Ni que decir tiene que el único y reconocido día del Señor en la Escritura es el sábado, tal y como dice Cristo en Marcos 2:28, “Por tanto, el Hijo del Hombre es también señor del sábado”. Y aunque esto es cierto, no nos autorizaría a traducir “sábado” en lugar de “el día del Señor”, porque lo que realmente dice el texto griego es “el día del Señor”.
No me sorprende tanto que una traducción católica pueda incluir la palabra “domingo” en Apocalipsis 1:10 (al fin y al cabo ellos y sólo ellos son los mentores del domingo). Pero que una traducción protestante, por muy dinámica que sea, cuyo lema siempre ha sido y debería seguir siendo Sola Scriptura (sólo la Escritura), se deje llevar por la tradición (no sólo la Escritura), no es de recibo, al menos no para mi. (Conste en acta que no hago mención de la clásica traducción de “día de reposo” en lugar de “sábado” en Éxodo 20:8 y en tantos otros textos, eso sí, siempre acompañada de un asterisco que te llevaba a una nota a pie de página donde se hacía constar “Aquí equivale a sábado”, o de las malas traducciones que la misma Reina Valera `60 hace de Hebreos 9:8 y 10:19 donde en lugar de “Santuario” dice “Lugar Santísimo”, o del memorable: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” de Lucas 23:43, cuando en realidad debería leerse “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”).
¡Seamos serios! Si el texto que utilizan los “Testigos de Jehová”, llamado “Traducción del Nuevo Mundo”, no puede recibir el nombre de “Santa Biblia” porque la traducción que ellos hacen de ciertos pasajes del texto griego, relativos a la persona de Cristo fundamentalmente, no se ajustan a la realidad, y por tanto esa traducción particular no pasa el filtro de la Sociedad Bílblica, que, entre otras muchas cosas, ha sido establecida para salvaguardar la integridad y veracidad del texto bíblico, tampoco esta llamada “Traducción en lenguaje actual” debería pasar el riguroso (?) filtro de la Sociedad Bíblica.
Visto lo visto, sólo se me ocurre un nombre para esta nueva versión dinámica (digo que apócrifa por lo que respecta a Apocalipsis 1:10), y es el siguiente: “Traducción dominguera de las Santas Escrituras”.
Bromas o ironías aparte, aquellos que toman parte en la traducción y edición del texto bíblico harían bien en no ignorar las siguientes palabras inspiradas que precisamente también se encuentran en el libro de Apocalipsis:
“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro” (22:18, 19).
La advertencia no es una broma ni mucho menos una ironía, sino más bien una solemne advertimiento, según la cual estamos llamados a no añadir palabras para quitar otras, a saber las inspiradas.
La pregunta es: ¿Tendrán en cuenta esta advertencia?


