Blog Adventista

30, Septiembre, 2008

PEREGRINOS RUMBO AL HOGAR

Archivado en: corazon dividido, principios — johada @ 8:04 pm

El justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra. Prov. 10:30.

Si tú nunca estuviste lejos de casa, te será difícil entender el valor de la esperanza. Israel era un pueblo peregrino, alimentado por la esperanza. Desde la promesa hecha a Abram, Israel siempre soñó con heredar la tierra y habitar en ella. La promesa se cumplió en cierta medida, porque un día llegaron y conquistaron la tierra de Canaán, pero lamentablemente, no permanecieron.

Salomón habla hoy a los peregrinos de nuestros días. Ante las adversidades, conflictos y dificultades diarias, somos alimentados por la bendita esperanza de que quedaremos en este mundo para siempre. En esta vida, todo es transitorio y pasajero. Somos peregrinos que estamos yendo a nuestro verdadero destino.

La “tierra” que Dios promete hoya sus hijos, no está en este mundo. Hay un cielo, hay una vida mejor, hay un paraíso. Parece una utopía hablar de estas cosas en pleno siglo XXI. El pragmatismo que invade la cultura de nuestros días, se rehúsa a aceptar el paraíso como una realidad. Pero las Sagradas Escrituras afirman contundentemente que el cielo existe. “Pero los impíos no habitarán la tierra”.

En el versículo de hoy, se dice que son los justos los que entrarán en esa tierra. En otra parte, el mismo Salomón menciona dos características de los que un día habitarán allá. Rectitud e integridad. * Estos aspectos del carácter tienen que ver con la manera como las personas se comportan ante las circunstancias.

Las cosas son como son, no como yo imagino que deben ser. La noche es noche por más que yo amontone toneladas de luz artificial. Cuando tú no aceptas la realidad de la vida, inventas un estilo de vida ambiguo. Creas tus propias normas, te disfrazas, aparentas y divides tu mundo interior al punto de inhabilitarte para disfrutar de la vida plena. Pierdes la rectitud y la integridad.

Un corazón dividido. Una mente cercenada, un cuerpo con un pie yendo a la derecha y el otro a la izquierda. Así el hombre crea su propio infierno en esta tierra. Las llamaradas de su conciencia dividida le atormentan día y noche. Para esas personas no existe la esperanza de un mundo mejor, ni aquí ni en el cielo.

Vale la pena cultivar los valores, porque “el justo no será removido jamás; pero los impíos no habitarán la tierra”.

* Cf Prov. 2:21.

Pr. Alejandro Bullón

29, Septiembre, 2008

PERDÓN EN JESÚS

Archivado en: culpabilidad, segunda oportunidad — johada @ 8:10 pm

JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado. Sal. 130:3, 4.

La culpa tiene el terrible poder de paralizar. Paraliza la vida, los planes y los sueños. Nos hace sentir sucios, indignos y sin derecho a nada. Hay mucha gente fracasada en la vida porque, inconscientemente, aceptó la derrota como una forma de autocastigo. Esa gente cree que el sufrimiento que la culpa le produce, puede, de alguna forma, ganar un punto a su favor delante de Dios.

El salmista conocía muy bien el peso de la culpa, por eso menciona a Dios dos veces en una frase tan corta. “JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?” Se sentía como polvo. Por más que intentase justificarse o sublimar la culpa, su iniquidad lo condenaba. El martillo del pasado lo crucificaba en el madero de su propia conciencia.

¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Es la pregunta que perturbó al ser humano a lo largo de los tiempos. La respuesta es: Nadie. Porque el pecado mata. Mata lentamente, poco a poco, imperceptiblemente. Al comienzo, roda parece maravilloso, tú sientes sensaciones que nunca antes sentiste. Te sientes libre como un ave, tomas tu vida y vuelas por el mundo sin límites ni fronteras, por donde tu imaginación te lleva.

Pero el tiempo pasa. Implacable. Cruel. Insensible. Y cuando tú comienzas a darte cuenta de los estragos en tu vida física, moral o psíquica, ya es tarde. Las sombras de la noche ya te envuelven, te gustaría que el día se prolongara para cambiar el rumbo de las cosas, pero sientes como si la propia vida escapase de tus manos. No hay duda, el pecado mata. Nadie subsiste a él.

Por eso, la única solución está en el perdón, y el perdón solo puede alcanzarse a través de Jesús. Este don divino es ofrecido gratuitamente a todos, pero solo lo reciben “los que lo reverencian”, es decir, los que le temen. Este temor no tiene nada que ver con el miedo. Es el resultado del amor, nacido de un corazón agradecido que aprendió a confiar en Dios ya creer en sus promesas.

A pesar de tu pasado, hoy puede ser un nuevo día para ti. Ayer ya pasó. No Cuenta. El futuro todavía no llegó, está en las manos de Dios. Aprovecha el presente para decir, como el salmista: “JAH, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado”.

Pr. Alejandro Bullón

28, Septiembre, 2008

ESTRELLAS FUGACES

Archivado en: muerte, sabiduria — johada @ 8:57 pm

Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre; mas cuando perecen, lo, justo, ” Proverbios 2:28.

Adolfo Hitler tuvo un sueño. Creía en una raza superior y trató de conquistar el mundo de sus días para establecer la superioridad de su raza. Su carrera loca no tuvo escrúpulos. Mató, arrasó y destruyó, pero como todo mortal, también llegó a su fin.

Esa es la sentencia divina. La criatura no tiene hacia dónde huir. El tiempo de vida recibido de Dios puede ser usado para construir o destruir. El don de la libertad puede dar lugar a la perversión o a la justicia, pero la muerte es inevitable. Como la noche sucede al día, como el invierno viene después del otoño, la muerte llega colocando un punto final a cualquiera de las intenciones humanas.

La brevedad de la vida y la certeza de la muerte, son dos motivos poderosos para vivir con sabiduría, administrando con prudencia cada pensamiento, sentimiento y acción.

La historia universal exhibe una larga lista de gente que ignoró el consejo de Salomón. Hombres y mujeres que creyeron que eran eternos. Fueron temidos en vida, persiguieron, humillaron y pretendieron quitar a Dios del escenario. Hoy, la historia registra el nombre de esas personas como estrellas fugaces. Brillaron con intensidad por algún tiempo, y luego se desvanecieron y se perdieron en el polvo de la historia.

Lo peor de todo es que, por más que la muerte sea desagradable, en el caso de esas personas fue un presente misericordioso de Dios. La vida que vivían no era vida. La muerte para ellos fue el punto final a una historia de desesperación, locura y obsesión.

La felicidad de una persona y la realización de cualquier sueño, depende de la correcta relación que ella tiene con su Creador. El ser humano es apenas una pieza. Ninguna pieza funciona fuera de su lugar.

Cuando la criatura pretende ser Dios, se transforma en perversa y los resultados son sueños locos y devaneos que asustan. Por eso, haz de este día un día de estrecha comunión con Dios, porque: “Cuando los impíos son levantados se esconde el hombre; pero cuando perecen, los justos se multiplican”.

Pr. Alejandro Bullón

El saco de la indiferencia

Archivado en: Libertad Religiosa, Religión — johada @ 3:10 pm
En estos mundos seculares en los que nos movemos la expresión que algunos líderes religiosos usaron para describir la experiencia de Juan el Bautista y aún al mismo Jesús, léase “diablo tiene” (véase Mateo 11:18 y Juan 7:20), ha perdido sentido. ¿Por qué? Pues, porque el diablo no existe para el hombre posmoderno y secular. La expresión utilizada para describir a aquel que profesa una fe integral sería más bien: “está loco” o “qué fanático”. Para el hombre y la mujer secular cualquier persona aferrada a una determinada fe, salvo raras excepciones, supone un acto de debilidad que debe ser rehuido por eso de que “podría ser contagioso”. Budistas, musulmanes, cristianos, ya sean católicos, ortodoxos, anglicanos, evangélicos, adventistas, o ya sean, testigos o mormones, etc.,… todos van al mismo saco.
A ese saco lo llamo “el saco de la indiferencia”. Indiferencia a todo lo que huela a religión. ¿Cómo hemos podido llegar a este punto? La sociedad moderna se jacta de los grandes logros que ha conseguido y se creen muy inteligentes y evolucionados, y tildan de debilidad la fe que caracterizaba a las sociedades de los siglos que nos han precedido en la historia. Y si bien es cierto que esas sociedades más religiosas que seculares dejaban mucho que desear, no es menos cierto que las actuales sociedades más seculares que religiosas también dejan mucho que desear.

El motivo de tal indiferencia quizás no sólo se deba al humanismo que situó al hombre como el centro del universo, desplazando a Dios de su cetro legítimo. Creo que el mal ejemplo que el creyente a lo largo de la historia a dado de Dios no ha sido siempre el mejor. Conocida es la frase de Gandhi: “Yo mismo sería cristiano sino fuera por los cristianos”. Por tanto, ambos factores, el humanismo y el mal ejemplo del religioso de turno, han motivado, creo, el desencanto hacia lo religioso.

Y aunque ambas realidades son ciertas y han hecho daño a lo que llamamos el fenómeno religioso, no deja de ser cierto que el ser humano del s. XXI, se aleja de la religión no sólo por el humanismo que impregna todo lo que nos rodea ni por el mal ejemplo de los religiosos de antaño, sino porque él mismo tiene su propia religión. Todo ser humano está ligado a algo o a alguien. Hay personas que se adhieren a un partido político, otros a un determinado estilo de música que siempre está asociado a un determinado “look” o tribu urbana, no faltan los que son socios o simpatizantes de un determinado club de fútbol o de cualquier otro deporte, aún otros tienen al deporte como su referente. No faltan los que idolatran a su pareja, y por supuesto, son muchos los que encuentran en el sexo, en cualquiera de sus formas, su vía de escape. Todos, quien más quien menos, en mayor o menos medida, en el fondo somos religiosos, porque todos, sin excepción, necesitamos llenar nuestras vidas de algo o alguien que de sentido a nuestra existencia, sin entrar a valorar si ese algo o alguien es lícito o ilícito, positivo o negativo, bueno o malo, etc.

En el libro de Eclesiastés, libro profundo y reflexivo donde los haya, podemos leer la siguiente declaración: “Solamente he encontrado lo siguiente: que Dios hizo perfecto al hombre, pero éste se ha complicado la vida” (Eclesiastés 7:29). Mientras unos creemos que el hombre secular se ha complicado la vida con invenciones, artificios y artimañas, algo de lo que no está exento el religioso, otros, los seculares, siguen pensando que el religioso comprometido se la complica todavía más negándose los supuestos “placeres” de esta vida.

Y mientras la vida siga, no faltarán los fanáticos de turno que siguen mancillando el fenómeno religioso por medio de sus palabras y actos, como tampoco faltarán los intolerantes de turno que meten a todo lo que huela a religión en el saco de la indiferencia.

26, Septiembre, 2008

PODER PERTENECE A DIOS

Archivado en: amonestacion, victoria sobre el pecado — johada @ 8:56 pm

Una vez habló Dios; dos veces he oído esto; que de Dios es el poder. Sal. 62:11.

El pastor Bruce Larson relata la historia de un aficionado que le gustaba observar a las águilas. Un día estaba sentado sobre una roca, observando un águila que volaba en todo su esplendor. De repente, gracias a su penetrante y aguda visión, la reina de las aves se lanzó veloz entre el matorral y cuando salió, llevaba una presa entre sus garras. Acababa de garantizar la comida del día.

Pero este aficionado continuó observando. Primero con fascinación y después con aprehensión, porque el águila comenzó a volar con dificultad, casi sin rumbo, sujetando todavía a su presa. Después de un tiempo, comenzó a descender y a descender, hasta que cayó abruptamente.

Curioso, se acercó al lugar donde el águila se estrelló contra el suelo. Cuando vio la tragedia, descubrió que la poderosa ave había cazado un hurón, que es uno de los más formidables roedores de las montañas; y mientras llevaba a su víctima, ésta le había roído la barriga al punto de sacarle los intestinos.

Cuando tú piensas que estás dominando, ten cuidado. Cuando tú piensas que tienes poder, ten precaución. Tu “victoria” puede ser tu peor derrota. Tu “conquista” puede transformarse en tu mayor tragedia.

Este es e! mensaje del salmista para hoy. “Una vez habló Dios”. No necesita hablar más, su palabra es eterna. Cambia el rumbo de las cosas, transforma y restaura. Nosotros hablamos muchas veces y no decimos nada. Dios habló y el mundo llegó a la existencia. “Él dijo y fue hecho, mandó y existió”. *

El versículo de hoy dice que el poder es de él y solamente a él pertenece. A veces lo presta, por amor, lo confía a la pobre criatura, y ésta queda fascinada y comienza a pensar que es dios.

¡Cuidado! El poder que te fue confiado circunstancialmente es un don que tú necesitas administrar con sabiduría. Si no lo haces así, ese poder puede transformarse en un arma que segará tu propia vida. Cuando piensas que estás cazando, puede ser cazado; cuando piensas que estás venciendo, puedes estar perdiendo.

“Una vez habló Dios; dos veces he oído esto”. Si Dios no necesita hablar más que una vez, ¿por qué el hombre precisa oír dos veces? El salmista sugiere aquí la importancia de la meditación, cuando tu alma escucha el eco de la voz de Dios una y otra vez, hasta que el consejo divino llega a ser parte de tu propio ser.

Fija hoy tus ojos en el Dios del poder. Cuando todo falla en esta vida, Dios todavía está allí, listo para socorrerte, pero recuerda: “Una vez habló Dios; dos veces he oído esto; que Dios es poder”.

* Sal. 33:9.

Pr. Alejandro Bullón

Lección 1 Para el 4 de octubre de 2008: La naturaleza de Dios: la base de la expiación

Archivado en: 2008 4 trimestre, Creador, Omnisapiencia, eternidad de Dios, santidad — johada @ 8:51 pm

Sábado 27 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Salmo 139:1-4; Isaías 46:10; Juan 1:4; Romanos 5:8; 8:37-39; 1 Juan 5:11, 12.

PARA MEMORIZAR:
“Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que dijo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isa. 46:10).

PENSAMIENTO CLAVE:
La obra divina de salvación fluye, por voluntad de Dios, de su misma naturaleza; no requiere que los pecadores lo convenzan para amarlos.

HAY MUCHOS MISTERIOS ACERCA DE DIOS, hechos acerca de él, su naturaleza, su santidad y su poder, que sencillamente no podemos comprender. No obstante, hay un aspecto acerca de él que podemos comenzar a entender: específicamente, su amor. Un amor manifestado a nosotros por medio de la obra redentora de su Hijo, una obra que nos afecta en el ámbito personal, individual; una obra que es el producto de la misma naturaleza y del ser de Dios.

Esta semana comenzaremos nuestro estudio de la doctrina de la salvación, y lo haremos con el reconocimiento de que la fuerza impulsora de nuestra salvación es la grandeza y el amor de nuestro Dios. Nada fuera de Dios lo forzó a hacer lo que hizo por nosotros por medio de su Hijo. En cambio, es por causa de su misma naturaleza que él derramó su amor y su gracia hacia este mundo caído.

Domingo 28 de septiembre: DIOS ETERNO

¿Qué implica, acerca de la naturaleza de Dios, la frase “En el principio creó Dios [...]” (Gén. 1:1)? Antes de responder, lee también Génesis 21:33 y Salmo 90:2.
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El concepto de eternidad es difícil de entender para nosotros. Somos criaturas finitas (por lo menos, en esta vida). Sabemos que moriremos. De hecho, todas las cosas con las que nos relacionamos son transitorias: están aquí hoy pero un día habrán desaparecido. Casi todo, en este mundo, tuvo un comienzo y tendrá un fin. En contraste, la idea de que Dios nunca tuvo un comienzo y nunca tendrá un fin no es fácil de comprender, por lo menos con nuestras mentes tan acostumbradas a pensar en términos finitos.

Lee Salmo 102:25 al 27. ¿A quién se aplica este pasaje en el Nuevo Testamento? (Ver Heb. 1:10-12). ¿Cuál es el mensaje que se encuentra allí, junto con Salmo 90:2, acerca de la duración de la existencia de Dios?
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Siendo que Dios es eterno, siendo que él existió antes de todas las cosas creadas, él tiene que existir por sí mismo. Las criaturas, en contraste, no somos así. Todos necesitamos aire, agua y alimentos para conservar nuestra existencia (Gén. 1:29), mientras que Dios no necesita nada para existir. A lo largo de toda la eternidad, antes de que él hiciera cosa alguna, no había nada fuera de Dios. Por lo tanto, él existía solo, sin depender de nada. Él es la vida en sí mismo. Y solamente el que tiene vida en sí mismo, el Eterno, que existe por sí mismo, puede restaurar la vida a los pecadores arrepentidos. La vida creada, tanto ahora como por la eternidad, toda procede de Dios, el gran Dador de la vida (Ver Juan 1:4; 1 Juan 5:11, 12). Dependemos de él para todo.

Piensa cuánto dependes de Dios para tu vida, aquí y ahora. ¿Cuánto más dependes de él para la vida eterna? Cuando te das cuenta de esta dependencia, ¿cómo te ayuda a desarrollar en ti un sentido de humildad? ¿Por qué la arrogancia es tan repulsiva a los ojos de Dios?

Lunes 29 de septiembre: UN DIOS AMANTE

El misterio de Dios se encuentra más allá de nuestra comprensión completa. Él no es un objeto que podamos encontrar por nosotros mismos (Job 11:7). La Biblia no nos da una descripción sistemática y filosófica del Ser de Dios. Presenta a un Dios que se revela a sí mismo por medio de sus acciones, por medio de la forma en que se relaciona con nosotros. Llegamos a saber quién es él por lo que él nos cuenta de sí mismo; de otro modo, sabríamos muy poco acerca de él.

Las Escrituras nos dicen que Dios es amor por naturaleza; es decir, la esencia de su ser es darse a sí mismo, y esto se expresa en su preocupación por el bienestar de otros.

¿Qué nos dicen los siguientes textos acerca del carácter y la naturaleza de Dios? Sal. 118:1-4; Rom. 5:8; 8:37-39; 1 Juan 4:8, 9, 16.
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La afirmación “Dios es amor” nos lleva al núcleo de lo divino y nos dice: 1) “Dios es amor” significa que una exploración de la esencia de Dios revelaría que él es, por naturaleza, amor. Esta comprensión de la naturaleza de Dios es de extrema importancia en la doctrina de la expiación; 2) “Dios es amor” significa que él es un Ser de relaciones; se goza, por naturaleza, en el compañerismo con sus criaturas. Es precisamente en esta interacción personal donde se revela su amor. Si queremos conocer si Dios nos ama o no, no examinamos nuestros sentimientos y emociones, sino que miramos la forma en que él nos ha tratado a pesar de nuestra pecaminosidad; 3) “Dios es amor” significa que no hay nada fuera de Dios que pueda moverlo a amarnos. Siendo que Dios es amor por naturaleza, es innecesario, aun imposible, que nosotros nos hagamos dignos de amor a fin de ser aceptados por él. Y por supuesto, nada revela su amor hacia nosotros más que el plan de salvación. De hecho, el momento en que caímos en pecado, Cristo llegó a ser nuestro Mediador, Redentor y Salvador, la expresión máxima del amor de Dios hacia la raza caída.

“Ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros” (1 Juan 4:11, NVI). ¿Cuáles son algunas formas prácticas en las que podemos expresar nuestro amor hacia los demás? ¿Qué factores, en tu propia vida, impiden que muestres ese amor?

Martes 30 de septiembre: DIOS COMO CREADOR

“Reconoced que Jehová es Dios; él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Sal. 100:3).

La Escritura es inequívoca: Dios es el Creador. Sin esta verdad fundamental, el mensaje de la Biblia pierde todo su significado. Por otro lado, Dios como Creador significa que él debe ser distinguido de la creación, que él no es parte del orden creado. Dios como el Creador significa que no había nada antes de él o antes de sus actos de creación (Rom. 4:17; Heb. 11:3). Dios como Creador significa que todo le pertenece a él y depende de su poder y benevolencia para subsistir (Sal. 24:1, 2; 104:10-14). Dios como Creador significa que la creación revela la gloria y el poder de su Creador (Sal. 19:1-3; Rom. 1:20).

¿Qué prometió el Creador a un mundo dañado por el pecado? Isa. 65:17; Apoc. 21:1.
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La Biblia afirma explícitamente que Dios creó y sustenta todas las cosas por medio del poder de su Hijo (Juan 1:1-3: Heb. 1:2, 3). La expiación es la solución divina para el problema del pecado dentro de su creación. En lugar de dejarnos cosechar la recompensa final del pecado y la rebelión, que es la ruina eterna, él estableció el plan de salvación.

¿Cómo describe Pablo a los que están en Cristo? 2 Cor. 5:17.
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El poder de Dios desplegado durante la creación del universo es el mismo poder que él emplea para re-crear a su propia imagen a los seres humanos caídos. Él trajo todas las cosas a la existencia mediante el poder de su Palabra (Sal. 33:6); y ahora, es también por medio del poder del Verbo encarnado en Cristo que él nos crea de nuevo (Juan 1:1, 12, 13; 2 Cor. 4:16).

¿Hay algo que tú, personalmente, has creado y sustentado, algo en lo que pusiste mucho trabajo y cuidado? ¿De qué modo tu acto de creación te da el derecho de propiedad sobre ello? ¿Cómo te sientes acerca de lo que has hecho? ¿De qué modo, en forma muy pequeña, esta comparación podría ayudarnos a comprender lo que significamos para Dios, nuestro Creador?

Miércoles 1º de octubre: UN DIOS SANTO

Lee Isaías 40:25 e Isaías 57:15. ¿Qué nos indican estos textos acerca de la naturaleza de Dios?
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La santidad de Dios no es sencillamente un atributo de Dios, sino, como el amor, revela lo que él es en sí mismo. Por lo menos, hay dos ideas fundamentales asociadas con su santidad.

La primera describe a Dios como singular, único. El término santo generalmente designa lo que ha sido puesto al servicio exclusivo y singular de Dios. Pero, cuando santo se aplica a Dios, enfatiza el hecho de que él es singular e incomparable. No hay nadie en el universo como nuestro sublime y majestuoso Dios (ver Isa. 46:5, 9), y solo él es digno de nuestra adoración.

Segunda, que Dios sea santo no significa que él esté distante y que sea inaccesible a nosotros e incapaz de tener compañerismo con nosotros. Su santidad y su amor son inseparables. Su santidad se revela en su disposición a morar con el contrito y humilde de espíritu. Al acercarse a los seres humanos y al morar entre ellos, el Santo permite que sus criaturas participen de su santidad.

¿Qué promesa se encuentra en 2 Corintios 5:21?
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La santidad de Dios no tolera el pecado sino que reacciona activamente contra él (Isa. 5:24; Ose. 9:15; Rom. 1:18). “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio” (Hab. 1:13). El odio natural de Dios por el pecado hizo necesario el papel de un Mediador. Dios diseñó un camino por el cual los pecadores pudieran ser santificados y gozar otra vez del compañerismo con él. Esto fue posible por medio de Cristo, en quien se unieron misteriosamente la expiación y la santidad. El Santo nació como un bebé, en este planeta de pecado e impureza (Luc. 1:35), para santificarnos gracias al poder de su muerte expiatoria: “Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo” (Heb. 10:10).

Alguien dice: “¿Por qué necesito un Salvador? No soy malo, realmente no tan malo como muchos otros”. ¿De qué modo nuestra comprensión de la santidad de Dios nos ayuda a responder correctamente a esa persona?

Jueves 2 de octubre: EL DIOS OMNISAPIENTE

¿Qué nos enseñan los siguientes textos acerca del conocimiento de Dios? Sal. 139:1-4, 15, 16; Isa. 46:10; Mat. 10:30.
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Dios es omnisapiente; es decir, “él sabe todo” (1 Juan 3:20). Nada se esconde de él. “Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas” (Heb. 4:13, NVI). Todas las esferas de su creación están inundadas por su presencia y, por lo tanto, él sabe cada dimensión de ellas (Sal. 139:7-10). Su conocimiento de nosotros es perfecto y completo. Solo Dios posee una objetividad pura, porque solo él conoce todas las cosas desde todas las perspectivas posibles.

¿Qué nos indica 1 Pedro 1:19 y 20 acerca del preconocimiento de Dios con respecto al surgimiento del pecado?
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La omnisciencia de Dios es de gran importancia para la doctrina de la expiación. Como Dios conoce todo, el pecado no fue algo que lo tomó por sorpresa. El Dios que conoce perfectamente a todas sus criaturas sabía de antemano acerca de la caída de uno de sus querubines, y por eso formuló un plan para tratar el problema del pecado, aun antes de que surgiera en los seres humanos: “Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom. 5:20, NVI). Por lo tanto, la decisión de Dios de salvarnos estuvo escondida en la eternidad y fue revelada en Cristo. Este es “el misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” (Rom. 16:25), “oculto en Dios, creador de todas las cosas” (Efe. 3:9, NVI). Antes de que Dios creara cosa alguna, él había previsto el origen del pecado y había decidido derrotarlo, en lugar de alejarse atemorizado de él. Desde la perspectiva divina, Cristo es el “Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apoc. 13:8)

Dios sabe todo lo que respecta a ti, cosas que nadie más ni siquiera sospecha. Y, a pesar de ese conocimiento, él todavía te ama. ¿De qué modo esto debería influir sobre la forma en que tratas a otros, a pesar de las faltas de ellos?

Viernes 3 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Dios y la redención: “Únicamente mientras contemplamos el gran plan de la salvación podemos apreciar correctamente el carácter de Dios. La obra de la creación era una manifestación de su amor; pero el don de Dios para salvar a la familia culpable y arruinada es lo único que nos revela las profundidades infinitas de la ternura y compasión divina” (2 JT 336).

Perdón y justicia: “Cuando estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, vemos que la misericordia, la ternura y el espíritu perdonador se unen con la equidad y la justicia. Vemos en medio del trono al que lleva en las manos, los pies y el costado las marcas del sufrimiento soportado para reconciliar al hombre con Dios. Vemos a un Padre infinito que mora en luz inaccesible, pero que nos recibe por medio de los méritos de su Hijo. La nube de venganza cuya amenaza se refería sólo a la miseria y la desesperación, revela, gracias a la luz reflejada por la cruz, la inscripción de Dios: ‘¡Vive, pecador, vive! ¡Almas arrepentidas y creyentes, vivid! Yo he pagado el rescate’” (HAp 274, 275).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. Repasa los puntos principales de la lección de esta semana. ¿Qué otros aspectos de la naturaleza esencial de Dios puedes recordar, y qué lugar tendrían en el plan de la salvación?

2. ¿Qué podemos aprender acerca de la santidad de Dios que nos ayudaría a comprender mejor lo que significa para nosotros ser santos?

3. Algunas personas luchan con el tema del preconocimiento de Dios y nuestro libre albedrío. ¿Cuán libres estamos para hacer nuestras elecciones si Dios sabe de antemano qué elecciones haremos? Analiza.

RESUMEN:
El Dios que es vida en sí mismo es el único que puede restaurar la vida para nosotros. Él nos ama, no porque hemos ganado ese amor, sino porque él es amor en sí mismo, y sigue amándonos, a pesar de nuestro pecado. También quiere crearnos de nuevo y él es capaz de hacerlo, pues es el Creador. Como es un Dios santo, que no puede tolerar el pecado en su presencia, es capaz de santificarnos por medio de Cristo. Su conocimiento, que abarca todo, revela que el pecado no fue un accidente inesperado sino algo que él previó y para lo cual estaba preparado.

Eventos Finales (I): Señales de los últimos días

Archivado en: Señales del Fin, articulos seriados — johada @ 11:44 am

(Ver Eventos Finales: Introducción)

(Siguiente vídeo).

25, Septiembre, 2008

DI LA VERDAD CON AMOR

Archivado en: mentiras, verdad — johada @ 8:53 pm

Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Prov. 8:7.

La verdad tiene un precio. Muchos no están dispuestos a pagar ese precio y optan por seguir los caminos de la mentira, de las medias verdades, o como quiera llamarse aquello que no es cristalino y transparente.

La mayor parte de las veces, la verdad envuelve dolor. Tal vez sea ése el precio más alto que cobra, y como el ser humano detesta el dolor, es lógico que escoja otro camino, cuyo fin es la muerte.

Es extraño que la senda del dolor conduzca a la vida, pero desde la entrada del pecado, la solución para el problema de la muerte estaba en el dolor. Un corderito murió en silencio en el jardín del Edén y su sangre mojó el camino de la historia hasta llegar a la cruz del Calvario donde Jesús mismo, el verdadero Cordero de Dios, sufrió el dolor mayor al entregar su vida en favor de la raza humana. Ese acto nos libró de la muerte. ¿Por qué será que los hombres, queriendo huir del dolor que la verdad incluye, caen en la mentira que es el camino de la muerte?

A lo largo de mi vida he visto historias tristes. Vidas destruidas, hogares deshechos, relaciones arruinadas por falta de la verdad. Los argumentos para explicar una mentira son muchos y muy variados. “No quería que sufrieras”, “Decidí ahorrarte el dolor”, “No tuve el valor”, “Creí que nunca lo descubrirías”.

Salomón fue un hombre que, además de ser inspirado por Dios, aprendió mucho con los golpes de la vida. Por eso, en el versículo de hoy habla con convicción. “Mi boca hablará verdad”. Ninguna mentira tiene justificación.

La palabra “proclamar” en hebreo se atribuía a los heraldos que anunciaban buenas nuevas cuando el ejército regresaba de la guerra, a pesar del resultado. Buenas nuevas no son apenas las noticias agradables, son a veces realidades dolorosas, pero solo a partir de la realidad tú puedes arreglar el presente y encarar el futuro.

Haz de tus palabras, palabras de verdad. No te escondas, no huyas, no te “laves las manos”, no lo dejes para mañana. Pídele a Dios que ponga amor en tus labios. Muestra misericordia cuando expreses la verdad, pero no la escondas por causa del dolor que puede provocar. Acuérdate del consejo de Salomón y di como él: “Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios”.

Pr. Alejandro Bullón

24, Septiembre, 2008

¿CUÁN GRANDE ES TU DIOS?

Archivado en: Soberanía de Dios — johada @ 8:51 pm

Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Sal. 48:1.

¿Cuan grande es tu Dios? A muchos les gustan los dioses pequeños. Marionetas que pueden dirigir. Dioses que aprueben lo que la criatura hace y que estén siempre a su servicio. Los hombres se sienten bien con ellos.

Este tipo de dios hace mal. Puede calmar la conciencia así como un comprimido calma el dolor de muelas, por un instante, pero no cura. Es un simple paliativo, un apósito que cubre una herida infectada. Son dioses de mentira. Pura ilusión. Simple “energía”, “luz” o “aura”.

Pero, el salmo de hoy nos habla de un Dios grande, soberano y personal.

El salmista no trata de definir a Dios. Solo lo describe. Así son las cosas con Dios. Tú puedes aceptado o rechazado. Eres libre. Pero, si no lo aceptas, no por eso cambia la existencia divina ni sus propósitos. Él continua siendo Dios, soberano y eterno.

¿Por qué debe el Señor ser alabado? Porque existe una relación personal entre él y sus criaturas. No es un Dios ausente. No desaparece ni se “lava las manos”. No es únicamente una fuerza, sin personalidad. “Dios es amor”.* Dios creó al ser humano por amor. Por amor compartió su vida y ante ese hecho, la criatura se siente bien, se siente cómoda y siente el deseo de enaltecer su nombre, de celebrar, cantar, glorificar. Eso es justamente lo que significa la palabra hebrea halal, que en castellano se traduce como “alabanza”.

Hay otro pensamiento en el versículo de hoy. Debemos alabado “en la ciudad de nuestro Dios”. Cuando este salmo fue escrito, Jerusalén era considerada la “ciudad de Dios”. Por tanto, esta invitación es para que lo alabemos en la iglesia. Hay algo especial cuando los hijos de Dios se reúnen para alabar. La alegría de uno pasa al otro. El espíritu de adoración es contagioso. Puede ser que tú estés cargando un problema, o te sientas triste y afligido, pero cuando entras en la “casa de Dios” y te congregas con los otros adoradores, repentinamente comienzas a dar te cuenta que tu Dios es grande.

¿ y para qué todo esto? ¿Solo para que Dios se sienta bien? No, el que pasa a sentirse bien eres tú, porque si tu Dios es grande, no hay problema que no pueda resolver.

Haz una prueba: Asiste a la iglesia, alaba al Señor y verás que la vida es más fácil de ser vivida. Y no te olvides hoy que “grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios”.

* 1 Juan 4:8.

Pr. Alejandro Bullón

23, Septiembre, 2008

VERDADERA SABIDURÍA

Archivado en: consejos, sabiduria — johada @ 8:47 pm

Él provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente [. .. ] y preserva el camino de sus santos. Prov. 2:7, 8 Úp.

En el pasaje de hoy, el hombre que sigue los consejos divinos es descrito como el “recto”, como el “que camina rectamente”, y el “santo”. La recompensa para este tipo de persona es que Dios será como un escudo para él, le dará sabiduría y lo preservará en su camino.

La sabiduría es el arte de vivir y saber vivir, condición indispensable para ser feliz. Si tú no sabes vivir, sufrirás, harás sufrir a los que te rodean, y terminarás teniendo una vida hueca, vacía y limitada a valores pasajeros.

Cuando tú buscas con sinceridad los consejos divinos, recibes entonces “verdadera sabiduría”. En hebreo, esta expresión es tushiyah, y transmite la idea de solidez.

¿Por qué tus planes se desbarataron en un instante? ¿Por qué todo lo que soñaste en la vida y parecía que se estaba realizando, explotó en mil pedazos? Dios ofrece tushiyah a los que lo buscan. Si tú aceptas y quieres, aquello que estás construyendo será sólido e indestructible.

En ese proceso de edificación, el Señor promete ser también tu “escudo”. Cuando los vientos contrarios soplen con violencia o los huracanes de la vida intenten destruir tus realizaciones, Dios te protegerá. Nada, ni nadie, será capaz de destruirte. Todas estas promesas son hechas a sus santos. En hebreo se utiliza la palabra chasidim, que literalmente significa: sus “adoradores fervorosos”.

En el tiempo de los macabeos, los chasidim eran aquellos que voluntariamente escogían seguir las enseñanzas divinas y vivían de un modo diferente al de aquellos que trataban de amalgamar los principios bíblicos con la cultura griega.

Esta es una advertencia para salir del secularismo. Muestra el peligro de querer servir a Dios, mientras al mismo tiempo el individuo trata de seguir las normas morales de una cultura que sacó a Dios del escenario.

¿Por qué temer hoy si Dios es tu escudo y la fuente de la sabiduría? La pregunta que necesitas responder para comenzar con seguridad tus actividades hoy, es: ¿Soy yo un “chasidim“? Porque: “Él provee sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente… y preserva el camino de sus santos”.

Pr. Alejandro Bullón

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