Blog Adventista

30, Noviembre, 2007

Lección 10 Para el 8 de diciembre de 2007: Mansedumbre en el crisol

Archivado en: 2007 4 trimestre, Humildad, mansedumbre, pruebas — johada @ 8:41 pm

Sábado 1 de diciembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana:
Éxodo 32:1-14; Salmo 62:1-8; Ezequiel 24:15-27; Mateo 5:43-48; 1 Pedro 2:18-25.

Para Memorizar:
“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mat. 5:5).

NO ESCUCHAMOS con mucha frecuencia la palabra manso, excepto tal vez cuando leemos acerca de Moisés o estudiamos las Bienaventuranzas. No es difícil darse cuenta de por qué es así. La mansedumbre es definida como “soportar la injuria con paciencia y sin resentimiento”. No asombra que no oigamos mucho acerca de ella; difícilmente es un rasgo bien aceptado en la cultura actual. A veces, la Biblia traduce esta palabra como “humilde”. Otra vez, la humildad no es un rasgo característico que se vea como deseable en la mayoría de las culturas.

Pero la mansedumbre, soportar injurias con paciencia y sin resentimiento, es una de las características más poderosas de Jesús y de sus seguidores. Y, no obstante, no es un fin en sí mismo: la mansedumbre de espíritu puede ser un arma poderosa en las manos de los que están en medio del dolor y del sufrimiento. De hecho, el crisol es un buen lugar para aprender la mansedumbre de corazón, porque por medio de él nuestra mansedumbre y los dolores son testigos poderosos para Dios.

Un Vistazo a la Semana:
¿Cuál es la relación entre el sufrimiento y la mansedumbre? ¿Cómo podemos nosotros, con nuestros propios sufrimientos y dolores, ser un testimonio viviente para otros? ¿De qué modo la mansedumbre realmente puede ser una fortaleza y no una debilidad del cristiano?

Domingo 2 de diciembre: Pan Quebrado y Vino Derramado.

El escritor Oswald Chambers declaró que hemos de llegar a ser “pan quebrado y vino derramado” en favor de otros. ¿Qué crees que significa esto?
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Por toda la Biblia hay ejemplos de personas que fueron “quebradas” para servir a otros. Moisés fue llamado a soportar interminables olas de chismes y críticas al conducir a su pueblo a la Tierra Prometida. José fue llamado a una experiencia que involucraba traición y encarcelamiento mientras estaba en un puesto de servicio en Egipto. En cada caso, Dios permitió las situaciones con el fin de que las vidas de su pueblo fueran el teatro de su gracia y cuidado, no solo para sí mismos, sino también para el bien de otros. Dios puede usarnos de la misma manera. Es fácil sentir ira o dolor en tales situaciones. Pero, como notamos ayer, la mansedumbre es la capacidad dada por Dios para soportar tales cosas con “paciencia y sin resentimiento”.

Lee Ezequiel 24:15 al 27. ¿Qué estaba ocurriendo allí? ¿Por qué Ezequiel pasó por ese crisol?
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En el versículo 24, Dios dijo: “Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor”. Por medio del ejemplo de Ezequiel, el pueblo de Israel llegaría a la convicción de la verdad acerca de quién era Dios, Jehová el Señor, al experimentar el cumplimiento de la profecía que la vida de Ezequiel estaba simbolizando. Pero ellos verían esto sólo porque Ezequiel se quebró en las manos de Dios, por ellos. ¡Quién sabe cuántas personas verán a “Jehová el Señor” también mediante nosotros, en nuestra condición quebrada!

Más temprano o más tarde, la vida misma nos quebrará a todos. ¿Cuál ha sido tu experiencia al ser quebrado? ¿Qué lecciones aprendiste? ¿Cómo puede Dios usar tu propia alma quebrada para ayudar a otras personas?

Lunes 3 de diciembre: Interceder Pidiendo Gracia.

Lee Éxodo 32:1 al 14. ¿Qué papel estaba desempeñando Moisés aquí?
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Después de que el pueblo comenzó a adorar el becerro de oro, Dios dijo que habían ido demasiado lejos y anunció que destruiría al pueblo y haría de Moisés una gran nación. Pero, en vez de aceptar la oferta de Dios, Moisés rogó que Dios mostrara gracia a su pueblo, y Dios así lo hizo.

Éxodo 32:1 al 14 plantea dos problemas importantes. Primero, la oferta de Dios de destruir al pueblo rebelde y bendecir a Moisés era una prueba para él. Dios quería que Moisés demostrara cuánta compasión sentía él mismo por ese pueblo que era terriblemente desobediente. Y Moisés pasó la prueba. Como lo hizo Jesús, él suplicó pidiendo misericordia para los pecadores. Esto revela algo muy interesante: a veces Dios también puede permitirnos afrontar oposición, puede permitirnos estar en el crisol, de modo que él, nosotros y el universo que observa podamos ver cuánta compasión tenemos por los que están extraviados.

¿Qué razones dio Moisés para pedir que Dios no destruyera a Israel?
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Segundo, este pasaje muestra que la oposición y la desobediencia son un llamado a mostrar gracia. Se necesita gracia cuando la gente menos la merece. Pero, cuanto menos merecen la gracia, también es tiempo de sentirnos pequeños para ofrecerla. Recuerda cuando la hermana de Moisés, María, lo estaba criticando; quedó leprosa, y Moisés clamó a Dios que la sanara (Núm. 12). Cuando Dios se enojó con Coré y sus seguidores, y amenazó con destruirlos a todos, Moisés cayó sobre su rostro para suplicar por sus vidas. Al día siguiente, cuando Israel murmuró contra Moisés por la muerte de los rebeldes y Dios amenazó otra vez con destruirlos a todos, Moisés cayó sobre su rostro y pidió a Aarón que rápidamente hiciera expiación por todos ellos (Núm. 16). En su propia mansedumbre, en su propia abnegación en medio de este crisol, Moisés buscó gracia en favor de los que realmente no la merecían.

Piensa en la gente que te rodea y que tú piensas que es la menos merecedora de gracia. ¿De qué modo puedes tú, con mansedumbre y humildad abnegada, ser una revelación de la gracia de Dios para ello?

Martes 4 de diciembre: Amar a los que nos Hieren.

Alguien dijo cierta vez: “Amar a nuestros enemigos, entonces, no significa que se espera que amemos el polvo en el que está enterrada la perla; más bien significa que amemos la perla que yace en el polvo [...]. Dios no nos ama porque por naturaleza seamos dignos de ser amados. Pero podemos ser dignos de ser amados porque él nos ama”.

Cuando miras a tus “enemigos”, normalmente ¿qué ves: la perla o el polvo que la rodea?
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Lee Mateo 5:43 al 48. Jesús nos pide que amemos y oremos por nuestros enemigos. ¿Qué ejemplo de la naturaleza da Jesús allí, que nos ayuda a entender por qué debemos amar a nuestros enemigos? ¿Qué nos está enseñando Jesús aquí?
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En el versículo 45, Jesús usa el ejemplo de su Padre en los cielos para ilustrar cómo debemos tratar a los que nos hieren, que tal vez nos ponen en el peor de los crisoles. Jesús dice que su Padre envía la bendición de la lluvia a los justos y a los impíos; si Dios da la lluvia aun a los injustos, ¿cómo deberíamos tratarlos nosotros también?
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Jesús no está tratando de decir que siempre debemos tener sentimientos cálidos y tiernos para todos los que nos causan dificultades, aunque esto también es posible. Fundamentalmente, el amor a nuestros enemigos no significa que es un sentimiento que tenemos por ellos, sino actos específicos hacia ellos que revelan cuidado y consideración.

Jesús concluye este pasaje con un versículo que a menudo produce mucho debate: “Sed, pues, perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (vers. 48). Pero el significado es muy claro en el contexto: Aquellas personas que quieren ser perfectas como Dios es perfecto deben mostrar amor a sus enemigos como Dios lo muestra a sus enemigos. Ser perfectos a la vista de Dios es amar a los que se oponen; y hacer esto requiere una mansedumbre de corazón que solo Dios puede dar.

Recordando nuestra definición de mansedumbre (“soportar heridas con paciencia y sin resentimiento”), enumera los cambios que debes hacer para permitir que Dios te dé la clase de mansedumbre de corazón que te ayudará a tener la actitud correcta hasta los “enemigos”.

Miércoles 5 de diciembre: Una Boca Cerrada.

El ejemplo más poderoso de mansedumbre en el crisol viene de Jesús. Cuando dijo: Venid y “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29), quería decir vivir de maneras que probablemente ni podemos imaginar.

Lee 1 Pedro 2:18 al 25. Pedro está ofreciendo algunos consejos sorprendentes a los esclavos; describe de qué manera Jesús respondió al tratamiento injusto y doloroso que le dieron, y les sugiere que les dejó “ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Ped. 2:21). Cuando estamos en el crisol, ¿qué principios de mansedumbre y humildad podemos aprender del ejemplo de Jesús, según lo expresa Pedro aquí?
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Es triste observar a alguien que está tratando injustamente a otro. Y es extremadamente doloroso cuando nosotros estamos recibiendo ese trato. Normalmente tenemos un sentido muy fuerte de justicia, pues cuando ocurre una injusticia nuestro instinto es “poner las cosas en orden”, mientras sostenemos lo que creemos que es una ira justa.

No es fácil vivir así. Tal vez es imposible a menos que abracemos una verdad crítica: que en toda situación injusta debemos creer que nuestro Padre celestial está en el control y que él actuará en nuestro favor cuando sea de acuerdo con su voluntad. Esto también significa que debemos abrirnos a la posibilidad de que, como Jesús, no siempre seremos salvados de la injusticia. Pero, también debemos recordar que nuestro Padre celestial siempre está con nosotros, y está a cargo de todo.

El consejo de Pedro, modelado por la vida de Jesús, es sorprendente porque parece ser que el silencio ante el sufrimiento injusto es un testimonio más grande para la gloria de Dios que “poner las cosas en orden”. Cuando fue interrogado por Caifás y por Pilato, Jesús pudo haber dicho muchas cosas para corregir la situación y justificarse a sí mismo, pero no lo hizo. Su silencio fue un testimonio de su mansedumbre.

¿Cómo reaccionaste en situaciones en las que has sido tratado injustamente? ¿Cómo puedes aplicar mejor algunos de los principios considerados aquí a tu propia vida?

Jueves 6 de diciembre: Nuestra Roca y Refugio.

Muy a menudo las personas más orgullosas, las más arrogantes y altaneras, son las que sufren de baja estima propia. Su arrogancia y orgullo –que es una total falta de mansedumbre o humildad– son como una cubierta, pero tal vez no son conscientes de algo que falta en su interior. Lo que ellos necesitan es algo que todos necesitamos: un sentido de seguridad, de dignidad, de aceptación, especialmente en tiempos de angustia y sufrimiento. Podemos encontrar eso sólo mediante Dios. Resumiendo, la mansedumbre y la humildad, lejos de ser atributos de debilidad, a menudo son las manifestaciones más fuertes de un alma firmemente anclada en la Roca.

Lee Salmo 62:1 al 8. ¿Cuál parece ser el telón de fondo para este Salmo? ¿Qué puntos está destacando aquí David? ¿Qué principios espirituales puedes aprender de lo que él está diciendo? Pero, más importante, ¿cómo puedes aprender a aplicar estos principios a tu propia vida?
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“Sin causa, algunos hombres llegan a ser nuestros enemigos. Los motivos del pueblo de Dios serán mal interpretados, no solo por el mundo, sino también por sus propios hermanos. Los siervos de Dios serán puestos en lugares difíciles. Se hará una montaña de un grano de arena para justificar a los hombres que siguen una conducta egoísta, injusta. [...] Al representar mal a estos hombres, eso los viste con el oscuro ropaje de la falta de honestidad, porque las circunstancias más allá de su control hicieron que su obra estuviera más llena de perplejidades. Los señalarán como hombres que no son confiables. Y esto lo harán miembros de la iglesia. Los siervos de Dios deben armarse con la mente de Cristo. No deben esperar escapar del insulto y de juicios equivocados. Se los llamará exaltados y fanáticos. Pero no deben desanimarse. Las manos de Dios están en el timón de la providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre”. –Elena G. de White, en Spalding and Magan Collection, p. 370.

¿Cuán inmune eres a las críticas y los ataques de otros? Lo más probable es que no seas inmune, ¿verdad? ¿Qué puedes hacer para aferrarte más a Dios y arraigarte en tu sentido de valor propio porque aquel que te ama tanto murió por tus pecados? ¿De qué modo esta manera de pensar te ayuda a protegerte contra quienes te desprecian?

Viernes 7 de diciembre.

Para Estudiar y Meditar:
Lee El ministerio de curación, pp. 358, 359; El Deseado de todas las gentes, “El Sermón del Monte”, pp. 265-281; El evangelismo, p. 458.

“Las dificultades que hemos de arrostrar pueden ser muy disminuidas por la mansedumbre que se oculta en Cristo. Si poseemos la humildad de nuestro Maestro, nos elevaremos por encima de los desprecios, los rechazamientos, las molestias a las que estamos diariamente expuestos; y estas cosas dejarán de oprimir nuestro ánimo. La mayor evidencia de nobleza que haya en el cristiano es el dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un espíritu confiado y sereno despoja a Dios de su derecho a revelar en él su propia perfección de carácter. La humildad de corazón es la fuerza que da la victoria a los discípulos de Cristo; es la prueba de su relación con los atrios celestiales” (DTG 268, 269).

Preguntas Para Dialogar:
1. ¿De qué modo la humildad nos permite “estar por sobre” las heridas y las molestias? ¿Cuál crees que es la característica más importante de la humildad, la que nos permite hacer eso?

2. En tu cultura específica, ¿de qué manera se consideran las características de la humildad y la mansedumbre? ¿Son ellas respetadas o despreciadas? ¿Qué clase de presiones afrontas en tu cultura que actúan en contra de que cultives estas características?

3. ¿Hay grandes ejemplos de mansedumbre y humildad en las personas que viven hoy? Si es así, ¿quiénes son, cómo han expresado esos rasgos y qué puedes aprender de ellos?

4. ¿Por qué, muy a menudo, igualamos la mansedumbre y la humildad con la debilidad?

5. Vimos que David buscó a Dios como un refugio. ¿Cómo actúa esto, cómo se manifiesta siempre ese refugio? En otras palabras, ¿cómo podemos nosotros, como iglesia, ser un refugio para quienes necesitan uno? ¿Qué clase de refugio proporciona tu iglesia local? ¿Qué puedes hacer para ayudar a que sea un refugio para los que tienen esta necesidad

¿Palabras frívolas?

Archivado en: Buenas palabras, consagracion — johada @ 7:47 pm


Pero yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. S. Mateo 12:36.

¿Cómo hablan los que quieren ser cada día más semejantes a Jesús? ¿Qué tipo de palabras sale de sus bocas? ¿Sobre qué conversan cuando están juntos?

El versículo de esta mañana está dentro de un contexto interesante. En los versículos anteriores Jesús explica que el corazón es como un cofre donde se esconden cosas buenas o malas, y que la palabra es el medio por el cual se saca lo que se guarda en el corazón. “De la abundancia del corazón habla la boca”, deduce el Maestro (vers. 34). Y termina diciendo que en el día del juicio, los hombres darán cuenta de toda palabra frívola que hayan hablado.

Las personas pueden encarar este texto de tres maneras diferentes. La primera es llenarse de temor por las consecuencias en el día del juicio y tratar, a partir de hoy, de no hablar palabras frívolas.

La segunda es razonar de la siguiente manera: “Ya que los que tienen un corazón bueno hablan cosas buenas, entonces a partir de este momento hablaré solamente cosas constructivas”.

La tercera es ir a Jesús y decirle: “Señor, que hable frivolidades es una evidencia de que mi corazón es malo y está lleno de pensamientos inmundos. Por favor, vive en mí y purifica mis sentimientos y pensamientos, santifica diariamente mi corazón por medio de la presencia de tu Santo Espíritu”.

Y si a partir de ese momento el hombre vive una vida de comunión con Cristo, los pensamientos de Cristo pasarán a ser sus pensamientos, y las palabras que salgan de su boca serán, de manera natural, palabras edificantes.

Constantemente hemos colocado ante nosotros los ideales de vida del cristiano. Sin embargo, pocas veces hemos tratado de mostrar el medio por el cual se vive ese ideal.

En la Biblia nunca encontramos el problema sin la salida, el ideal sin la manera de alcanzarlo.

En el versículo de hoy, Jesús quiere decirnos: “Déjame resolver el problema del corazón, sanar los pensamientos, y entonces tus palabras reflejarán la pureza de tus sentimientos santificados por mi presencia”.

Dios quiere que sus hijos sean más semejantes a él, inclusive en el tipo de conversación que mantienen.

Pr. Alejandro Bullón

¡Alto a la autoridad (moral)!

Archivado en: Espiritual, honestidad — johada @ 3:34 pm

Pere Navarro, Director de la DGT (Dirección General de Tráfico), quien es la esencia de la imposición de las leyes de tráfico en España, “Jefe” de la Guardia Civil de Tráfico que nos ponen esas multas que tanta gracia nos hace a veces, ha sido “pillado” en un programa periodístico de televisión (en concreto Antena 3), cometiendo varias infracciones de tráfico en unos pocos kilómetros. El vídeo que está a continuación puede verse que en un ratito, debería tener -6 puntos en el carné de conducir y una multa total de 1.020 €.

Sé que a veces, cuando algunos reporteros graban vehículos cometiendo una infracción, al reproducir el vídeo en TV, las “autoridades competentes” han reclamado el vídeo para sancionar al conductor que aparece en el reportaje. ¿Habrán hecho lo mismo en este caso? Por si acaso, aquí va el vídeo de 1 minuto 30 segundos:

Autoridad moral, no creo que tenga mucha precisamente. Es cierto que los radares de tráfico nos dan cierto margen de error, pero incluyendo ese “margen” de error, en el vídeo hay infracciones serias.

Muchos son, o somos, los que exigimos a los demás cosas, leyes, normas y demás que ni siquiera nosotros mismos podemos cumplir. Como pastor de iglesia, a menudo me descubro predicando de asuntos que a mí mismo me hacen falta cambiar. Y no se trata de “Haz lo que yo diga pero no lo que yo haga“, dado que suelo comenzar los sermones diciendo: “Este sermón me lo dirijo a mí mismo, y lo comparo con todos vosotros en voz alta”. Reconozco que me falta mucha autoridad moral para enseñar ciertas cosas (no pido nada a nadie, hablo a las conciencias) y por eso mismo, el primer destinatario de mis predicaciones soy yo mismo.

Pero soy humano, y debo decir que procuro ser más comprensivo y flexible con los demás que conmigo mismo, aunque a veces, puedo fallar a mis seres queridos y más cercanos (e incluso los lejanos).

Toda esta situación descrita en el vídeo anterior de Pere Navarro, de exigir cosas que ni la máxima autoridad puede cumplir, me recuerdan una situación dada hace cerca de 2000 años, en el entorno de Jerusalén. La máxima autoridad religiosa imponía más de 600 mandamientos a cumplir por todo aquél que se considerase “piadoso” pero que ni la propia autoridad era capaz de cumplir.

Jesús habló precisamente de este tema en Mateo 23:23-28

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

En este contexto resalta aún más la persona de Jesús. Los fariseos que se sintieron amenazados (más que acusados), enviaron a unos alguaciles para apresar a Jesús, y volvieron con las manos vacías y una gran impresión en sus mentes y conciencias, reflejada en la siguiente frase: “¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

¿Dónde radicaba el poder de Cristo y el de sus palabras? No en su divinidad. Jesús habló como ningún hombre ha hablado y hablará porque Jesús vivió como ningún hombre ha vivido ni vivirá en este mundo. Él sí que tenía verdadera autoridad moral, vivía lo que predicaba y enseñaba, nunca pidió cosas que los demás no pudiesen cumplir y que Él por supuesto que las cumplía.

Pero aún voy más allá. Jesús no sólo no actúa como la DGT de hoy (por ejemplo), o los fariseos de entonces, de forma coartativa y punitiva. Lo hizo y loo sigue haciendo hoy día de forma redentiva. Además de tener autoridad moral, nos capacita y ayuda para poder hacer aquello que de momento nos resulta imposible por nosotros mismos.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

29, Noviembre, 2007

Las ciudades de refugio

Archivado en: perdón, segunda oportunidad — johada @ 7:53 pm


Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. Hebreos 6:18.

“¿Cómo sabré que Dios realmente me perdonó?”, era la pregunta angustiada de esa señora. Cargaba sobre sí el peso de la culpa de algo tenebroso que no la dejaba ser feliz.

“Señora”, le dije, “Dios afirma en su Palabra que si usted se aferra de esta promesa con fe, y cree que Jesús murió por sus pecados, su pasado quedará totalmente borrado y renacerá a una nueva vida”.

El versículo de hoy habla de dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta. ¿Cuáles son esas cosas inmutables? El texto se refiere a su Palabra y al juramento que hizo de que la cumplirá. Por supuesto, Dios no necesita hacer un juramento a nadie. Dios es Dios y su Palabra es confiable, pero camina la segunda milla y se anticipa a los temores humanos, sabe que la conciencia humana es un juez implacable y un verdugo despiadado. Por eso Dios habla y jura que cumplirá su Palabra.

La promesa sobre la cual hace el juramento se refiere a las ciudades de refugio, donde los pecadores encuentran liberación de su culpa; una figura tomada del Antiguo Testamento.

En los tiempos de Israel existían seis ciudades de refugio, y estaban localizadas en lo alto de las colinas para que los fugitivos no tuvieran dificultad en encontrarlas. Los caminos que conducían a esas ciudades eran espaciosos y constantemente cuidados. Y a lo largo del trayecto había carteles que indicaban el sentido correcto con una palabra en hebreo: “Miqlat”, que quería decir “Refugio”. Las letras debían ser grandes y claras, para que el fugitivo pudiera leerlas al mismo tiempo que corría.

Las personas corrían hacia esas ciudades cuando eran culpadas de algún delito. Era en ellas donde se escondían, pero la seguridad de esos hombres estaba garantizada únicamente mientras permanecieran en la ciudad.

Cristo es la ciudad de refugio de los cristianos. En el Calvario se colocó una frase bien clara en hebreo, griego y latín, para que los culpables de todos los tiempos pudieran leerla, incluso mientras corrían: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos” (S. Juan 19:19). Allí en la cruz murió con los brazos abiertos, llamando a los hombres: “Venid a mí todos los que estáis cansados y afligidos. En mí hallaréis perdón”.

Cristo no solamente habló. Juró sobre su palabra que perdonaría, y es por eso que nadie necesita vivir atormentado por la culpa.

Pr. Alejandro Bullón

28, Noviembre, 2007

Vida 10.0: Igual de muerto

Archivado en: Uncategorized — johada @ 5:57 pm

Yahoo.es recoge una noticia de la agencia EFE titulada Proyecto vida artificial más allá de la muerte premiado concurso “Vida 10.0″, huelga decir que no me pude resistir a pinchar para leer el resto del artículo que comienza así: “Un proyecto de vida artificial más allá de la muerte que consiste en una especie de sarcófago que contiene fragmentos visuales y sonoros de la memoria de una persona fallecida ha ganado el primer premio del concurso internacional “Vida 10.O” de Fundación Telefónica.” ¡Vaya, qué paradoja hablando de vida artificial más allá de la muerte y que el contenedor del proyecto sea un sarcófago!

Una definición para vida artificial puede ser la que he encontrado en vidaartificial.com: “La vida artificial es el estudio de sistemas artificiales que exhiben comportamientos característicos de sistemas vivos naturales. Es la búsqueda de una explicación de la vida en cualquiera de sus posibles manifestaciones, sin restricciones a un ejemplo particular que haya evolucionado en la Tierra. Están incluidos experimentos biológicos y químicos, simulaciones por ordenador, e iniciativas puramente teóricas. Los procesos que ocurren en una escala molecular, social y evolutiva son objeto de investigación. El objetivo final es extraer la forma lógica de los sistemas vivientes.

Basándome en el artículo donde se presenta esta definición, entiendo que el proyecto en cuestión ha conseguido emular mediante algoritmos ciertas funciones neuronales relativas a la memoria a largo plazo y las han aplicado a los recuerdos de una persona fallecida. Pero mi presunción quizás sea demasiado generosa ya que el redactor de la noticia pinta el asunto como un mausoleo multimedia donde se pueden contemplar retazos de la vida del finado: “El proyecto ganador es un híbrido entre escultura y almacenaje de restos mortales dentro de un contenedor de seis metros de largo y cuatro toneladas de peso con un interior tapizado de pantallas con
tecnología LED. A través de ese sistema se puede visualizar la “memoria” de la persona fallecida con su voz, entrevistas y hasta fotos familiares en un proyecto que renueva el concepto llamado “memorial” o monumento funerario.

Sea como fuere, el caso es que Vida 10.0 no nos revive, ni siquiera asegura que los recuerdos que muestren de nuestra vida sean los más significativos, los más entrañables o simplemente aquellos que escogeríamos nosotros mismos para acompañarnos eternamente. Afortunadamente mi proyecto de vida después de la muerte no incluye un sarcófago ni la popular idea de que la eternidad es que te recuerden. Esta tarde mientras venía del trabajo, en la radio de mi coche, Jimmy Hendrix tocaba la que los críticos califican como la mejor versión que jamás se haya hecho de una canción, donde el versionador supera al compositor original, me refiero a la canción All along the watchtower de Dylan, y no por escuchado Hendrix está más vivo. Yo creo en lo que se recoge en Juan 3:16 “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” o en Tito 1:2 “Nuestra esperanza es la vida eterna, la cual Dios, que no miente, ya había prometido antes de la creación” Una vida eterna física, real, en carne y hueso, en un entorno incomparable y junto a “ese” Dios que tanto me amó como dice Apocalipsis 21: 1-3: “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: «¡Aquí, entre los seres *humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios.

¿Prefieres un sarcófago con vida artificial?

Todos los textos bíblicos utilizados son de la Biblia Nueva Versión Internacional y han sido consultados en www.BibleGateway.com

El buen camino

Archivado en: consagracion, santificacion — johada @ 12:42 pm


Así dijo Jehová: “Paraos en los caminos, mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino. Andad por él y hallaréis descanso para vuestra alma” Mas dijeron: “¡No andaremos!” Jeremías 6:16.

Este versículo ha sido usado algunas veces para decir que debemos vestirnos, andar y actuar como en la antigüedad. Pero el contexto en que se encuentra indica que el mensaje es diferente. “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino. Andad por él”, es el consejo divino. ¿Cuáles son esas sendas antiguas? ¿Cuál es ese buen camino? Cuando Jesús estuvo en la Tierra, dio personalmente la respuesta: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (S. Juan 14:6).

Jesús es el camino. Las personas se olvidan de los principios cuando se olvidan de Jesús. Se conforman con este siglo cuando se olvidan de Jesús. Comienzan a tornarse frívolas cuando olvidan el camino.

Abandonar las sendas antiguas no es simplemente dejar principios o normas morales. Abandonar las sendas antiguas es perder de vista el camino, y el camino es Jesús.

El profeta Jeremías afirma en el versículo de hoy que el resultado de retornar a las sendas antiguas es que el pueblo encontrará descanso para el alma. ¿Te acuerdas de que en cierta ocasión Jesús también dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros… y hallaréis descanso para vuestras almas” (S. Mateo 11:28, 29)?

¿Cuál era la invitación de Jesús? ¿Estaba Jesús diciendo, simplemente, que sus hijos retornaran a las costumbres del pasado, o que retornaran a él? Jesús vino a este mundo para dar sentido a una religión moralmente correcta, pero, a veces, practicada sólo externamente. Los hijos de Israel en ese tiempo habían perdido de vista mucho más que los principios morales: habían perdido de vista el camino. Tratando de hallar las sendas antiguas, estaban perdiéndose en una maraña de detalles y diezmando hasta la menta y el eneldo. Pero Jesús vino para decir a su pueblo: “Esos detalles no son el camino; yo soy el camino. Si mi pueblo vive una vida de comunión conmigo, de manera natural vivirá abundantemente los principios eternos de la ley: mi carácter”.

El profeta Jeremías termina diciendo: “Mas dijeron: ‘¡No andaremos!’ ” Jesús también, antes de su muerte, dijo: “¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste!” (S. Mateo 23:37).

“No andaremos”, “No quisiste”. Ahí estaba el Camino ofreciendo descanso para las almas, pero nadie quiso saber nada de él.

¿Qué vas a hacer hoy contigo mismo? Anda por el buen camino, pero no olvides que el buen camino es Jesús, y no simplemente un código moral.

Pr. Alejandro Bullón

27, Noviembre, 2007

¿Qué clase de promesa es ésa?

Archivado en: santificacion, voluntad — johada @ 9:50 pm


Él le dijo: “Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte’) S. Lucas 22:33.

La declaración de Pedro es la típica declaración humana. ¿Cuántas veces le prometiste fidelidad a Dios y no cumpliste?

¿Quiere decir que nunca debemos prometer nada a Dios? “Muchos dicen: ‘¿Cómo me entregaré a Dios?’ Deseas hacer su voluntad pero eres moralmente débil, sujeto a la duda y dominado por los hábitos de tu vida de pecado. Tus promesas y resoluciones son tan frágiles como telas de arena. No puedes gobernar tus pensamientos, impulsos y afectos. La conciencia de tus promesas no cumplidas y de tus votos quebrantados debilita tu confianza en tu propia sinceridad y te induce a sentir que Dios no puede aceptarte; mas no necesitas desesperar. Lo que necesitas comprender es la verdadera fuerza de la voluntad. Este es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre: el poder de decidir o elegir. Todas las cosas dependen de la correcta acción de la voluntad. Dios ha dado a los hombres el poder de elegir; depende de ellos el ejercerlo. No puedes cambiar tu corazón, ni dar por ti mismo sus afectos a Dios; pero puedes elegir servirle. Puedes darle tu voluntad, para que él obre en ti tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo tu naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, tus afectos se concentrarán en él Y tus pensamientos se pondrán en armonía con él”.

¿En qué consiste entregar la voluntad a Dios? El texto continúa: “Por medio del debido ejercicio de la voluntad puede obrarse un cambio completo en tu vida. Al dar tu voluntad a Cristo, te unes con el poder que está sobre todo principado y potestad. Tendrás fuerza de lo alto para sostenerte firme, y rindiéndote así constantemente a Dios serás fortalecido para vivir una vida nueva, es a saber, la vida de la fe” (El camino a Cristo, págs. 47, 48).

Cada día, al salir de casa, debes decir: “Señor, habita hoy en mí por medio de la presencia de tu Santo Espíritu. A ti entrego hoy mi voluntad pecaminosa; santifícala, por favor . Entonces, cuando llegue el momento de la tentación, vuelve a clamar a Dios; sin importarte lo que sientas, no te alejes de él, deja que habite en tu corazón. Su presencia santificará la pobre voluntad humana y llegarás a ser invencible por el poder maravilloso de Jesús. Te deseo un día lleno de victorias.

Pr. Alejandro Bullón

26, Noviembre, 2007

Existe un lugar mejor para ti

Archivado en: segunda venida — johada @ 5:38 pm


Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente. Miqueas 2:10.

El profeta Miqueas vivió durante un período crítico del pueblo de Dios, cuando Asiria era el poder mundial dominante. Acaz, rey de Judá, se había entregado a todo tipo de idolatría y había hecho, incluso, “pasar a sus hijos por el fuego, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había arrojado de la presencia de los hijos de Israel” (2 Crónicas 28:3).

Dios levantó a Miqueas, en medio de toda esa idolatría y decadencia espiritual, para advertir a su pueblo de su iniquidad y para anunciar la liberación de Israel y la gloria y el gozo del reino mesiánico. Por esto, a lo largo del libro de Miqueas encontramos advertencias y promesas, castigo y misericordia.

En el versículo de hoy, Dios nos presenta una promesa maravillosa: “Levantaos y andad, porque este no es lugar de reposo”.

Nosotros no fuimos creados para vivir en este mundo de sufrimiento, lágrimas y muerte. Este mundo está “contaminado, corrompido grandemente”. No es este nuestro hogar, somos peregrinos que estamos en rumbo hacia una tierra mejor.

Hace 155 años un grupo de personas sinceras esperaba el regreso de Cristo y tenía la certeza de que había llegado el momento de entrar en el hogar. El 22 de octubre de 1844 quedará registrado en la historia como un día de chasco. Pero, en realidad, lo que encontramos en ese año es mucho más que un grupo de cristianos tristes porque Jesús no regresó.

El aparente incumplimiento de la promesa los llevó a estudiar con más cuidado las Santas Escrituras, y fue a través de las lágrimas y del estudio como redescubrieron el verdadero significado de Daniel 8:14.

En 1844 sucedería algo extraordinario en los cielos. Jesús, nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial, pasaría del Lugar Santo al Lugar Santísimo y, según las Escrituras, comenzaría el juicio investigador (Apocalipsis 14:6-12).

Ese mismo año el mensaje de este juicio comenzaría a ser predicado con fuerza. Era el cumplimiento profético: la aparición de un movimiento que daría un nuevo énfasis al evangelio eterno al predicar la justicia de Cristo, la eternidad de la ley de Dios, la hora del juicio y el inminente regreso de Cristo a la Tierra. Así nació la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

Su misión es anunciar el mensaje de Apocalipsis 14:6-12. El nacimiento de esta iglesia estaba anunciado proféticamente. Esta iglesia surgió para decir: “Levántate y anda, porque no es este el lugar de reposo; existe un lugar mejor para ti”.

Pr. Alejandro Bullón

25, Noviembre, 2007

Dios nunca nos chasquea

Archivado en: Oración, fe — johada @ 9:29 pm


Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. S. Mateo 7:7.

Hace muchos años tuve un sueño: organizar un campamento para miles de jóvenes. Sin embargo, también ocurrían dificultades y había montañas infranqueables. ¿Cómo conseguir un lugar para acomodar a tanta gente, con agua, instalaciones sanitarias y comida para todos?

Un domingo convoqué a un grupo de especialistas en diferentes áreas de trabajo. Hasta el lema teníamos listo: “Conócelo, ámalo y sírvelo”, pero no sabíamos cómo concretar el evento.

El joven Costa Junior formaba parte del grupo, y le pedimos que compusiera el himno oficial del campamento, que se realizaría en Itabuna.

Esa noche, mientras Costa Junior regresaba a San Pablo, en un ómnibus de línea, Dios le dio la letra y la música del himno: “Conocer a Jesús es todo”. Inexplicablemente, esa música desapareció nueve veces. Después de mucha oración y trabajo, finalmente el himno estuvo listo y fue cantado por diez mil jóvenes en Itabuna, por treinta mil personas en el estadio de Ibirapuera en San Pablo, y por varios miles en todo el Brasil y otros países del mundo.

Si Costa Junior hubiese desistido de escribir y reescribir el himno, si hubiese dejado de orar y pedir a Dios que le recordara la letra y la música iniciales, tal vez hoy la iglesia no tendría ese himno que trajo tanta inspiración a mucha gente.

Todos debemos soñar. Nosotros, los seres humanos, tenemos que soñar. Quien no es capaz de soñar, no tiene un motivo por el cual vivir. Pero nadie tiene el derecho a soñar si no está dispuesto a pagar el precio de su sueño; porque todo sueño tiene un precio, y a veces ese precio es muy caro: puede hasta costarnos la vida. Aunque ese no es el problema: podrán matar al soñador, pero nunca matarán el sueño.

“Pedid, y se os dará”, dice el Señor Jesús. ¿Podríamos parafrasear este versículo, diciendo: “Soñad y pedid; buscad y llamad, y trabajad por vuestro sueño y se realizará”? Itabuna, Brasilia, Ibirapuera, Maracanaziño: lugares donde la gente se congregó para oír la Palabra de Dios y se cantó el himno “Conocer a Jesús es todo”. Lo que poca gente sabe es que todo eso es el fruto maravilloso del Espíritu de Dios al reunir a un grupo de hombres soñadores.

Sal esta mañana con fe. Pide, llama, busca, clama a Dios y trabaja por tus sueños. En poco tiempo, ya no será un sueño, será la más linda realidad.

Pr. Alejandro Bullón

24, Noviembre, 2007

Lección 9 para el 1 de diciembre de 2007: Una vida de alabanza

Archivado en: 2007 4 trimestre, alabanza — johada @ 9:11 pm

Sábado 24 de noviembre.

Lee Para el Estudio de esta Semana:
Josué 5:13-6:20; 2 Crónicas 20:1-30; Salmo 145; Hechos 16:16-34; Filipenses 4:4-7.

Para Memorizar:
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Fil. 4:4).

SIEMPRE ES FÁCIL aclamar con alegría a Dios cuando sentimos gozo. Sin embargo, no es fácil cuando las cosas van mal, cuando estamos en la peor situación imaginable, cuando el crisol nos apremia. No obstante, es precisamente entonces que necesitamos, tal vez más que nunca, alabar a Dios, porque la alabanza es un medio de ayudarnos a sostener nuestra fe.

De hecho, la alabanza puede transformar aun nuestras circunstancias más oscuras. Tal vez no será en el sentido de cambiar los hechos que nos rodean, sino de cambiarnos a nosotros, y a los que nos rodean, de un modo que nos ayude a enfrentar los desafíos.

La alabanza es la fe en acción. Puede ser que no siempre sea algo natural en nosotros, pero cuando practicamos la alabanza de modo que llega a ser una parte natural de nuestras vidas, tiene el poder tanto de convertir como de conquistar.

Un Vistazo a la Semana: ¿Qué es la alabanza? ¿De qué modo la alabanza puede ser un arma espiritual poderosa en circunstancias difíciles? ¿Cómo puede la alabanza transformarnos y cambiar la situación que nos rodea?

Domingo 25 de noviembre: Un Marco Para la Alabanza.

El gran escritor ruso Fiódor Dostoievski había sido sentenciado a muerte, pero solo a último momento la sentencia le fue conmutada. A cambio, pasó años en la prisión. Hablando acerca de su experiencia en la cárcel, escribió: “Debes creer hasta el fin, aun si todos los hombres se desvían y tú eres el único que sigue siendo fiel; aun entonces trae tu ofrenda, y alaba a Dios en tu soledad”.

En estas lecciones ya hemos visto cómo Pablo soportó oposición y persecuciones increíbles. Ahora está sentado en una prisión romana. Pero él no está deprimido; en cambio, ¡está escribiendo ansiosamente para animar a los creyentes de Filipos!

Lee Filipenses 4:4 al 7. ¿Cómo crees que Pablo pudo haber escrito estas cosas cuando él mismo estaba encerrado en una cárcel? ¿Cuáles son las claves que nos dan estos versículos para obtener la “paz de Dios”?
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Una cosa es regocijarse cuando todo está yendo bien. Pero Pablo nos exhorta a regocijarnos siempre. Esto puede sonar extraño. Si tomamos literalmente lo que Pablo escribió, hay dos implicaciones críticas para nosotros.

Primera, si hemos de regocijarnos siempre, debe significar que debemos regocijarnos aun cuando las circunstancias no parecen dar ningún motivo de regocijo. Segunda, si hemos de regocijarnos siempre, debe también significar que hemos de tener que aprender a regocijarnos en momentos en que no sentimos deseos de hacerlo.

Pablo está animándonos a alabar a Dios aun cuando muchas veces puede parecer poco natural hacerlo. Puede incluso parecer irrazonable. Pero, como veremos, es precisamente porque hay ocasiones cuando parece irrazonable que se nos llama a regocijarnos. En otras palabras, la alabanza es un acto de fe. Así como la fe está basada no en nuestras circunstancias, sino más bien sobre la verdad acerca de Dios, la alabanza es algo que no hacemos porque nos sentimos buenos, sino por causa de la verdad de quién es Dios y qué nos ha prometido. Y, sorprendentemente, esa fe es la que comienza a dar forma a nuestros pensamientos, sentimientos y circunstancias.

¿Cuál es la verdad acerca de Dios que Pablo identifica en el texto de hoy; verdad que lo capacitó para regocijarse, aun en la prisión? Haz una breve lista de lo que sabes que es la verdad acerca de Dios. Repasa la lista y alaba a Dios por cada uno de esos elementos. ¿De qué modo esto cambia la forma en que te sientes acerca de tus circunstancias y las consideras?

Lunes 26 de noviembre: Derribar Muros Orando.

Hay una expresión en inglés que dice: “Pintarse en un rincón”. Imagínate que estás pintando el piso de una habitación pero no te das cuenta de que quedaste encerrado en un rincón del que no puedes salir, excepto que camines sobre pintura fresca. ¡Tendrías que quedarte allí hasta que secara la pintura!

Algunas veces nuestra fe parece llevarnos pintando a un rincón. Llegamos a una situación y, como la pintura fresca en el piso, nuestra fe nos “entrampa”. Miramos la situación, y estamos listos para rechazar a Dios, la fe y todo aquello en lo que creemos; o nuestra fe nos impulsa a creer lo que parece imposible.

Dios llevó a los israelitas a un rincón. Después de que habían peregrinado por cuarenta años en el desierto, Dios no condujo a su pueblo a praderas despobladas, pacíficas. Dios lo llevó a una de las ciudades más sólidamente fortificadas de toda la región. Entonces los hizo caminar alrededor de Jericó en silencio durante seis días. El séptimo día, Dios les dijo que gritaran, y ese grito, junto con las trompetas, les daría la victoria.

Lee Josué 5:13 a 6:20. ¿Qué estaba tratando de enseñarles Dios a los israelitas?
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Gritar con mucha fuerza no produciría vibraciones suficientes para lograr que los muros colapsaran. Cuando Dios pidió a los israelitas que “gritaran”, fue el mismo tipo de gritos de los que habla David en Salmo 66: “Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza” (vers. 1, 2). Esta aclamación, o grito, era de alabanzas. Después de seis días de mirar las enormes murallas, debieron haber llegado a la conclusión de que no tenían ninguna posibilidad de derribarlas por sí mismos.

¿De qué modo esta idea nos ayuda a comprender el significado de Hebreos 11:30?
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Cuando Dios está a punto de hacer algo nuevo en nuestras vidas, puede llevarnos a Jericó, porque tal vez quiere enseñarnos que el poder para triunfar no viene de nuestras propias fuerzas o estrategias. Todo tiene que venir de fuera de nosotros mismos. Así que, no importa qué haya delante de nosotros, no importa cuán insuperable pueda parecer el obstáculo, nuestro lugar es alabar a Dios: la Fuente de todo lo que necesitamos. Esto es fe en acción.

Martes 27 de noviembre: La Vida de Alabanza.

Alabar a Dios puede no ser natural para nosotros, aun en circunstancias favorables. Por eso, ¡cuánto más difícil es alabarlo en las malas! No obstante, esto es lo se nos pide que hagamos. Alabar es algo que hay que practicar hasta que cambie, de ser una actividad realizada en ciertos momentos, a ser una atmósfera en la que vivamos. Alabar no debe ser tanto un acto específico sino una manera específica de vivir.

Lee el Salmo 145. ¿Cuáles son las razones que da David para alabar a Dios? ¿De qué manera las palabras de este Salmo deberían ser tus propias palabras?
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El gran predicador británico Charles H. Spurgeon escribió un libro titulado The Practice of Praise [La práctica de la alabanza]. Está basado en el versículo 7 del Salmo 145. En este breve versículo, Spurgeon llama nuestra atención a tres cosas importantes que pueden ayudarnos a desarrollar la alabanza en nuestras vidas:

1. La alabanza se practica al mirar alrededor de nosotros. Si no miramos alrededor de nosotros para ver la grandeza de Dios, no tendremos razones para alabarlo. ¿Qué puedes ver en el mundo creado que es digno de alabanza, tal como la belleza de la creación de Dios? ¿Qué puedes ver en el mundo espiritual que es digno de alabanza, como lo es la fe creciente de un cristiano joven?

2. La alabanza se practica al recordar lo que hemos visto. Si queremos vivir en una atmósfera de alabanza, debemos ser capaces de recordar razones para hacerlo. ¿De qué modo podemos recordar las grandes cosas acerca de Dios, de modo que su bondad y la verdad acerca de él no se escape de nuestras mentes? (Podría ser desarrollar nuevos rituales o símbolos que nos recuerden su bondad).

3. La alabanza se practica cuando hablamos de ella. La alabanza no es algo que hacemos en nuestra mente. Está destinada a salir de nuestra boca, a ser oída por los que nos rodean. ¿Qué razones puedes pensar para alabar a Dios verbalmente? ¿Cuál será el efecto de tal alabanza, y sobre quiénes?

Toma un lápiz y papel, y pasa unos momentos trabajando sobre estos tres puntos. ¿Qué puedes hacer para desarrollar el hábito de la alabanza en tu vida?

Miércoles 28 de noviembre: Un Testigo que Convence.

En el libro de los Hechos, la alabanza tuvo un efecto asombroso sobre los que la escucharon. Lee Hechos 16:16 al 34. Habiendo sido desvestidos y golpeados con rudeza, Pablo y Silas fueron arrojados a la prisión. No hubo nadie que pusiera aceite sobre sus espaldas heridas. Con gran dolor físico y con sus pies engrillados, fueron puestos en la oscuridad de la celda más segura. Pero, mientras los otros prisioneros escuchaban, Pablo y Silas comenzaron a orar y a cantar.

Después del terremoto, y después de que el carcelero descubrió que ni Pablo, ni Silas ni ninguno de los demás presos habían escapado, “temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (vers. 29, 30).

¿Por qué este evento hizo que el carcelero se concentrara en su necesidad de salvación? ¿Qué papel crees que tuvieron las oraciones y los cantos de Pablo y Silas sobre el hecho de que los demás presos no huyeran, y en la conversión de este hombre y de toda su familia?
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Es asombroso pensar que nuestras alabanzas pueden transformar los destinos eternos de quienes nos rodean. Si Pablo y Silas se hubieran pasado murmurando y quejándose, como hacen los presos con frecuencia, ¿piensas que alguno se habría salvado esa noche?

No sabemos qué pasó con el carcelero y su familia más tarde, pero puedes imaginarlo leyendo las palabras que Pablo escribió más tarde desde otra prisión, en Roma: “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí” (Fil. 1:29, 30). Si ellos leyeron esto y reflexionaron sobre cómo los sufrimientos de Pablo les habían traído gozo, seguramente esto debió haberles producido un canto en sus corazones y un nuevo desafío a permanecer fieles, no importa cuál fuera el costo.

¿Quién crees que podría ser influenciado para Dios por un canto de alabanza que proviniera de tu corazón? Haz un esfuerzo intencional para ser más abierto y efusivo en tu alabanza a Dios con otras personas a tu alrededor. No sabes qué efecto positivo podría tener.

Jueves 29 de noviembre: Un Arma que Conquista.

Lee 2 Crónicas 20:1 al 30. Como descubrió Josafat, la alabanza es un arma poderosa. Después de recibir el informe de que una “gran multitud” venía contra él, Josafat no dio un salto para iniciar una acción militar, sino que decidió “consultar a Jehová” (vers. 3). Cuando el pueblo de Judá vino a Jerusalén para un ayuno, Josafat admitió la realidad de la situación, diciendo que “en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (vers. 12).

Cuando ves que se acerca una “gran multitud”, ¿cuál es tu reacción instintiva? ¿Qué puedes aprender de la reacción de Josafat en los versículos 3 al 12, acerca de cómo tratar con una oposición abrumadora?
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Cuando el Espíritu de Dios vino sobre Jahaziel, este dijo osadamente: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros” (vers. 17). Después de eso, adoraron a Dios y cantaron alabanzas a él “con fuerte y alta voz” (vers. 19). Aun cuando Dios iba a pelear por ellos, de todos modos tenían que salir a enfrentar al enemigo.

Pero esta no era una marcha ordinaria a la guerra. Josafat designó un coro para que cantara alabanzas a Dios mientras salían marchando. “Tan pronto como empezaron a entonar este cántico de alabanza, el Señor puso emboscadas contra los amonitas, los moabitas, y los del monte de Seir que habían venido contra Judá, y los derrotó” (vers. 22, NVI). De acuerdo con el autor, Dios intervino en el mismo momento en que ejercieron fe en su promesa, al comenzar a “alabar el esplendor de su santidad” (vers. 21, NVI).

Lee otra vez los textos para hoy. ¿Qué principios espirituales puedes encontrar allí que se pueden aplicar a tu propio caminar con Dios, especialmente en momentos de pruebas y de aflicciones?

Viernes 30 de noviembre.

Para Estudiar y Meditar:
Lee Profetas y reyes, el capítulo “Josafat”, pp. 142-151; y Patriarcas y profetas, “La caída de Jericó”, pp. 521-533.

“Enseñemos, pues, a nuestros corazones y a nuestros labios a alabar a Dios por su incomparable amor. Enseñemos a nuestras almas a tener esperanza, y a vivir en la luz que irradia de la cruz del Calvario. Nunca debemos olvidar que somos hijos del Rey celestial, del Señor de los ejércitos. Es nuestro privilegio confiar reposadamente en Dios” (MC 195).

“Y mientras que yo lo adoro y magnifico, ustedes magnifíquenlo conmigo. Alaben al Señor aun cuando caigan en la oscuridad. Alábenlo aun en la tentación. ‘Regocijaos en el Señor siempre –dice el apóstol–. Otra vez digo: ¡Regocijaos!’ ¿Traerá eso penumbras y tinieblas a sus familias? No, por cierto; traerá un rayo de sol. Así, reciban rayos de luz eterna del Trono de gloria, y los esparcirán a su alrededor. Permítanme exhortarlos a realizar esta obra: esparzan esta luz y esta vida a su alrededor, no solo en la senda de ustedes, sino también en las sendas de los que se relacionan con ustedes. Que su objetivo sea mejorar a los que los rodean, elevarlos, señalarles el Cielo y la gloria, y guiarlos a buscar, por sobre todas las cosas terrenales, los bienes eternos, la herencia inmortal, las riquezas imperecederas” (2 T 593, 594; 2 TI 525).

Preguntas Para Dialogar:
1. ¿Qué papel tiene la alabanza corporativa en la vida del cristiano? ¿Cómo describirías la alabanza en tu Escuela Sabática? ¿Es elevadora? ¿Anima a los miembros a mantenerse fieles en medio de las pruebas y las aflicciones? Si no es así, ¿qué se podría hacer?

2. ¿Qué significa “alaben al Señor aun cuando caigan en la oscuridad”, o “alábenlo aun en la tentación”? ¿Cómo puede la alabanza ayudarnos a superar estas situaciones? Permite que los miembros de tu clase den testimonios de cómo la alabanza afectó sus vidas. ¿Qué pueden aprender todos de estas experiencias?

3. Como clase, escojan un Salmo de alabanza, y léanlo juntos. ¿Qué les enseña acerca de la alabanza? ¿Qué impacto tiene la alabanza sobre la fe de ustedes?

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