ha sido dejada entreabierta y el brillo del trono de Dios inunda los corazones de aquellos que le aman, a pesar de vivir en un mundo maldito por el pecado. La luz que circunda al divino Hijo de Dios alumbrará el camino de los que siguen en sus pasos. No hay razón para desanimarse, porque las promesas de Dios son seguras e inmutables (My Life Today, p. 260).
En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. “Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena” (2 Timoteo 3:16, 17, V.M.) (El conflicto de los siglos, p. 9).
La Palabra de Dios es la perla de gran precio, inmutable y eterna. La verdad tal como es en Jesús muestra el camino correcto y la forma de andar por él. La verdad es un ancla para el alma, segura e inmutable. Pero la verdad deja de serlo para aquel que no la obedece. Si se abandonan los principios de la verdad, se traiciona un cometido sagrado. Que cada alma, sin importar su esfera de acción, se asegure que la verdad está implantada en su corazón por el poder del Espíritu de Dios (Review and Herald, agosto 1, 1899).
Domingo 24 de junio: La Palabra de Dios hoy
La Biblia es la revelación de Dios a nuestro mundo para decirnos qué clase de carácter debemos obtener para llegar al paraíso de Dios. Debemos considerarla como la forma en que
Dios nos ha mostrado las cosas eternas; cosas que tienen profundas consecuencias para todos nosotros. El mundo la ha dejado a un lado, como si su investigación se hubiera completado. Pero mil años de investigación no alcanzarían para descubrir los tesoros ocultos que contiene. Sólo la eternidad mostrará la extensión de sus joyas y su sabiduría, porque es la sabiduría de una mente infinita.
Los seres humanos nunca han logrado aprender todo lo que puede aprenderse de la Palabra de Dios. Siempre hay nuevas facetas de la verdad, y de los atributos y el carácter de Cristo: su benevolencia, su misericordia, su paciencia y su perfecto ejemplo de obediencia. “Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Éste es un estudio valioso que amplía el intelecto y le da fuerza a la habilidad mental. Después de investigar diligentemente la Palabra, el que ama la verdad encontrará tesoros escondidos, que le harán brotar exclamaciones de triunfo …
La Biblia, recibida y estudiada como la voz de Dios, le dice a la familia humana cómo alcanzar la felicidad eterna y cómo asegurarse los tesoros celestiales. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16, 17). ¿Seríamos tan ignorantes como para no comprender su valor? ¿Cultivaríamos el gusto por leer famosos escritores humanos y dejaríamos de lado la Palabra de Dios? Esa búsqueda por conocer lo que no se necesita conocer, sustituye el conocimiento que hace sabio para la salvación.
El estudio de la Biblia fortalece, refina y eleva la mente. Aunque no existiera ningún otro libro en el mundo, la Palabra de Dios, puesta en práctica por la gracia de Cristo, haría perfecto al ser humano para vivir en esta tierra y le daría un carácter preparado para la vida futura e inmortal. Los que estudian la Palabra y la reciben mediante la fe como la verdad, la integran en su carácter y llegan a ser completos en él. En cambio, la lectura de muchos otros autores cansa y confunde la mente, y tiene una influencia negativa en la vida religiosa. En la Biblia están especificados claramente los deberes del ser humano hacia Dios y hacia sus prójimos, y nos permite conocer a Dios; y ese conocimiento es vida eterna. “Y esta es la vida eterna -dijo Cristo que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (S. Juan 17:3) (Fundamentals of Christian Education, pp. 444-446).
Las amonestaciones de la Palabra de Dios respecto a los peligros que rodean a la iglesia cristiana, son para nosotros hoy. Como en los días de los apóstoles, los hombres intentan, por medio de tradiciones y filosofías, destruir la fe en las Escrituras. Así hoy, por los complacientes conceptos de la “alta crítica”, evolución, espiritismo, teosofía y panteísmo, el enemigo de la justicia está procurando llevar a las almas por caminos prohibidos. Para muchos, la Biblia es una lámpara sin aceite, porque han dirigido sus mentes hacia canales de creencias especulativas que traen falsos conceptos y confusión. La obra de la “alta crítica” al criticar, conjeturar y reconstruir, está destruyendo la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios del poder de guiar, levantar e inspirar las vidas humanas. Por el espiritismo, multitudes son inducidas a pensar que el deseo es la mayor ley, que la licencia es libertad y que el hombre es responsable únicamente de sí mismo y ante sí mismo.
El seguidor de Cristo se encontrará con las “palabras persuasivas” contra las cuales el apóstol advirtió a los creyentes de Colosas. Se encontrará con interpretaciones espiritualistas de las Escrituras, pero no debe aceptadas. Ha de oírsele afirmar claramente las verdades eternas de las Escrituras. Guardando sus ojos fijos en Cristo, caminará constantemente hacia adelante en la senda señalada, descartando todas las ideas que no están en armonía con su enseñanza. La verdad de Dios es el objeto de su contemplación y meditación. Considerará la Biblia como la voz de Dios que le habla directamente. Así encontrará la sabiduría divina (Los hechos de los apóstoles, p. 378).
Lunes 25 de Junio: El plan eterno de Dios
En la Palabra de Dios están todos los requisitos para el perfeccionamiento del hombre de Dios. Es como una tesorería llena de mercadería valiosa y preciosa, pero no apreciamos sus riquezas ni nos damos cuenta de la necesidad de investigar las Escrituras por nosotros mismos. Muchos descuidan el estudio de la Palabra de Dios para atender intereses seculares o para gozar de placeres efímeros… Oh, bien podríamos dejar a un lado todo lo que sea de carácter terreno antes que la investigación de la Palabra de Dios que puede hacemos sabios para vida eterna.
“Inspirada por Dios”, puede “hacer sabio para la salvación”, haciendo al “hombre de Dios… perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. El Libro de los libros tiene el máximo derecho a nuestra reverente atención…
En la búsqueda de las verdades reveladas por el cielo, el Espíritu de Dios es puesto en íntima relación con el sincero investigador de las Escrituras, La comprensión de la voluntad revelada de Dios ensancha la mente, la expande, la eleva y la dota de nuevo vigor, poniendo sus facultades en contacto con la maravillosa verdad…
La Biblia da al verdadero investigador de la verdad una avanzada disciplina mental y él sale de la contemplación de las cosas divinas con sus facultades enriquecidas; el yo es humillado mientras Dios y su verdad revelada son exaltados. Es debido a que los hombres no se relacionan con las preciosas historias de la Biblia que hay tanto ensalzamiento del hombre y se honra tan poco a Dios. La Biblia es la gran norma del bien y el mal que define claramente el pecado y la santidad. Sus principios vivientes, al correr por nuestras vidas como hilos de oro, constituyen nuestra única salvaguardia en la prueba y en la tentación (En lugares celestiales, p. 133).
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). Satanás busca continuamente influir sobre las mentes humanas mediante sus artes sutiles. La suya es una mente maestra, dada por Dios, pero prostituida con todas sus nobles capacidades para oponerse e invalidar los consejos del Altísimo…
Podemos vencer únicamente creyendo en toda palabra que procede de la boca de Dios. Debemos saber qué está escrito a fin de no ser derrotados por los sofismas y los encantamientos de Satanás… Si hemos sido entrampados por su poder encantador, en el nombre de Jesús rechacemos ese poder, y rompamos sin demora con Satanás…
Aquellos que claman a Dios por liberación del terrible encantamiento que Satanás teje alrededor de ellos, deben estimar debidamente las Escrituras. Nuestra única seguridad está en recibir toda la Biblia, no tomar solamente algunas porciones separadas, sino en creer en toda la verdad. Vuestros pies están sobre arenas movedizas si despreciáis una palabra que ha sido escrita. La Biblia es una comunicación divina, y es tan un mensaje para el alma como si una voz del cielo fuera oída hablándonos. Con cuánta reverencia, pavor y humillación deberíamos iniciar la investigación de las Escrituras a fin de aprender de las realidades eternas… Que todos estudien la Biblia sabiendo que la Palabra de Dios es tan perdurable como el trono eterno. Si estudiáis la Biblia con humildad, con ferviente oración en demanda de dirección, los ángeles de Dios abrirán para vosotros sus realidades vivas, y si apreciáis los preceptos de la verdad, ellos serán para vosotros como una muralla ígnea contra las tentaciones, los engaños y los encantamiento s de Satanás…
La Palabra de Dios es apta para salvar vuestras almas, para haceros sabios para la salvación. El salmista dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”. Entonces ocultemos la palabra de Dios en nuestro corazones, para que podamos “resistir en el día malo, y estar firmes habiendo acabado todo” (Efesios 6:13) (Nuestra elevada vocación, p. 312).
Martes 26 de junio: La cruz eterna
La Biblia no fue escrita únicamente para el erudito; por el contrario, fue ideada para la gente común. Las grandes verdades necesarias para nuestra salvación se presentan tan claras como el mediodía, y nadie podrá confundir el camino y perder su rumbo excepto los que sigan su propio juicio en lugar de la voluntad de Dios claramente revelada (Exaltad a Jesús, p. 124).
La Biblia bendita nos da el conocimiento del gran plan de salvación y nos muestra cómo cada ser humano puede tener vida eterna. ¿Quién es el autor del libro? Jesucristo, el Testigo fiel, que le dice a los suyos: “Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (S. Juan 10:28). La Biblia nos muestra el camino a Cristo, y en él encontramos la vida eterna revelada .. Jesús les dijo a los judíos que lo seguían en grande multitud: “Escudriñad las Escrituras”. Los judíos tenían la Palabra en el Antiguo Testamento, pero la habían mezclado con tantas opiniones humanas y mitos, que la voluntad de Dios para el ser humano había quedado cubierta. Algo similar está ocurriendo en nuestros días cuando los maestros religiosos están siguiendo el ejemplo de aquellos dirigentes (Fundamentals of Christian Education, pp. 308, 309).
Cristo adoptó la forma humana con el propósito de vivir la ley de Dios. Él es la Palabra de vida. Vino para ser el evangelio de salvación para el mundo, y para cumplir cada exigencia de la ley. Jesús es la Palabra, el Guía al que hay que recibir y obedecer en cada aspecto de la vida. Cuán necesario es, pues, que la mina de la verdad sea explorada para descubrir ese rico tesoro y ponerlo a buen recaudo como una joya preciosa. La encarnación de Cristo, su divinidad, su expiación, su extraordinario ministerio en el cielo como nuestro abogado y la obra del Espíritu Santo, todos estos temas del cristianismo son esenciales; y más aún, por ser vitales para nosotros, están revelados desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Los áureos eslabones de la cadena de la verdad evangélica, y lo principal, la materia prima, se encuentran en las enseñanzas de Cristo Jesús. ¿Por qué entonces no habrían de ser ennoblecidas y exaltadas las Escrituras en cada escuela de la tierra? ¡Cuán pocos niños son educados para estudiar la Biblia como la Palabra de Dios, y para alimentarse con sus verdades, que son la carne y sangre del Hijo de Dios! “De cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre [es decir, si continúa recibiendo las palabras de Cristo y las practica], tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él” (S. Juan 6:53-56). “El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado” (1 Juan 3:24) (Recibiréis poder, p. 108).
Miércoles 27 de Junio: Promesa no quebrantadas
Las promesas de Dios son plenas y abundantes, Y no hay necesidad de que alguien dependa de la humanidad para recibir fuerza. Dios está cerca de todos los que le piden que los socorra. y él es grandemente deshonrado cuando, después de invitarnos a poner en él nuestra confianza, noS apartamos de él -el único que no nos interpretará mal, el único que puede darnos consejo infalible- para dirigimos a hombres que en su debilidad humana están propensos a desviamos (Testimonios para los ministros, p. 388).
La marcha del pueblo de Dios debe ser hacia arriba y hacia adelante a la victoria. Alguien mayor que Josué está dirigiendo los ejércitos de Israel. Alguien está en nuestro medio, el Capitán de nuestra salvación, quien ha dicho para nuestro ánimo: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. “Confiad, yo he vencido al mundo”. El nos guiará a una victoria segura. Lo que Dios promete, es capaz de realizado en cualquier momento. Y la obra que él da a su pueblo para que haga, es capaz de terminada por su medio (Servicio cristiano, pp. 139, 140).
La santificación, la unidad, la paz -todas deben ser nuestras a través de la verdad. La creencia de la verdad no torna a los hombres sombríos y descontentos. Si tenéis paz en Cristo, su sangre preciosa habla de perdón y esperanza a vuestra alma. Sí, y más todavía, encontráis gozo en el Espíritu Santo mediante la aceptación de las hermosas promesas.
Jesús dijo: “En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo”. Por lo tanto, el mundo no os vencerá si creéis en mí. Es un mundo que yo he conquistado. Porque he vencido, si creéis en mí, también venceréis…
Todo lo que Jesús ha prometido lo cumplirá; y la duda de nuestra parte lo deshonra grandemente. Todas sus palabras son espíritu y son vida. Si las aceptamos y obedecemos, proporcionarán paz, felicidad y seguridad para siempre… Cristo declara que nos ha proporcionado paz; ésta nos pertenece. Y él ha hablado estas cosas, para que en él tengamos aquello que él adquirió para nosotros mediante su sacrificio infinito -lo que él considera que es nuestro. No necesitamos buscar esta paz en el mundo, porque el mundo no la posee. Se la encuentra en Cristo. Él la concederá, a pesar del mundo, a pesar de sus amenazas y decretos, y de sus promesas engañadoras (Nuestra elevada vocación, p.331).
¿Qué fue lo que Cristo prometió a sus discípulos si creían en él como su Salvador personal? “He aquí yo estoy con vosotros todos los días”, les dijo, “hasta el fin del mundo” (S. Mateo 28:20). Y otra vez les dijo, “estoy a tu diestra para ayudarte” (véase Salmo 16:8). Piensen en las muchas promesas que nos ha dado, de las que podemos aferramos mediante la mano de la fe. Cuando acudimos a la fuente de poder sabemos que recibiremos esa inteligencia y sabiduría que proceden de una fuente pura, que no está mezclada con ningún elemento de origen humano. Cuando oramos, es nuestro privilegio saber que Dios quiere que oremos, que le pidamos ayuda. “Pedid, y se os dará” (S. Mateo 7:7). Está en ustedes creer que recibirán. Dios desea que nos familiaricemos con él, que hablemos con él, que le contemos nuestras dificultades y que conozcamos por experiencia propia lo que significa pedir a Alguien que nunca se equivoca en sus evaluaciones ni comete un solo error (Alza tus ojos, p. 105).
Jueves 28 de junio: La Biblia permanece…
Trabajando con paciencia y tenacidad en profundas y obscuras cavernas de la tierra, alumbrándose con antorchas, copiaban las Sagradas Escrituras, versículo por versículo, y capítulo por capítulo. Así proseguía la obra y la Palabra revelada de Dios brillaba como oro puro; pero sólo los que se empeñaban en esa obra podían discernir cuánto más pura, radiante y bella era aquella luz por efecto de las grandes pruebas que sufrían ellos. Ángeles del cielo rodeaban a tan fieles servidores.
Satanás había incitado a los sacerdotes del papa a que sepultaran la Palabra de verdad bajo los escombros del error, la herejía y la superstición; pero ella conservó de un modo maravilloso su pureza a través de todas las edades tenebrosas. No llevaba la marca del hombre sino el sello de Dios. Incansables han sido los esfuerzos del hombre para obscurecer la sencillez y claridad de las Santas Escrituras y para hacerles contradecir su propio testimonio, pero a semejanza del arca que flotó sobre las olas agitadas y profundas, la Palabra de Dios cruza ilesa las tempestades que amenazan destruirla. Como las minas tienen ricas vetas de oro y plata ocultas bajo la superficie de la tierra, de manera que todo el que quiere hallar el precioso depósito debe forzosamente cavar para encontrarlo, así también contienen las Sagradas Escrituras tesoros de verdad que sólo se revelan a quien los busca con sinceridad, humildad y abnegación. Dios se había propuesto que la Biblia fuese un libro de instrucción para toda la humanidad en la niñez, en la juventud y en la edad adulta, y que fuese estudiada en todo tiempo. Dio su Palabra a los hombres como una revelación de sí mismo. Cada verdad que vamos descubriendo es una nueva revelación del carácter de su Autor. El estudio de las Sagradas Escrituras es el medio divinamente instituido para poner a los hombres en comunión más estrecha con su Creador y para darles a conocer más claramente su voluntad. Es el medio de comunicación entre Dios y el hombre (El conflicto de los siglos, pp. 74, 75).
“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (S. Mateo 24:35). Cristo… señaló las Escrituras como algo de incuestionable autoridad, y nosotros debemos hacer lo mismo. La Biblia ha de ser presentada como la palabra del Dios infinito, como el fin de toda controversia y el fundamento de toda fe.
El incrédulo Voltaire dijo con arrogancia en cierta ocasión: “Estoy cansado de oír de continuo que doce hombres establecieron la religión cristiana. Yo he de probar que un solo hombre basta para destruirla”. Han transcurrido varias generaciones desde que Voltaire murió y millones de hombres han secundado su obra de propaganda contra la Biblia. Pero lejos de agotarse la circulación del precioso libro, allí donde había cien ejemplares en tiempo de Voltaire hay diez mil hoy día, por no decir cien mil. Como dijo uno de los primitivos reformadores hablando de la iglesia cristiana: “La Biblia es un yunque sobre el cual se han gastado muchos martillos”. Ya había dicho el Señor: “Ninguna arma forjada contra ti tendrá éxito; y a toda lengua que en juicio se levantara contra ti, condenarás” (Isaías 54:17, V.M.).
En este tiempo, antes de la gran crisis final, lo mismo que antes de la primera destrucción del mundo, los hombres están absortos en los placeres y otras ocupaciones que atañen a los sentidos. Embargados por lo visible y transitorio, han perdido de vista lo invisible y eterno. Sacrifican riquezas imperecederas por cosas que perecen con el uso (La fe por la cual vivo, p. 17).
La Palabra de Dios es lo único permanente que nuestro mundo conoce. Es el cimiento seguro. “El cielo y la tierra pasarán -dijo Jesús- pero mis palabras no pasarán” (S. Mateo 24:35).
Los grandes principios de la ley, que participan de la misma naturaleza de Dios, están entretejidos en las palabras que Cristo pronunció sobre el monte. Quienquiera que edifique sobre esos principios edifica sobre Cristo, la Roca de la eternidad (Exaltad a Jesús, p. 189).
Viernes 29 de Junio: Para estudiar y meditar
El conflicto de los siglos, pp. 651-660.