Blog Adventista

30, Abril, 2008

Virgen Maria

Archivado en: María, ecumenismo — johada @ 8:52 am

El ecumenismo fue el motor principal de la visita de Benedicto XVI a Estados Unidos. Muchos piensan que los motivos son otros, políticos (que también lo son) y de búsqueda de Paz en el mundo (que no lo tengo tan claro).

Esta semana, en concreto ayer miércoles 7 de Mayo, Benedicto XVI recibió a Karekin II “patriarca supremo y catholicos de todos los armenios”, según Zenit.org. El motivo de la visita fue renovar el pacto ecuménico realizado con su antecesor Karekin I en 1996 con Juan Pablo II al poder.

Como gesto de este acercamiento, recientemente se colocó en un nicho exterior de la Basílica de San Pedro una bella estatua de san Gregorio el Iluminador, fundador de la Iglesia Armenia” (otro “santo” en la colección).

Esta pincelada dibuja los últimos movimientos ecuménicos, y que siguen adelante sin parar. Lo que más me sorprende es ver a protestantes y evangélicos ansiosos por andar el camino ecuménico, y no ver muestra alguna de cuestionamiento sobre las bases del mismo, o al menos alguna reflexión al respecto.

En Zenit.org ha salido a la luz otro artículo acerca de la importancia de la Virgen María en el Ecumenismo, y no quiero dejar sin mencionar este hecho. Es un artículo de la teóloga alemana utta Burggraf, especialista en Teología de la creación, Teología ecuménica y Teología feminista, profesora de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra.

A la pregunta “¿Puede María impulsar el ecumenismo?” ella responde:

Ciertamente. No podemos olvidar que el verdadero protagonista del movimiento ecuménico es el Espíritu Santo. Por tanto, es aconsejable que una persona que quiere trabajar en serio por la unidad de los cristianos, tome a María como maestra y compañera en el camino: su docilidad al Espíritu puede considerarse el núcleo íntimo de una auténtica actitud ecuménica.

La veneración a nuestra Madre se fundamenta en la Sagrada Escritura. María canta en el Magnificat: «Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada». Estas palabras son una profecía y, a la vez, una misión para la Iglesia de todos los tiempos.

Los cristianos no inventaron nada nuevo cuando comenzaron a alabar a María. En cambio, descuidarían algo que les fue encomendado, si no lo hicieran. Se alejarían de la palabra bíblica, y no glorificarían a Dios tal como Él quiere ser glorificado.“

Estoy de acuerdo en que María fue ejemplo para muchos de nosotros, en docilidad, en aceptar la voluntad de Dios, y sobre todo, en ejemplo como madre y educadora. Lo que hay que comentar es la”veneración”, dado que no tiene base bíblica, a pesar del Magníficat, como indica la teología católica. Efectivamente, Bienaventurada seguimos llamando a María, dado que no cualquier mujer pudo ser la Madre del Salvador del mundo. Tuvo que ser realmente alguien muy especial como para que el Padre confiara la vida del Hijo en los primeros años de su vida. Pero de ahí a la veneración, mucha distancia hay.

De hecho, esa “bienaventuranza” no se refiere a una adoración o veneración como se interpreta en la teología romana. La prueba está en las palabras del propio Señor Jesucristo. El texto lo encontramos en Lucas 11:27 y 28:

Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él le dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan“.

Queda claro que el Salve y Favorecida (Lucas 1:28) son en referencia al privilegio de tener al Hijo de Dios en su propio seno y la responsabilidad de la crianza, sin duda por encima de cualquier otra mujer, por ello fue elegida.

Pero la Bienaventuranza no debe ser como se interpreta tradicionalmente, dado que el mismo Jesús sitúa por encima como bienaventuradas a todos “los que oyen la palabra de Dios y la guardan“. Entonces tendríamos que “venerar” a todo aquél que guarde la Palabra de Dios, no sólo a María.

En otra ocasión, mientras Jesús estaba predicando, recibió la visita de su madre y sus hermanos, veamos cuál fue la reacción de Jesús en dicha ocasión, y si tuvo alguna preferencia por su madre o aprovechó para ensalzarla. Lucas 8:19-21

Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él entonces respondiendo les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen“.

De haber sido aprobado por Dios la veneración a María, en estas dos ocasiones Jesús tuvo sendas oportunidades de enseñar claramente que así debía hacerse. No obstante, en ambas ocasiones refirió la misma respuesta.

Por otro lado, Romanos 3:23 nos señala que “por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios” (Cf. Rom. 5:12). Todos, incluye a todo ser vivo, exceptuando a Jesucristo, único sin pecado entre la humanidad. Esto quiere decir que sólo hay uno digno de adoración y alabanza. Los propios ángeles rechazaron ser alabados por los profetas y apóstoles. El mismo apóstol Juan, en Apocalipsis 19:10 nos indica:

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas, yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios“.

Dios hizo al ser humano “poco menor que a los ángeles” (Salmo 8:5; Hebreos 2:7, 9), y si los mismos ángeles rechazan la veneración, ¿por qué se ha de adorar a la criatura? Los mismos apóstoles rechazaron ser adorados.

Cornelio quiso adorar al Apóstol Pedro en Hechos 10:25-26

Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, le adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre“.

El propio Pablo y Bernabé rechazaron ser adorados en Hechos 14:14-15

Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay“.

El primer mandamiento es calrísmo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Aunque la fe católica indica que no eleva a María al estátus de “dios”, sino de corredentora con Jesús. No obstante, con los textos vistos hasta aquí, queda claro que el “magníficat” no era un protocolo de “entronización”.

La Biblia amonesta contra la formación de imágenes para postrarse ante ellas (Éxodo 20:4-6) y el Magníficat no excusa este mandamiento tampoco. Véase Estudio Bíblico sobre el Segundo Mandamiento.

Para concluir la breve reflexión quiero citar al propio Señor Jesucristo en Mateo 4:10Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás“.

El verdadero espíritu de María fue el mismo que guió a Juan Bautista a decir: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüeJuan 3:30. Este es el verdadero Espíritu que debería guiar a la unidad del cristianismo, el de la humildad exaltando a Dios en primer lugar.

Si efectivamente, María es la Impulsora del Ecumenismo, y la Iglesia Católica Romana es la que está abierta al Ecumenismo de forma pasiva, es decir, que todos deben “volver” a ella, mucho habría que meditar antes de dar un paso tal. Prefiero “obedecer la Palabra de Dios” para ser “bienaventurado” como Jesús indicó en sendas ocasiones, y venerar únicamente al Dios verdadero como Jesús mismo indicó ante las tentaciones.

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Si tiene alguna consulta, contacte a Pr. Pedro Torres.

María, "Madre" del Ecumenismo

Archivado en: Señales del Fin, ecumenismo — johada @ 7:38 am

(Tiempo estimado de lectura 5:05 min.)

Como vimos hace dos artículos, el ecumenismo fue el motor principal de la visita de Benedicto XVI a Estados Unidos. Muchos piensan que los motivos son otros, políticos (que también lo son) y de búsqueda de Paz en el mundo (que no lo tengo tan claro).

Esta semana, en concreto ayer miércoles 7 de Mayo, Benedicto XVI recibió a Karekin II “patriarca supremo y catholicos de todos los armenios”, según Zenit.org. El motivo de la visita fue renovar el pacto ecuménico realizado con su antecesor Karekin I en 1996 con Juan Pablo II al poder.

Como gesto de este acercamiento, recientemente se colocó en un nicho exterior de la Basílica de San Pedro una bella estatua de san Gregorio el Iluminador, fundador de la Iglesia Armenia” (otro “santo” en la colección).

Esta pincelada dibuja los últimos movimientos ecuménicos, y que siguen adelante sin parar. Lo que más me sorprende es ver a protestantes y evangélicos ansiosos por andar el camino ecuménico, y no ver muestra alguna de cuestionamiento sobre las bases del mismo, o al menos alguna reflexión al respecto.

En Zenit.org ha salido a la luz otro artículo acerca de la importancia de la Virgen María en el Ecumenismo, y no quiero dejar sin mencionar este hecho. Es un artículo de la teóloga alemana utta Burggraf, especialista en Teología de la creación, Teología ecuménica y Teología feminista, profesora de Teología Dogmática en la Universidad de Navarra.

A la pregunta “¿Puede María impulsar el ecumenismo?” ella responde:

Ciertamente. No podemos olvidar que el verdadero protagonista del movimiento ecuménico es el Espíritu Santo. Por tanto, es aconsejable que una persona que quiere trabajar en serio por la unidad de los cristianos, tome a María como maestra y compañera en el camino: su docilidad al Espíritu puede considerarse el núcleo íntimo de una auténtica actitud ecuménica.

La veneración a nuestra Madre se fundamenta en la Sagrada Escritura. María canta en el Magnificat: «Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada». Estas palabras son una profecía y, a la vez, una misión para la Iglesia de todos los tiempos.

Los cristianos no inventaron nada nuevo cuando comenzaron a alabar a María. En cambio, descuidarían algo que les fue encomendado, si no lo hicieran. Se alejarían de la palabra bíblica, y no glorificarían a Dios tal como Él quiere ser glorificado.“

Estoy de acuerdo en que María fue ejemplo para muchos de nosotros, en docilidad, en aceptar la voluntad de Dios, y sobre todo, en ejemplo como madre y educadora. Lo que hay que comentar es la”veneración”, dado que no tiene base bíblica, a pesar del Magníficat, como indica la teología católica. Efectivamente, Bienaventurada seguimos llamando a María, dado que no cualquier mujer pudo ser la Madre del Salvador del mundo. Tuvo que ser realmente alguien muy especial como para que el Padre confiara la vida del Hijo en los primeros años de su vida. Pero de ahí a la veneración, mucha distancia hay.

De hecho, esa “bienaventuranza” no se refiere a una adoración o veneración como se interpreta en la teología romana. La prueba está en las palabras del propio Señor Jesucristo. El texto lo encontramos en Lucas 11:27 y 28:

Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él le dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan“.

Queda claro que el Salve y Favorecida (Lucas 1:28) son en referencia al privilegio de tener al Hijo de Dios en su propio seno y la responsabilidad de la crianza, sin duda por encima de cualquier otra mujer, por ello fue elegida.

Pero la Bienaventuranza no debe ser como se interpreta tradicionalmente, dado que el mismo Jesús sitúa por encima como bienaventuradas a todos “los que oyen la palabra de Dios y la guardan“. Entonces tendríamos que “venerar” a todo aquél que guarde la Palabra de Dios, no sólo a María.

En otra ocasión, mientras Jesús estaba predicando, recibió la visita de su madre y sus hermanos, veamos cuál fue la reacción de Jesús en dicha ocasión, y si tuvo alguna preferencia por su madre o aprovechó para ensalzarla. Lucas 8:19-21

Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él entonces respondiendo les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen“.

De haber sido aprobado por Dios la veneración a María, en estas dos ocasiones Jesús tuvo sendas oportunidades de enseñar claramente que así debía hacerse. No obstante, en ambas ocasiones refirió la misma respuesta.

Por otro lado, Romanos 3:23 nos señala que “por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios” (Cf. Rom. 5:12). Todos, incluye a todo ser vivo, exceptuando a Jesucristo, único sin pecado entre la humanidad. Esto quiere decir que sólo hay uno digno de adoración y alabanza. Los propios ángeles rechazaron ser alabados por los profetas y apóstoles. El mismo apóstol Juan, en Apocalipsis 19:10 nos indica:

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas, yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios“.

Dios hizo al ser humano “poco menor que a los ángeles” (Salmo 8:5; Hebreos 2:7, 9), y si los mismos ángeles rechazan la veneración, ¿por qué se ha de adorar a la criatura? Los mismos apóstoles rechazaron ser adorados.

Cornelio quiso adorar al Apóstol Pedro en Hechos 10:25-26

Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, le adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre“.

El propio Pablo y Bernabé rechazaron ser adorados en Hechos 14:14-15

Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay“.

El primer mandamiento es calrísmo: “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Aunque la fe católica indica que no eleva a María al estátus de “dios”, sino de corredentora con Jesús. No obstante, con los textos vistos hasta aquí, queda claro que el “magníficat” no era un protocolo de “entronización”.

La Biblia amonesta contra la formación de imágenes para postrarse ante ellas (Éxodo 20:4-6) y el Magníficat no excusa este mandamiento tampoco. Véase Estudio Bíblico sobre el Segundo Mandamiento.

Para concluir la breve reflexión quiero citar al propio Señor Jesucristo en Mateo 4:10Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás“.

El verdadero espíritu de María fue el mismo que guió a Juan Bautista a decir: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüeJuan 3:30. Este es el verdadero Espíritu que debería guiar a la unidad del cristianismo, el de la humildad exaltando a Dios en primer lugar.

Si efectivamente, María es la Impulsora del Ecumenismo, y la Iglesia Católica Romana es la que está abierta al Ecumenismo de forma pasiva, es decir, que todos deben “volver” a ella, mucho habría que meditar antes de dar un paso tal. Prefiero “obedecer la Palabra de Dios” para ser “bienaventurado” como Jesús indicó en sendas ocasiones, y venerar únicamente al Dios verdadero como Jesús mismo indicó ante las tentaciones.

¿Liberal o conservador?

Archivado en: legalismo — johada @ 7:16 am

El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. Romanos 14:3.

Lamentablemente, la religiosidad de algunas per-l«;sonas se encasilla en bandos, y así se habla de los liberales y de los conservadores. Tal encasillamiento obedece a menudo al afán de condenar a otras personas que puedan tener ideas diferentes de las nuestras, pero no necesariamente malas. Es importante notar que tales distinciones no se encuentran en la Biblia. Más bien hay en ella llamamientos a la tolerancia. La intolerancia es uno de los “pecados blancos” más prevalecientes en la iglesia. Abunda el sentir de que cualquiera que no piense o interprete la Biblia igual que yo debe ser rechazado.

Es cierto que la iglesia tiene normas que no deben ser violadas ni rebajadas; de lo contrario, pronto no habría iglesia, sino solo un grupo de personas cada una de las cuales haría lo que mejor le pareciese. Sin embargo, por mucho celo que podamos sentir por la iglesia, sus doctrinas, sus prácticas, su estructura, sus integrantes y sus dirigentes, debemos ser conscientes de que la propia Biblia se define en favor de la tolerancia en cosas que no son de consecuencia.
Lo que Pablo nos recuerda hoy es el elemento común que debiera prevalecer en la congregación del Señor: reconocer que “Dios lo ha recibido”. Si Dios lo ha recibido, ¿quién soy yo para rechazarlo? El juicio pertenece a Dios y debo someterme a la dirección de Dios y no seguir mis inclinaciones naturales de estar condenando a todo el mundo.

Pablo usa la cuestión de la comida a modo de ilustración para llamar la atención a algo mucho más grande: Debemos amarnos de tal manera que seamos capaces de tolerar las diferencias. El llamamiento a la tolerancia es que pongamos al otro primero, porque “Dios lo ha recibido”. En realidad, el apóstol está haciendo mucho más que abogar por la tolerancia: está demandando un amor de corazón puro que nos ayude a ser menos dados a condenar y que amemos hasta al pecador, tal como lo hace Cristo. Sí, no hay duda: las normas están para ser guardadas, y las doctrinas deben considerarse inviolables. Sin embargo, el amor es el elemento unificador que nos mantiene como quiere Cristo. Él pidió en su oración: “Que todos sean uno”. Que el Señor nos ayude a ser más tolerantes con los demás.

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1 Reyes 1:1-2:46; Romanos 14:1-46

Pr. Ismael Leito

29, Abril, 2008

Becas para mujeres estudiantes de comunicación

Archivado en: asociacion general, noticias — johada @ 10:45 am


(tiempo estimado de lectura 2:04 min.)

(Fuente: ANN)

Los departamentos de Comunicación y Ministerio de la Mujer en la sede mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Silver Spring, Maryland están honrando la memoria de una estimada compañera de trabajo a la vez que ayudan a mujeres para que tengan posibilidades de estudiar.

Los dos departamentos presentaron el “Lynn Friday Scholarship Fund for Women in Communication” (La Beca Lynn Friday para Mujeres en Comunicación) el 24 de Abril en una recepción celebrada en la sede mundial de la iglesia, en honor a Friday, quien fue una asistente administrativa en el Departamento Mundial de Comunicación de la iglesia. Friday murió en Mayo pasado [2007] después de haber trabajado para la iglesia por más de 30 años.

“Lynn fue, perdónenme por decir esto, más que “una simple asistente”, ella era una institución,” dijo el director de Comunicación Rajmund Dabrowski. “Todos conocíamos su fe, generosidad y pasión por ser una persona sociable”.

Muchos que conocieron a Lynn están de acuerdo enq ue un fondo para becas en comunicación es el modo perfecto para recordar a una mujer que fue considerada maestra en comunicar la compasión.

“Ella era una comunicadora … que mezcló el cariño con atención al detalle”, añadió Dabrowski.

Dabrowski dijo que los 10 años de Friday al servicio del departamento de Comunicación son de valor inestimable no sólo en su trabajo diario, sino en su integridad hacia el personal durante dos congresos mundiales de la iglesia — en Toronto, Canada el 2000 y en St. Louis, Missouri el 2005. Allí trabajó con cientos de comunicadores, miembros del staff y voluntarios. En 2005, su contribución fue reconocida con el Premio Bridge Award — otorgado a comunicadores adventistas que han hecho “contribuciones notorias a la comunicación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día”.

En la recepción, antiguos colaboradores hablaron sobre lo que Lynn hizo en especial.

“La relación que ella desarrolló con nosotros aquí en Comunicación, en el edificio y alrededor del mundo sirve como ejemplo de cómo podemos comunicarnos unos con otros de forma efectiva y genuina”, dijo John Torres III, el director de relaciones con los medios en el departamento de Comunicación. “Esta beca es un modo muy apropiado de recordar una vida dedicada a la comunicación honesta, compasiva y transparente.”

Raquel Arrais, directora asociada de Ministerios de la Mujer, dijo que Lynn tocó muchas vidas en el edificio con su generosidad. “Este fondo en memoria de su nombre continuará con su generosidad y ayudará a muchas mujeres a cumplir su sueño de llegar a ser comunicadoras y servir a la Iglesia”, dijo Arrais.

El programa de becas de Ministerios de la Mujer ha concedido más de 1000 becas a mujeres en aproximadamente 105 países desde sus inicios en 1991.

Para más información sobre el programa de becas de Ministerios de la Mujer, visite la página Web de Ministerios de la Mujer en http://wm.gc.adventist.org/ y haga clic en “scholarship” o llame al (+ 1) 301 680-6672 o al (+ 1) 301 680-6636. También se pueden enviar donaciones, con la anotación “Lynn Friday Scholarship,” a: GC Women’s Ministries, 12501 Old Columbia Pike, Silver Spring, MD 20904.

CORAZÓN MISTERIOSO

Archivado en: Conversion — johada @ 8:27 am


Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará. Prov. 20:5.

La nota era simple y al punto “Me voy porque ni yo me comprendo. Mi corazón es un mar de confusiones”. La familia lloró. Fue un golpe imprevisto. Según las personas más cercanas, nadie se imaginaría que aquel joven, aparentemente alegre y feliz, que la noche anterior participaba de una fiesta de cumpleaños, estaría pensando en suicidarse.

Evidentemente, los propósitos del corazón de aquel joven eran “aguas profundas”. El profeta Jeremías, dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”* El profeta estaba describiendo el corazón de todos los seres humanos en su estado natural.

“Nunca podría imaginar que el hombre a quien le confié la vida y con el cual me casé, sería capaz de cometer semejante monstruosidad”, dijo llorando una madre, al descubrir que su esposo había abusado de su propia hija. ¿Cómo explicar el hecho de que personas comprometidas con la religión estén envueltas en escándalos sexuales? ¿Cómo entender que un ser humano racional promueva actos de violencia que los animales serían incapaces de cometer? Engañoso e incomprensible es el corazón humano. Su tendencia es el mal.

Pero hay una promesa: “Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios”.**

El versículo de hoy dice que el hombre inteligente sabe descubrir los propósitos misteriosos del corazón natural. ¿Cómo lo hace? Cuando tú buscas la Palabra de Dios, descubres la naturaleza real de tu corazón, entonces muchas cosas que no entendías acerca de tus propias incoherencias, comienzan a tener sentido. Tú percibes que tu conducta no necesita tan solo una nueva orientación, sino que lo que tu corazón anhela es ser transformado, para que en lugar de ser un pozo de aguas oscuras, te transformes en un manantial de agua pura.

Jesús está listo para realizar ese milagro en tu vida. No olvides: “Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará”.

*Eze. 11:19,20,

**Jer. 19:9.

Pr. Alejandro Bullón

28, Abril, 2008

TU ERES IMPORTANTE PARA DIOS

Archivado en: Soberanía de Dios — johada @ 6:41 pm


¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. Sal. 10:13.

Un amigo biólogo, profesor universitario graduado en la Universidad de Harvard, me dijo: “Cuanto más observo y estudio la naturaleza, considero que no existe razón para dudar de la existencia de Dios”. ¿Por qué motivo, entonces, hay personas que no creen en Dios?

La historia ha mostrado que la única razón para rechazar la existencia divina es la rebeldía natural del ser humano. La naturaleza pecaminosa no acepta voluntariamente ningún tipo de autoridad. ¿Por qué habría de someterse a un Dios que no puede ver ni tocar?

El versículo de hoy habla del malo. El impío cree que a Dios no le importan las cosas que suceden en este mundo. Piensa que nunca tendrá que rendir cuentas de la vida que recibió y desperdició, que Dios nunca lo inquirirá, ni le preguntará. La palabra hebrea para impío es beliyaalope, literalmente significa malo, perverso, pero que también significa muerte. ¡Esto es espantoso! Ser malo, escoger el camino de la perversidad, ya implica escoger el camino de la muerte.

Casi al fin del siglo XIX nació en Europa un hombre llamado Federico Nietzsche, hijo y descendiente de ministros evangélicos. Su padre murió cuando él era todavía joven. A los doce años se rebeló abiertamente contra la fe de la familia. Con blasfemia redefinió a la Trinidad como “Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el diablo“. Su filosofía de vida fue terrible, tanto para él como para la sociedad. Uno de sus libros “El poder de la voluntad”, influyó mucho en la manera de pensar de Hitler.

Enseñó que el cristianismo es uno de los peores flagelos del mundo, y proclamó a todo pulmón: “¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto!” Evidentemente, fue un hombre impío, un beliyáal, y su propia rebeldía determinó su muerte. Murió loco, y en su sepultura alguien escribió lo siguiente: “¡Dios está muerto!” (Firmado) Nietzsche. “¡Nietzsche está muerto!” (Firmado) Dios.

Dios siempre tiene la última palabra. Él existe. Es eterno y está por encima de la incredulidad humana. Ese Dios maravilloso está hoy deseoso de participar en su vida. Se interesa por ti, por tus hijos, por tu matrimonio, por tu vida profesional y financiera. Está ahí, cerca tuyo, listo para escucharte y socorrerte. “¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás.”

Pr. Alejandro Bullón

27, Abril, 2008

TODO TIENE UN PRECIO

Archivado en: trabajo — johada @ 8:01 am


El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará. Prov. 19:24.

Lxedro Lima, amigo de viejos tiempos, me contó que una vez encontró a un campesino, dueño de un buen pedazo de tierra, sentado, fumando un cigarro de hojas, quejándose de su terrible situación financiera.

-¿Aquí da bien el maíz? -preguntó Pedro.

-No da, señor -respondió el campesino, con una tonada típica del interior.

-¿Da mandioca?

—No da, señor.

-¿Da soja, porotos, alguna otra cosa?

—No da, señor.

—¿Pero usted ya plantó algo?

—No planté, señor.

¿Se puede esperar cosechar algo que nunca fue plantado? ¿Es posible pasarse la vida lamentando la triste “suerte”, esperando con los brazos cruzados que el “destino” sea misericordioso con uno? “El perezoso mete su mano en el plato”, afirma Salomón. El perezoso desea, anhela, quiere, sueña y espera, como todo ser humano. Ve el plato de las oportunidades a su alcance. Contempla como los otros se hartan con los manjares deliciosos de la prosperidad, la felicidad y el éxito. Y él, puede ser que coloque la mano en el plato, pero no se da el trabajo de llevar la comida a la boca. Quiere que todo acontezca por casualidad.

La sabiduría lleva a la persona a entender que todo sueño tiene un precio, y que el precio del sueño es el trabajo. Construir un hogar feliz, por ejemplo, requiere esfuerzo. El camino más fácil es el divorcio. Ser aprobado en un examen, requiere horas de estudio, la disculpa más sencilla es decir que la prueba era muy difícil. Educar hijos moral y emocionalmente sanos, exige horas de paciencia y dedicación, pero la salida más atractiva es creer que supliendo sus necesidades materiales, la paternidad ya fue cumplida. Hacer dinero es fruto del trabajo y del dominio propio, aunque la solución más cómoda es jugar a la lotería.

La figura que Salomón usa para describir al perezoso es risueña; pero, usando la ironía, muestra la realidad de mucha gente que no está dispuesta a pagar el precio de los sueños. Antes de iniciar tus actividades hoy, piensa: ¿Qué podría hacer para mejorar por lo menos en tres aspectos de mi vida? Piensa en la vida espiritual, familiar y profesional. ¿Estás dispuesto a pedirle a Dios sabiduría para dar prioridad a las cosas que son realmente prioritarias? ¿Da trabajo? ¡Sin duda! ¿Es difícil? ¡Ciertamente! Pero recuerda el proverbio: “El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará”.

Pr. Alejandro Bullón

25, Abril, 2008

Lección 5 Para el 3 de mayo de 2008: La maravilla de sus obras

Archivado en: 2008 2 trimestre, Jesus — johada @ 4:45 pm

Sábado 26 de abril

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 4:23-25; 8:25-27; 11:2-6; 12:22, 23; Hechos 3:19-21.

PARA MEMORIZAR:
“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:36).

HASTA LA LECTURA MÁS SUPERFICIAL de la vida de Jesús como la presentan los evangelios revela un hecho interesante: con la excepción de los asombrosos eventos que rodearon su nacimiento, se cuenta muy poco de la infancia y los primeros años de Jesús. Este espacio ha conducido a toda suerte de especulaciones a lo largo de los siglos acerca de lo que Cristo pudo haber hecho durante todos esos años perdidos. Sin embargo, nada se acerca tanto a lo que Elena de White escribió en El Deseado de todas las gentes (“La niñez de Cristo” y “Días de conflicto”).

En cambio, la Biblia se concentra en su vida adulta, específicamente en los tres años y medio de su ministerio. ¡Qué tres años y medio fueron!

El mundo no ha experimentado nada semejante. Sus obras, siempre en favor de otros, y completamente sin caprichos, se presentan como evidencia del amanecer de un nuevo día, el nacimiento del Reino de Dios. El momento del Sermón del Monte terminó, la escena cambió abruptamente, y Jesús se lanzó a atender las necesidades de la gente (ver Mat. 8, 9). Para Jesús no eran solo palabras. Él tenía obras para apoyar las palabras.

El Reino de Dios había llegado, y Jesús estaba allí para inaugurarlo.

Domingo 27 de abril ¿QUÉ HOMBRE ES ESTE? (Mat. 8:25-27)

Lee Mateo 8:1 al 4. En estos versículos, ¿qué encuentras importante con respecto a las razones para la venida de Jesús al mundo?
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Por la forma en que Mateo la cuenta, la curación del leproso sucedió tan pronto como Jesús bajó del monte. Acababa de presentar el Sermón del Monte, y Jesús se encuentra de golpe con la necesidad humana en el valle. Y el primer desafío que confronta es la lepra, un símbolo de nuestra condición humana. Jesús tocó al leproso (¿qué nos dice esto?), ¡y la lepra desapareció! Tal es el poder de nuestro Señor.

En lo que sigue en el resto de Mateo 8 y en el capítulo 9, Mateo describe a Jesús como quien tenía poder sobre la naturaleza: él calma la tormenta (Mat. 8:23-27); tiene poder sobre los demonios: él libera a los endemoniados (vers. 28-33); tiene poder “sobre la enfermedad y las dolencias”: él sanó al paralítico y a la mujer con una hemorragia (vers. 1-9, 20-22); y poder sobre la muerte: resucitó a la hija de Jairo (vers. 18, 19, 23-26). Haciéndolo personal, Jesús tiene poder sobre las tormentas en nuestras vidas, sobre los demonios en nuestras vidas y sobre los desórdenes (cualquiera que sea su tipo) que nos afligen.

¿Qué lecciones podemos aprender de Mateo 8:23 al 27?
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En ciertas mitologías antiguas, el agua era considerada como un enemigo que Dios vence. “Para Israel, las aguas furiosas y desordenadas simbolizaban los poderes que se oponen a la soberanía de Dios”.–The Interpreter’s Dictionary of the Bible, t. R-Z, p. 809. La reacción de los discípulos de Jesús debería también ser la nuestra: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mat. 8:27). En cierta forma, su exclamación recuerda una declaración que hay en el primer capítulo de Isaías, donde Dios llama al cielo y a la tierra como testigos de la rebelde determinación de su pueblo: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (Isa. 1:3). De toda la creación, su pueblo es el único desleal. Así que, aquí podemos bien preguntarnos si somos las únicas entidades de la naturaleza que se resisten a Jesús. Los vientos y las olas le obedecen. ¿Y nosotros?

Lunes 28 de abril LA ABSOLUTA MARAVILLA DE ELLO

No es frecuente que uno preste atención a los encabezamientos de las secciones y los capítulos en las versiones modernas de la Biblia que los tienen. Pero una, en Mateo 9, en la Nueva Versión Internacional, llega a estar muy cerca de una descripción amplia de las maravillas de las obras de sanidad, misericordia y poder de Jesús. “Una niña muerta y una mujer enferma”, dice. Las palabras describen el desafío que constantemente confrontaba al Salvador durante su tiempo con nosotros; no es la clase de desafíos que uno podría pasar sin ser advertido. No obstante, Jesús afrontaba todos. Ese día, la niña muerta volvió a vivir; y la mujer que sangraba, después de doce años de miseria, tuvo un gran reinicio en su vida.

Reflexiona sobre los siguientes pasajes (o, por lo menos, tantos como puedas). No escribas nada. Sencillamente, asómbrate por la absoluta maravilla de todo ello, por el asombroso Salvador que tenemos. Mateo 9:27-34; 12:22, 23; 14:25-31, 34-36; 15:29-31; 20:29-34; Marcos 2:1-12; Lucas 6:19.
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Para captar el poder pleno de estos pasajes, uno debe tomarlos lentamente, tratando de capturar el ambiente original en que sucedieron. En Mateo 12:22 y 23, por ejemplo, el hombre que trajeron a Jesús era ciego y mudo. Cierra tus ojos y pon un dedo sobre tus labios por un momento, y trata de imaginarte la condición de ese desafortunado. En esa condición no sabes qué hay alrededor de ti, y no puedes preguntar. Pero el mismo hombre se encuentra con Jesús, y sale de su santa presencia con los ojos bien abiertos y con su lengua libre de ataduras, alabando a Dios.

Qué diremos de Mateo 15:30 y 31: “Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más, y los pusieron a sus pies; y él los sanó. La gente se asombraba al ver a los mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel” (NVI). Hasta llegó a ser mejor todavía. Mateo 14:34 al 36 y Lucas 6:19 nos dicen que la “gente procuraba tocarlo, porque de él salía poder que sanaba a todos” (Luc. 6:19, NVI).

Jesús prometió que sus seguidores harían cosas mayores que las que él hizo. ¿Qué significa eso? ¿Por qué no vemos tales maravillas de curaciones y restauraciones hoy en día? O, en algunos lugares, ¿las estamos viendo? ¿De qué manera el ministerio de curación de la iglesia se compara con el ejemplo que estableció Jesús? ¿De qué modo puedes, como persona en tiempos modernos, ayudar a continuar con el ministerio sanador de Jesús?

Martes 29 de abril EL MOTIVO DETRÁS DE ELLO (Mat. 4:23-25)

En la década de 1980, investigadores ocultos realizaron una operación sobre ciertos televangelistas estadounidenses. Notaron que junto con invitar a la gente a enviar sus pedidos personales de oración al canal de televisión, estos predicadores realizaban apelaciones urgentes para que incluyeran un donativo “para mantener el programa en el aire”. Los investigadores querían saber qué pasaba con esas donaciones y esos pedidos de oración. Lo que descubrieron los sacudió. El personal de los televangelistas iba a la oficina del correo, recogía las cartas enviadas por los oyentes, las abrían allí mismo, retiraban las donaciones, y luego arrojaban los pedidos de oración en el recipiente para la basura en la oficina postal. En el pasaje clave indicado arriba, leemos que Jesús atravesaba toda la región de Galilea, y grandes multitudes lo seguían por todas partes. Y, cuando Mateo regresa al mismo tema en el capítulo 9, añade una dimensión crítica que distingue para siempre los motivos de Jesús de los de esos charlatanes de las ondas en el aire.

Lee Mateo 9:35 y 36. ¿De qué modo describe el motivo que impulsaba el ministerio de Jesús?
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La palabra compasión viene de una palabra griega (splágjnon) que se refiere a las “partes interiores”, “entrañas”, consideradas como el asiento de las emociones en el mundo antiguo. La compasión va más allá de la simpatía (que puede ser meramente intelectual). La compasión viene del interior, del corazón, y aun de las entrañas.

Esto era lo que Jesús tenía. Para él, recibir el dinero de la gente y arrojar sus pedidos de oración, que rompen el alma, al recipiente de la basura en la oficina postal, hubiera sido inconcebible. Una y otra vez en los evangelios, la cualidad de la compasión describe la actitud de Jesús hacia la gente. Un leproso le suplicó: “Si quieres, puedes limpiarme”. Jesús, “movido a compasión”, extendió la mano y tocó al hombre: “Sí quiero. ¡Queda limpio!” (Mar. 1:40, 41, NVI; compara con Mat. 20:29-34; Mar. 10:46-52).

Si puedes imaginarte a alguien haciendo todo esto sin ningún pensamiento de ganancia personal, que nunca creyó que lo que hacía sería tomado por la prensa, o por lo menos que se vería bien en un currículum vítae, sin absolutamente ningún pensamiento de ganancia personal alguna, entonces estás pensando en Jesús. L La fuerza única que lo impelía era el amor, amor de las entrañas, amor de su interior. Los evangelios lo llaman compasión. ¿Hasta qué punto esta compasión apuntala tus sentimientos y tus acciones hacia otros?

Miércoles 30 de abril SEÑALES DE UN NUEVO DÍA (Mat. 11:2-6)

Desde su celda de prisionero, Juan el Bautista envió un mensaje urgente a Jesús: “¿Eres tú aquel había de venir, o esperaremos a otro?” (Mat. 11:3). Para el lector de los evangelios, es una pregunta sorprendente e inesperada. ¿No era este el mismo Juan que con tanta confianza anunció que Jesús era el Mesías a orillas del Jordán (Juan 1:29-36)? Y ¿por qué plantearía esta pregunta precisamente después de que él había oído “en la cárcel, los hechos de Cristo” (Mat. 11:2)? Sin embargo, lo importante para nuestro estudio aquí es la respuesta de Jesús: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (vers. 4, 5).

El mensaje codificado de Jesús a Juan era que su ministerio era la señal del amanecer de un nuevo día; el Mesías, realmente, había llegado. Seguramente en la mente de Jesús estaban las profecías mesiánicas gloriosas del libro de Isaías, entre otras.

Lee Isaías 29:18 y 19; 35:5 y 6; y 61:1 al 3. ¿De qué modo se relacionan estos pasajes con el ministerio de Jesús? ¿Por qué crees que Juan y otros fueron lentos para darse cuenta de esto?
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La idea del ministerio de Jesús como el cumplimiento de la profecía y el amanecer de la edad mesiánica aparece claramente en la interpretación que da Mateo a los eventos, en la forma en que ubica las actividades de Jesús en el contexto más amplio del mesianismo: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias” (Mat. 8:17, citando a Isa. 53:4). Vemos la misma idea desarrollada en la descripción resumida de Mateo acerca del ministerio general de Jesús: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mat. 9:35, 36; ver también Mat. 4:23-25).

Mirando hacia atrás, nos maravillamos de cómo Juan y otros pudieron haber sido tan lentos para ver quién era Jesús. Por supuesto, la mirada hacia atrás es siempre muy clara. ¿Qué sucede hoy con nosotros? ¿Cómo podríamos estar igualmente ciegos a lo que son verdades obvias? Pero, más importante, ¿cómo podemos cambiar?

Jueves 1º de mayo SEÑAL DE LA RESTAURACIÓN FINAL (Hech. 3:19-21)

La maravillosa curación del hombre poseído por el demonio, que era ciego y mudo, en vez de generar aleluyas de parte de los fariseos, trajo en cambio una acusación: “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios” (Mat. 12:24). De este modo, Jesús fue impulsado a dar una explicación educativa del significado de lo que estaba sucediendo: “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios”, rechazando así la inferencia de los fariseos, “ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” (vers. 28).

La declaración es importante, siendo que en la enseñanza de los evangelios el Reino de Dios no solo es una realidad presente (como es evidente, en forma más directa, en la declaración citada), sino también es una realidad futura (ver Mat. 26:29; Luc. 23:42; Juan 18:36).

Esto significa que las obras de Cristo también apuntaban hacia adelante, a la restauración final. Cuando Jesús aplicó la profecía fundamental de Isaías acerca de sí mismo durante la lectura de los rollos en la sinagoga de Nazaret (Luc. 4:18, 19), él estaba proclamando mucho más de lo que ocurriría en los breves tres años y medio de su propio ministerio terrenal. “El año agradable del Señor”, volviendo atrás, al antiguo Jubileo, era un anuncio de la inauguración del Reino de Dios, comenzando con la venida del Mesías, y alcanzando hasta la consumación final, cuando todos los prisioneros hayan sido puestos en libertad, toda visión restaurada, toda opresión eliminada, y cuando el gozo saturaría el cosmos entero.

¿Que nos enseñan los pasajes siguientes acerca de la relación entre el ministerio de Jesús y la restauración final? Marcos 5:35-42; Lucas 7:11-15; Juan 11:38-44; Hechos 3:19-21.
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La señal más poderosa del reinado del pecado es la muerte. Y la restauración de la vida por Jesús, durante su ministerio, apuntaba hacia el día final, cuando la muerte ya no será más. “[Yo soy] el que vivo”, dice el Cristo resucitado en la visión apocalíptica de Juan, “y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos [...]. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades” (Apoc. 1:18). Aquellos a quienes Jesús había restaurado a la vida durante su ministerio, todos sucumbieron a la muerte otra vez. Pero Jesús miraba más allá de eso, a la restauración final, cuando “se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles” (1 Cor. 15:52).

¿Cuán esencial es la esperanza de la resurrección? ¿Qué tenemos sin ella? ¿Qué razones tienes para confiar en la promesa de Dios de que un día destruirá la muerte para siempre?

Viernes 2 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Examina la siguiente declaración. ¿De qué manera se relaciona con la lección de esta semana en general? ¿Ves áreas de tensión? ¿O plantea el mismo punto general de una manera diferente? Aquí está: “Los evangelios están llenos con los informes de los milagros de Jesús, pero sería un error poner nuestro énfasis allí. Por un lado, Jesús mismo no puso énfasis en ellos; casi todos ellos fueron realizados en forma silenciosa, lejos de la multitud y como demostraciones del poder de la fe. Obtenemos una mejor perspectiva de las actividades de Jesús si ponemos el énfasis donde uno de los discípulos lo puso. Una vez, al dirigirse al grupo, Pedro encontró necesario resumir la vida de Jesús, y dijo: “Anduvo haciendo bienes”. Moviéndose en forma fácil y sin afectación entre la gente común y los desajustados sociales, sanándolos, aconsejándolos, Jesús anduvo haciendo bien. Lo hizo así con tal efectividad sincera que los que estaban con él constantemente encontraban que su estimación de él se modulaba en otro tono. Se encontraron pensando que si la bondad divina había de manifestarse en forma humana, de este modo debía comportarse”.–Huston Smith, The Illustrated World’s Religions, p. 210.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Elena de White dijo que “la gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la que señaló el principio de ella”. Ella habló de un impulso vigoroso y mundial al acercarse el fin, y dijo que “se realizarán milagros, los enfermos sanarán, y signos y prodigios seguirán a los creyentes” (CS 669, 670). ¿Cómo ves que esta profecía se ha de cumplir? ¿De qué modo visualizas tu propia participación en ella? ¿Qué lugar ocupa tu iglesia local en todo esto? ¿Qué cosas puedes hacer a fin de prepararte para ese tiempo?

2. Supón que alguien apareciera haciendo milagros sorprendentes, como los hizo Jesús, milagros que testifican que son claramente sobrenaturales. ¿Cómo podrías, o deberías, responder?

3. Trae a la clase tu respuesta a la pregunta del lunes sobre milagros modernos, y analiza las respuestas de todos y las razones para ellas.

¿QUIÉN?

Archivado en: santificacion — johada @ 4:11 pm


¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? Sal. 24:3.

El drama que Rudy vivía es el drama de muchos cristianos. Sabía todo lo que debía hacer y conocía también lo que no debía hacer. Su tragedia consistía en el hecho de que no lograba vivir a la altura de los principios que conocía, por más que se esforzaba en hacerlo. Últimamente había llegado a la conclusión de que era “imposible” vivir la vida cristiana.

El Salmo 24, del cual sacamos el texto de hoy, era cantado antifonalmente mientras el arca era llevada a Jerusalén. Los sacerdotes preguntaban cantando: “¿Quién subirá al monte de Jehová?” Y el coro respondía con el versículo siguiente: “El limpio de manos y puro de corazón”.

Aunque el “monte de Jehová” en aquel tiempo era Sión, simboliza sin duda alguna al cielo, y en este sentido, sería: “¿Quién subirá al cielo con Jesús para permanecer eternamente en la presencia del Padre?” La respuesta es un requisito imposible de ser cumplido desde la perspectiva puramente humana: “El limpio de manos y puro de corazón”.

Tú puedes limpiar tu cuerpo, lavar tu ropa, desinfectar tu piel, ¿pero el corazón? En cierta ocasión, Dios afirmó a través de Jeremías: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor”.*

Nadie en este mundo, puede purificar el corazón y las intenciones íntimas. La cultura y la educación humanas pueden ayudarnos a disfrazar, a aparentar y a disimular los deseos ocultos, pueden refinar nuestras actitudes externas, pero no pueden purificar el corazón. En la presencia del Señor solo permanecerán los limpios de corazón y solo subirán al santo monte los puros en la intimidad de sus intenciones.

Cuando Jesús le habló a sus discípulos acerca de las mansiones celestiales que iría a preparar, Tomás preguntó ansioso: “¿Cómo podemos saber el camino?” La respuesta del Maestro fue: “Yo soy el camino… nadie viene al Padre sino por mí”.**

Solo Dios nos califica para entrar en la presencia del Padre. Todo lo que tú y yo necesitamos hacer, es ir a Jesús y vivir en comunión con él.

Por eso, ante la pregunta: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?” responde: “Por la gracia de Jesús y en su nombre, espero estar allí”.

* Jer. 2:22. ** Juan 14:5, 6.

Pr. Alejandro Bullón

24, Abril, 2008

¡EDIFICA TU VIDA!

Archivado en: Paciencia — johada @ 8:19 pm


La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba. Prov. 14:1.

La Navidad es un tiempo de luces, alegría y color. He visto arreglos navideños deslumbrantes. Nueva York es una de las ciudades que cambia el rostro en la época de Navidad. Da la impresión de ser una ciudad invadida por luces mágicas. En Riverside, California, el hogar de Jorge y Lina, también es un espectáculo deslumbrante cada mes de diciembre. Lina tiene un don especial y un gusto excelente. Adorna el interior de su casa de modo que los sueños de cualquier niño se hagan realidad. Lina es una mujer que “edifica su casa”.

Las dos palabras clave del texto de hoy son: “edificar” y “derribar”. Es fácil derribar. Basta tomar una maza y golpear. Difícil es edificar: requiere paciencia, tiempo y perseverancia. Jorge y Lina cuentan que decorar la casa les lleva un mes de trabajo. Jorge se encarga de colocar las luces exteriores y Lina cuida del interior. Desmontar luego todo les lleva apenas tres o cuatro días.

La vida es el desafío de levantar una bella construcción. Nada sucede por casualidad. Es necesario prestar atención a los mínimos detalles. Muchas personas esconden su vida, sin alegría ni color, detrás de la palabra “destino”, pero el destino no es un asunto de simple oportunidad o suerte, sino de elección. Una casa lista no es algo que se consigue apenas esperando, es preciso trabajar.

Es interesante que el autor del proverbio de hoy destaca la expresión “Con sus manos”. Nadie tiene la culpa de la derrota, a no ser el propio derrotado. La responsabilidad es personal. Dios te da los recursos, pero tú eres quien edifica o derriba.

En el largo camino de la edificación de una casa, puede haber momentos de desánimo y cansancio. Puede haber pequeñas frustraciones; muchas veces tú puedes tener la impresión de que la meta está todavía muy distante, pero ninguna derrota llega solo porque algo no funcionó, sino porque tú desistes y abandonas.

Hoy es un nuevo día en la historia de este mundo, y puede ser también un nuevo día en tu experiencia personal. No desistas. La edificación de la vida no es un evento, sino un proceso. Poco a poco, paso a paso, con los ojos fijos en Dios y las manos en el trabajo, tú verás finalmente tus obras terminadas, deslumbrantes y bonitas. No olvides: “La mujer sabia edifica la casa; mas la necia con sus manos la derriba”.

Pr. Alejandro Bullón

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