Blog Adventista

2, Marzo, 2009

La conspiración del nuevo orden mundial

Archivado en: Biblia, Espiritual, Señales del Fin, Sociedad, ley dominical, profecias — johada @ 10:16 am
Lo que tiene que pasar, pasará. Lo que está escrito se cumplirá. Pronto el mundo vivirá una conspiración político-religiosa no vista desde la Edad Media, y que dejará en nada a la gran película “Eagle Eye”, en nuestro país “La Conspiración del Pánico”. Si no la has visto te recomiendo que la veas para que puedas comprender mejor este post.
Ya es bien cierto aquello de que “la realidad supera la ficción”. En este caso este dicho popular se cumplirá al pie de la letra. No se tratará de una conspiración contra un gobierno terrenal particular. No, no la cosa va mucho más allá del “eje del mal”, y de los gobiernos subversivos al orden mundial que se establecerá. Y, ¿quién lo establecerá? Según Apocalipsis 13, una bestia que surge de la tierra dará el poder a una bestia que sube del mar, a quien el dragón ha dado poder y autoridad.

Se trata de una tríada tremenda. Por un lado el poder del enemigo de Dios y del hombre, Satanás. Por otro lado, el poder político y el poder religioso combinados para dar órdenes y hacerlas cumplir. Como en la película muchos, y no sólo dos, serán manipulados para perseguir a la minoría que no acceda a pasar por el tubo del sistema. Unos pocos, no sólo dos, actuarán movidos por las instrucciones del “ojo que todo lo ve”, es decir, Dios. Muchos, finalmente se darán cuenta de la manipulación a la que están siendo sometidos por el poder político-religioso y, como el oficial del FBI de la película, reaccionaran y se darán cuenta de la inocencia de aquellos que siguen las instrucciones divinas.

Para aquellos que estamos familiarizados con las profecías de Daniel y Apocalipsis algunos eventos que están ocurriendo a nuestro alrededor están cargados de significado, y son el principio de lo inevitable, de aquello que sucederá. No hace muchos días se ha propuesto al Parlamento Europeo una declaración escrita sobre la importancia y necesidad del domingo como día de descanso para la familia. Nada raro, nada anormal. Para eso están los religiosos y para eso creen, pueden pensar muchos. Sin embargo, otros vemos en estas reuniones el preludio de lo que hemos venido llamando “la ley dominical” que marcará el principio del fin. Una ley dominical que será aprobada, y con el transcurso del tiempo impuesta y, por tanto, obligatoria en detrimento del sábado. Y lo más curioso de todo esto es que el país más influyente y poderoso del planeta tierra es favorable al domingo.

Pero, ¿qué más da sábado que domingo?, ¿es que a Dios le importa eso realmente?, pensarán algunos. Pues si. Cuando Dios habla no lo hace gratuitamente. En todas las Escrituras podemos observar una gran verdad: Dios es muy escrupuloso y celoso de su voluntad. Cuando Él habla espera que el hombre obedezca. Y si el hombre no obedece debe recibir las consecuencias de su transgresión. Ejemplos de esto son, por ejemplo, la desobediencia de Adán y Eva que abrió las compuertas del pecado y de la muerte (ver Génesis 2:16, 17; 5:5); la desobediencia con “premeditación y alevosía” de Acán y su familia al agenciarse algo que estaba totalmente prohibido y al mantener el botín escondido a pesar de las graves consecuencias que ese hecho acarreaba para el resto del pueblo (ver Josué 7:11, 12, 13, 14, 20); la temeridad aparentemente “bondadosa” de Uza que no era levita, y por tanto, no podía tocar el arca del pacto (ver Números 4:4, 5; Deuteronomio 31:9; 2ª Samuel 6:6, 7), la “justificada” acción de Saúl que contravenía la explícita orden de Dios (ver 1ª Samuel 15:17-23). En sentido positivo encontramos el ejemplo de Moisés a la hora de poner en práctica las instrucciones divinas para la construcción del santuario y la realización de sus servicios (ver Éxodo 40:16; Levítico 8:4). Es curioso que Moisés no modificó ni un ápice esas instrucciones. No se le ocurrió “mejorar” la instrucción divina introduciendo alguna corrección de su propia invención. Lo mismo ocurre con Jesús. Él es claro cuando nos dice que los que no entrarán en el reino de los cielos son aquellos que modifican, alteran y “mejoran” sus palabras, a pesar de llamarle Señor (ver Mateo 7:21), porque el cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán (ver Mateo 24:35).

La Escritura no da lugar a malinterpretar cual es el día de descanso verdadero que Dios ha bendecido y ha santificado y ha dado por señal a su Pueblo para que sepan que él es el Dios Creador. El domingo es un sucedáneo, es un invento humano, una “mejora” (mejor decir manipulación) de la verdad. Manipulación que empezó a ser denunciada a partir del siglo XIX cuando Dios levantó a un pueblo para rescatar algunas verdades que seguían sepultadas bajo los escombros del error y de la tradición.

En este mundo existen dos “eagles eyes”. Uno lleva al error y el otro a la verdad. Unos, los que siguen al “eagle eye” terrenal acabarán persiguiendo, y los otros, los que siguen al “eagle eye” celestial acabarán siendo perseguidos acusados de traición. Es lo de siempre (Caín vs. Abel; Jesús vs. Líderes religiosos de su tiempo; Pablo vs. Judaizantes; Cristianos vs. El poder papal medieval), pero en un contexto diferente. ¿No te lo crees? Al igual que Jesús sólo te puedo decir: “Te digo esto de antemano, para que, cuando suceda, creas” (ver Juan 14:29).

Cuando los poderes fácticos anulen la ley de Dios y la invaliden, entonces habrá llegado el momento para que el verdadero y eterno “Eagle Eye”, actúe. No temas a la acción del “eagle eye” terrenal que te puede quitar la vida, pero nunca la vida eterna (ver Mateo 10:28). No te equivoques y asegúrate bien que “eagle eye” te está dirigiendo.

23, Febrero, 2009

e-cumenismo o ser-vilismo

Archivado en: Biblia, I.C.R., Iglesia Adventista, Religión, conciencia, ecumenismo, honestidad — johada @ 8:52 am
Es curioso como van cambiando las cosas, o mejor dicho como van evolucionando hacia nuevas estrategias. Y esto es cierto especialmente cuando hablamos del catolicismo, porque cuando revisamos la estrategia de la curia romana no podemos hablar de cambios (por el principio de infalibilidad papal), sino de evolución (cierto en todos los sentidos: el bíblico, en cuanto al evolucionismo vs. el creacionismo, y el político-religioso, en cuanto al ecumenismo).
El ecumenismo religioso es una estrategia bien diseñada y pensada para aglutinar a todas las confesiones religiosas cristianas bajo el seno de la Santa Madre Iglesia, entiéndase, la Iglesia Católica. Este nuevo planteamiento según el cual el catolicismo dejaba de tildar de “herejes” a los “otros” cristianos para llamarlos “hermanos separados”, pretende unirnos en puntos comunes de doctrina con la finalidad de que los puntos doctrinales no comunes sean considerados no ya como principios, sino más bien como meras formas litúrgicas particulares de cada denominación. Es sorprendente comprobar como esta estrategia papal no busca la verdad tal cual es en Cristo, sino que busca imponer sutilmente sus “verdades”, sus “visiones” y sus tradiciones sin base bíblica.

Los principios católicos del ecumenismo fueron formulados por el Concilio Vaticano II en 1964. Se pueden resumir en tres:

1. Cristo estableció su Iglesia sobre los Apóstoles y sus sucesores apostólicos, cuya cabeza visible y principio de unidad es Pedro y sus sucesores, los obispos de Roma.

2. Desde el primer siglo han existido divisiones entre los cristianos pero estos son en algún grado miembros de la Iglesia aunque no estén en comunión plena con ella. Poseen en diferentes grados la plenitud de gracia disponible en la Iglesia Católica.

3. Los católicos deben hacer todo lo posible para fomentar el movimiento ecuménico dentro de la verdad.

Sobre el primer principio ecuménico católico decir que Cristo estableció su iglesia sobre sí mismo, es decir, sobre la Roca (ver Mateo 16:18), la cual siempre es Cristo (ver 1ª Corintios, 10:4; Cf. Deuteronomio 32:4), y nunca Pedro, nombre que significa “piedra”. Los “sucesores” de Cristo, es decir su vicario, es uno, el Espíritu Santo (ver Juan 16:7-15). Los creyentes somos todos “real sacerdocio” como establece el mismo apóstol Pedro (ver 1 ª Pedro 2:9), y por tanto, sucesores, representantes de Cristo y embajadores de reconciliación (ver 2ª Corintios 5:17-21) quienes servimos en distintas funciones y responsabilidades.

Respecto al segundo principio, debo matizar que personalmente me considero cristiano y poseedor de la única gracia necesaria para alcanzar la salvación, la de Dios (ver Efesios 2:8; Tito 2:11). La iglesia de Cristo es “columna y baluarte de la verdad” (ver 1ª Timoteo 3:15). La iglesia, por tanto, es una entidad de origen divino que está asentada sobre Cristo y sobre su Palabra. Tengo serias dudas, por no decir, serias evidencias de que el catolicismo, como institución, cumpla con estos requisitos.

En el tercer principio estamos de acuerdo. Pero, ¿la oración de Cristo buscaba una unidad en el error o en la verdad? Cristo siempre se sometió al Padre. Su voluntad era hacer la voluntad del Padre y su vida fue una vida de completa y continua obediencia a la voluntad del Padre. Cuando él oró por la unidad de sus discípulos y de todos aquellos que creerían en él por la palabra de ellos, oraba para que estuvieran unidos en amor y en verdad: “Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad” (Juan 17:17). Cristo jamás fomentó el error ni el engaño, y por tanto no pide jamás que nadie sea uno bajo su nombre en el error. Hacer esto sería honrar su nombre en vano (ver Mateo 15:9). La pregunta ahora es: ¿las iglesias deben buscar la unidad en el error o en la verdad bíblica?

La actual división entre cristianos, según el anterior papa, «constituye motivo de “escándalo” para el mundo y de “daño” para la predicación del Evangelio». Esta visión particular de la “divisón”, sigue siendo sostenida por Benedicto XVI, y cada vez más por muchos otros cristianos de distintas denominaciones cristianas que parecen no darse cuenta de la falacia de semejante declaración. El verdadero escándalo consiste en hacer decir a Cristo lo que él nunca dice. Por tanto, el error doctrinal y la mentira constituyen, no ya un escándalo, sino una abominación para Dios de graves consecuencias (ver Éxodo 23:7; Apocalipsis 22:15).

Algo me dice (¿o debería decir “alguien”? Ver la parte final del artículo “Reciprocidad o libertad religiosa”), que esta estrategia tiene como finalidad dejar en mal lugar a aquel que no quiere entrar en este juego. Antes eran ellos los que excluían, perseguían y execraban a todo aquel que no quisiera someterse a sus postulados. Ahora la cosa es muy diferente. Somos aquellos que no queremos entrar en el juego los que nos colocamos como censores, acusadores y malos cristianos por no querer responder, según ellos dicen, a la oración de Jesús de que todos sean uno, es decir, todos los cristianos. La formulación del problema debería ser distinta porque la cuestión no es tanto, o mejor dicho, en absoluto, que algunos no quieran responder a la oración de Jesús de que todos seamos uno, sino más bien el problema reside en el hecho de que algunos no quieren someterse a sus principios ecuménicos erráticos.

Respeto y tolerancia para todos los cristianos siempre, ayer hoy y mañana, ¡siempre!, incluso para aquellos que queriendo vivir la verdad sin traicionar sus conciencias quieran vivir al margen de “la conciencia ecuménica vaticana” que más que ensalzar la Verdad de Cristo, ensalza a la “Madre Iglesia”.

21, Enero, 2009

Estudiando la Biblia

Archivado en: Biblia — johada @ 8:16 am


(Tiempo estimado de lectura 4:17 min.)

Recientemente encontré otra pequeña joya en la Biblia, esta vez en el capítulo 22 de Génesis. Sin entrar en detalles exhaustivos, todos sabemos que en este episodio en el que Dios lleva a Abraham al monte Moriah para sacrificar a su hijo Isaac, Abraham tenía una lección que aprender. Pero no siempre se hace el énfasis en algunos detalles que pueden añadir algo más de color a esta historia tan conmovedora.

Como hemos dicho muchas veces, los topónimos y los nombres de las personas aportan datos que enriquecen el relato bíblico.

Abraham significa Padre de Muchedumbres.
Isaac significa Risa, o alegría.
Moriah significa Amargura del Señor.

En Gn. 22:2 Dios le pide a Abraham que tome a su hijo Isaac y se lo lleve a Moriah.

Teniendo en cuenta estos significados, Dios le pide al Padre de Muchedumbres que tome a su Alegría y se lo lleve a la tierra de la amargura del Señor.

Esto me hizo pensar en dos cosas:
1) Moriah es el lugar donde posteriormente se construyó Jerusalén. Dios ya la tenía identificada desde mucho antes como el lugar donde él mismo iba a experimentar amargura.
2) El símil es clarísmo entre Dios, padre de toda la humanidad (y más allá) y Abraham, padre de muchedumbres, así como Isaac, la Alegría del Padre de muchedumbres y Jesús el Hijo Amado del Padre Eterno.

En Gn. 22:6 se nos dice que el Padre de muchedumbres puso sobre Alegría la madera para el sacrificio. Me pareció un detalle que no ha sido mencionado muchas veces. Jesús también cargó sobre su espalda el madero para el sacrificio, camino del Gólgota. Ambos de forma voluntaria. Creo que este hecho debería tenerse en cuenta como una profecía mesiánica, que en muchas biblias se marcan con letra roja (en el Antiguo Testamento) y sin embargo, este versículo 6, o al menos esa frase concreta no aparece en rojo.

Por no alargar esto mucho, no pretendo incluir lo que en muchas otras ocasiones se ha explicado, sobre el sacrificio, cómo Abraham comprendió al Padre respecto del sacrificio del Hijo, etc., así que saltaré solamente a los detalles que me han parecido novedosos.

En Gn. 22:12, el Ángel de Jehová termina diciendo: “Por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único”. Creo que “yahideha” de “yahid” de la raíz “’ehad” hace clara referencia a otra alusión mesiánica, el “único”, el “Unigénito” (el griego “monogenes” es el equivalente según la concordancia Strong’s) que sería sacrificado en el futuro. Personalmente opino que este “tu único” también debería aparecer en rojo como una profecía mesiánica.

Concluyendo con esta parte del relato, el versículo 14 hace otra clara alusión al sacrificio expiatorio de Cristo en ese mismo lugar: “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá, por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto”.

Y así se cumplió, el el monte del Jehová, fue provisto, para toda la humanidad. Este versículo 14 también tendría que aparecer en rojo en esas Biblias que marcan las profecías mesiánicas. Sinceramente, he disfrutado mucho descubriendo estas pequeñas gemas en medio de un capítulo tan “trillado” y del que se supone que no se podría sacar más.

Pero la cosa no acaba ahí. Muchas veces he dicho a las iglesias donde he estado que una de las partes que parecen más “aburridas” de la Biblia son las genealogías. La gente me afirmaba con la cabeza. Y de inmediato les he dicho: “Con un diccionario de nombres bíblicos, es una de las partes más apasionantes de la Biblia”. No faltaban las caras de sorpresa, o incluso alguna pequeña mofa cariñosa. Pues bien, debo reconocer que me lo he pasado en grande con la pequeña genealogía que aparece al final del capítulo 22 de Génesis. Voy a demostrar a continuación que una genealogía puede ser muy divertida y significativa, además de enriquecedora. En la Biblia podemos leer (Gn. 22:20-24)

Se le dijo a Abraham:

He aquí que también Milca ha parido hijos a Nacor tu hermano:
Uz su primogénito, y Buz su hermano, y Kemuel padre de Aram.
Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf, Betuel.
Y Betuel engendró á Rebeca. Estos ocho parió Milca á Nacor, hermano de Abraham.
Y su concubina, que se llamaba Reúma, parió también a Teba, Gaham, Tahas, y Maaca”.

Aparentemente es un “ladrillo”, algo que tampoco sea “necesario” que nos digan. No obstante, cuando se conservaron en la Biblia, quiere decir que para los judíos, en su idioma tiene algún significado. Si cambiamos los nombres por sus significados, obtenemos esto (incluyo variantes del significado entre paréntesis):

He aquí que también (Reina) ha parido hijos á (Áspero, Ronco, Seco, Caliente) tu hermano:
(Consejero) su primogénito, y (Despreciado) su hermano, (Dios lo ha levantado o establecido) padre de (Alteza, magnificencia).
(Destructor, diablo), (viendo, profetizando), (acerado), (el que destila agua), (Casa de nuestro Dios, filiado a Dios).
Y (Casa de Dios) engendró á (Bien educada, engordada, apaciguada). Estos ocho parió (Reina) á (Áspero), hermano de (Padre de muchedumbres).

Y su concubina, que se llamaba (Majestuosa, noble), parió también a (Carnicería, guardaespaldas), (fuego, explosivo), (precipitado), y (oprimido, rendido)”.

Después de leer esto, propongo la siguiente paráfrasis de esa porción:

He aquí que también la Reina ha tenido hijos de tu hermano el Áspero. Son los siguientes:

Consejero es su primogénito, y su hermano es Despreciado, (levantado por Dios) padre de (Alteza, magnificencia).
(Destructor, Diablo), (viendo, profetizando), (acerado, templado), (el que destila agua), (Casa de nuestro Dios).
Y (Casa de Dios) engendró á (Apaciguada). Estos ocho parió (Reina) a (Áspero), hermano de (Padre de muchedumbres).

Y su concubina, que se llamaba (Majestuosa, noble), parió también á (Carnicería), (fuego, explosivo), (precipitado), y (oprimido, rendido).

Propongo la siguiente interpretación (libre) del significado que podía tener esta genealogía para un semita, respecto el Mesías venidero:

La Realeza tuvo a raíz del roce [áspero, en referencia al conflicto cósmico] a El Consejero [unigénito o primogénito] que fue despreciado, aunque Dios lo levantó en las alturas sobre el Diablo, viendo que el que destila aguas [símbolo de vida] sería templado como el acero en la casa de nuestro Dios, apaciguando el conflicto [cósmico].

La Nobleza [¿opuesto a Dios en oposición a Realeza?] sólo engendra carnicerías, explosiones [de ira], precipitación y como resultado ser vencido u oprimido.

¿Quién dice que la Biblia es aburrida?

18, Enero, 2009

Biblia Interconfesional

Archivado en: Biblia, I.C.R., Señales del Fin, ecumenismo — johada @ 8:21 pm

(Tiempo estimado de lectura 1:08 min.)

Es bueno congratularse con el enriquecimiento de nuestra cultura con una nueva Biblia, en este caso, Interconfesional. No puedo entrar a comentar esta nueva versión recién lanzada al mercado, pues no la tengo accesible en estos momentos.

Lo que sí me parece digno de mención es quién se coloca la “medalla” ante el trabajo realizado. Según Europa Press (a través de Diario Información), comentando este nuevo lanzamiento sólo se habla de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y se menciona que un profesor de la Facultad de Teología de la universidad citada está detrás de este esfuerzo.

Me parece un sesgo informativo grave citar a José Luis Andaver como “un especialista”, y que en ningún momento se mencione que es pastor bautista y presidente de las Sociedades Bíblicas Unidas en España (SBU). Más bien, apenas se menciona a los protestantes con cierto recelo en el artículo, y parece que el mérito lo tiene en exclusiva la (UPSA), dado que no se menciona a las SBU por ningún lado.

Otra cuestión sería ver qué términos se han usado para “rezar” u “orar” como se indica en el artículo original, pero eso es harina de otro costal. Alguien sugirió cierta preocupación por este hecho, viendo un acto ecuménico avanzado. Personalmente no creo que sea preocupante el acto en sí, dado que la Iglesia Católica Romana (ICR) cuenta con la interpretación del Magisterio de la Iglesia para apoyar aspectos teológicos y doctrinales que no tienen apoyo bíblico, mientras que los protestantes, de aceptar ciertos términos en el contexto ecuménico, implícitamente tendrían que aceptar también la Tradición o Magisterio, así como aceptar el Canon del Concilio de Trento.

¿Ecumenismo? Seguramente. ¿En qué términos? No tardaremos mucho en verlo.

9, Enero, 2009

JESÚS CONQUISTÓ LA VICTORIA POR NOSOTROS

Archivado en: Biblia, tentacion — johada @ 9:40 pm

“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado” (Prov. 18:10).

Nunca hubo un tiempo en que las mujeres y los hombres cristianos, en todas las áreas de la vida, estuvieran en mayor necesidad de lograr una clara visión espiritual como ahora. Ni por un momento es seguro perder de vista a Cristo. Sus seguidores deben orar, creer en él y amarlo fervientemente…

Jesús hizo frente a Satanás con un “Escrito está”. La Palabra de Dios fue el arma de su lucha en cada tentación. Satanás demandó un milagro de Cristo como una señal de su divinidad. Pero lo que es mayor que todos los milagros, una firme dependencia de un “Así dice Jehová”, fue una señal que no podía ser controvertida. Mientras Cristo se aferró a esa posición, el tentador no pudo obtener ninguna ventaja.

Fue en el tiempo de su mayor debilidad cuando Cristo fue asaltado por las tentaciones más fieras. Así Satanás pensaba prevalecer. Por este método había obtenido la victoria sobre los hombres. Cuando faltaba la fuerza y la voluntad se debilitaba, y la fe dejaba de reposar en Dios, entonces los que habían luchado valientemente por lo recto durante mucho tiempo, eran vencidos. Moisés se hallaba cansado por los cuarenta años de peregrinaciones de Israel cuando su fe dejó de asirse momentáneamente del poder infinito. Fracasó en los mismos límites de la tierra prometida. Así también sucedió con Elias, que había permanecido indómito delante del rey Acab y había hecho frente a toda la nación de Israel, encabezada por los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal. Después de aquel terrible día pasado sobre el Carmelo, cuando habían muerto los falsos profetas y el pueblo había declarado su fidelidad a Dios, Elias huyó para salvar su vida, ante las amenazas de la idólatra Jezabel…

Siempre que una persona esté rodeada de nubes, se halle perpleja por las circunstancias, o afligida por la pobreza y la angustia, Satanás está listo para tentarla y molestarla. Ataca los puntos débiles de nuestro carácter. Trata de destruir nuestra confianza en Dios porque él permite que exista tal estado de cosas. Nos vemos tentados a desconfiar de Dios y a poner en duda su amor.

Cristo le dijo al tentador: “Vete, Satanás”… Así podemos nosotros resistir la tentación y obligar a Satanás a alejarse. Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el apóstol nos dice: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Allegaos a Dios, y él se allegará a vosotros”. No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad, y cuando nosotros tratamos de resistirle con nuestra propia fuerza caemos víctimas de sus designios; pero “torre fuerte es el nombre de Jehová: a él correrá el justo, y será levantado”. Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso (Manuscrito 15, 1908).

E. G. White

24, Noviembre, 2008

Sola Fe, Sola Gracia, Sola Escritura… ¡Sólo Domingo!

Desde que el Papado, allá por el 1999, firmara un declaración conjuntamente con los luteranos sobre la doctrina bíblica de la justificación (perdón) por la sola fe, bandera de la reforma protestante, han pasado nueve años en los que el ecumenismo (globalización religiosa que llama a un a vuelta al catolicismo romano), no ha parado de extenderse.

Pareciera que la memoria histórica tan necesaria en estos casos se ha desvanecido como por arte de magia. ¿Ya nadie recuerda las atrocidades del medievo? ¿Ya nadie recuerda la Santa Inquisición? ¿Ya nadie recuerda que ese mismo poder que hacía y deshacía a su antojo, tanto a nivel político quitando y poniendo reyes, como a nivel religioso cambiando los preceptos divinos de la Santa Ley de Dios, es el mismo que hoy pone buena cara y pide unas tímidas disculpas a la humanidad por las salvajadas que cometían en el nombre de Dios?

Sé perfectamente que hay sinceros cristianos en todas las denominaciones, incluso en la iglesia adventista… uy perdón, digo en la iglesia católica. Y sé perfectamente que a una iglesia no se la debe de juzgar por las acciones que a título personal hacen sus líderes, porque malos y menos malos abundan por todas las denominaciones religiosas, incluso en el adventismo.

La norma para saber cuando un sistema es falso y está fundado sobre el error es la doctrina que ese sistema pregona. La Escritura establece que la iglesia es “columna y baluarte de la verdad” (1ª Timoteo 3:15). La pregunta es: ¿Sobre que verdad está fundada la iglesia católica? Desde luego que en la de Dios no. Eso lo sabía perfectamente Lutero, y tantos otros que como él levantraron sus voces en contra de la falsedad y el engaño de la doctrina papal. Pero parace que esas voces también han caído en el olvido, incluso, y esto es grave, entre los así llamados protestantes.

Las Escrituras son claras cuando indican que un poder político religioso actuaría durante 1260 años para hacer y deshacer a su antojo (ver Daniel 7:25; Apocalipsis 13:1-10), y ese poder se identifica claramente con el papado. Son muchos los cristianos que se niegan a ver esta realidad (al contrario que Lutero hizo, quien identificó claramente al Papado con este poder político religioso descrito en la profecía). Arguyen que hoy todo ha cambiado, incluso el papado. Que son las más las cosas que nos acercan que las que nos separan. Que no podemos hacer exclusión porque eso no es una actitud cristiana.

Permitidme que haga mención a un detalle importante. No se trata de excluir a nadie ni por su raza, ni por su nacionalidad, ni por su condición social, ni por su religión sea la que sea. Más bien se trata de estar abiertos a la Palabra de Dios y escuchar claramente lo que dice. Y esto es lo que dice:

“Se le permitió infundir aliento a la imagen de la primera bestia, para que la imagen pudiera hablar y dar muerte a todo el que no adore a la imagen de la bestia” (Apocalipsis 13:15).

Es decir, la bestia volverá a tener el control y el poder a tal punto que volverá a hacer lo mismo que ya hizo en el pasado. Curiosamente será un poder político de origen protestante quien infundirá aliento, es decir, quien dará autoridad a la bestia. Con el respaldo del poder político, entonces la bestia hará obligatoria la señal de su autoridad: el domingo. Curiosamente el domingo es el punto en el que siempre han estado de acuerdo, a pesar de que en el pasado el catolicismo recriminaba la actitud hostil del protestantismo hacia el papado utilizando el primer día de la semana como argumento.

“La iglesia cambió la observancia del día de reposo al domingo por la divina e infalible autoridad que le dio su Fundador, Jesucristo. Los protestantes, que pretenden que la Biblia es la única guía de la fe, no tienen justificativo para guardar el domingo. En este asunto los adventistas del séptimo día son los únicos protestantes consecuentes.” (The Catholic Universe Bulletin [El Boletín del Mundo Católico], 14 de agosto de 1942, p. 4).

Pero esto ha cambiado recientemente cuando Juan Pablo II, en la encíclica Dies Dominis, tomó prestados los incoherentes argumentos protestantes para justificar lo que ellos sabían y decían que no podía ser justificado excepto por la siempre “divina e infalible autoridad” que la Iglesia Católica recibió de Dios.

“Sola Fide (Fe), Sola Gratia (Gracia), Sola Scriptura (Escritura)”, rezaba el lema que impulsó la Reforma. Ya se han puesto de acuerdo sobre el domingo, ya no sólo en sentido práctico sino también en sentido teórico, y sobre la fe, por lo menos en sentido teórico. Ahora sólo falta que se pongan de acuerdo sobre la Gracia y sobre la Escritura. Veremos como arreglan el entuerto.

Y mientras tanto, no ignores que Sólo Domingo va ganando adeptos entre las clases políticas norteamericanas y europeas. ¡No te olvides!

Continuará…

17, Noviembre, 2008

Diumenge… A l´atac! II

Archivado en: Articles seriats, Biblia, Llei dominical, Senyals Finals — johada @ 8:56 am


La paraula “diumenge” com a tal no apareix ni una sola vegada ni en les Escriptures canòniques ni en els llibres apòcrifs. El fet de traduir “el dia del Senyor” com “diumenge” respon únicament a una interpretació molt personal (gens bíblica), molt parcial (gens imparcial), i molt subjectiva (gens objectiva), dels traductors d’aquesta versió, els quals ignorant la sana hermenèutica (principis d’interpretació), han fet una pèssima exegesi (aplicació pràctica dels principis d’interpretació), del text en qüestió.

No cal dir que l’únic i reconegut dia del Senyor en l’Escriptura és el dissabte, tal i com diu Crist a l´evangeli de Marc 2:28, “Per tant, el Fill de l’Home també és senyor del dissabte”. I encara que això és cert, no ens autoritzaria a traduir “dissabte” en lloc de “el dia del Senyor”, perquè el que realment diu el text grec és “el dia del Senyor”.

No em sorprèn tant que una traducció catòlica pugui incloure la paraula “diumenge” a Apocalipsi 1:10 (al cap i a la fi ells i només ells són els mentors del diumenge). Però que una traducció protestant, per molt dinàmica que sigui, es passi pel forro el lema que ha estat i hauria de seguir sent Sola Scriptura (només l’Escriptura), i es deixi endur per la tradició (no sols l’Escriptura), no és de rebut, almenys no per a mi. (Consti en acta que no faig esment de la clàssica traducció que fa la Reina Valera ‘60 de “dia de repòs” en lloc de “dissabte” a Èxode 20:8 i en tants altres textos, això sí, sempre acompanyada d’un asterisc que et portava a una nota a peu de pàgina on es feia constar “Aquí equivale a sábado”, o de les males traduccions que la mateixa Reina Valera ‘60 fa de Hebreus 9:8 i 10:19 on en comptes de “Santuario” diu “Lugar Santísimo”, o del memorable: “T´asseguro que avui seràs amb mi al paradís” de LLuc 23:43 (IBEC, 2000), quan en realitat hauria de llegir “T´asseguro avui, seràs amb mi al paradís”).

Siguem seriosos! Si el text que utilitzen els “Testimonis de Jehovà”, anomenat “Traducció del Nou Món”, no pot rebre el nom de Santa Bíblia perquè la traducció que ells fan de certs passatges del text grec, relatius a la persona de Crist fonamentalment , no s’ajusten a la realitat, i per tant aquesta traducció particular no passa el filtre de la Societat Bílblica, que, d´entre moltes altres coses, ha estat establerta per salvaguardar la integritat i veracitat del text bíblic, tampoc aquesta anomenada “Traducció en llenguatge actual” hauria de passar el rigorós (?) filtre de la Societat Bíblica.

Considerant aquests arguments, només se m’acut un nom per a aquesta nova versió dinàmica (dic que apòcrifa pel que fa a Apocalipsi 1:10), i és el següent: “Traducció ‘dominguera’ de les Santes Escriptures”.

Bromes o ironies a part, aquells que prenen part en la traducció i edició del text bíblic farien bé en no ignorar les següents paraules inspirades que precisament també es troben en el llibre de l´Apocalipsi:

“Jo testifico a tothom que senti les paraules profètiques d’aquest llibre que, si algú gosa afegir-hi res més del que hi ha, Déu li farà caure al damunt les plagues descrites en aquest llibre, i, si algú gosa treure res de les paraules d´aquest llibre profètic, Déu li traurà la part que li correspon de l´arbre de la vida i de la ciutat santa, descrits en aquest llibre” (22:18, 19, IBEC, 2000).

L’advertència no és una broma ni molt menys una ironia, sinó més aviat una solemne advertiment, segons la qual estem cridats a no afegir paraules per treure altres, a saber les inspirades.

La pregunta és: Tindran en compte aquesta advertència?

Domingo… ¡A la carga! II

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Ver “Domingo… ¡A la carga!”

La palabra “domingo” como tal no aparece ni una sola vez ni en las Escrituras canónicas ni en los libros apócrifos. El hecho de traducir “el día del Señor” como “domingo” responde únicamente a una interpretación muy personal (nada bíblica), muy parcial (nada imparcial), y muy subjetiva (nada objetiva), de los traductores de esta versión quienes ignorando la sana hermenéutica (principios de interpretación), han realizado una pésima exégesis (aplicación práctica de los principios de interpretación), del texto en cuestión.

Ni que decir tiene que el único y reconocido día del Señor en la Escritura es el sábado, tal y como dice Cristo en Marcos 2:28, “Por tanto, el Hijo del Hombre es también señor del sábado”. Y aunque esto es cierto, no nos autorizaría a traducir “sábado” en lugar de “el día del Señor”, porque lo que realmente dice el texto griego es “el día del Señor”.

No me sorprende tanto que una traducción católica pueda incluir la palabra “domingo” en Apocalipsis 1:10 (al fin y al cabo ellos y sólo ellos son los mentores del domingo). Pero que una traducción protestante, por muy dinámica que sea, cuyo lema siempre ha sido y debería seguir siendo Sola Scriptura (sólo la Escritura), se deje llevar por la tradición (no sólo la Escritura), no es de recibo, al menos no para mi. (Conste en acta que no hago mención de la clásica traducción de “día de reposo” en lugar de “sábado” en Éxodo 20:8 y en tantos otros textos, eso sí, siempre acompañada de un asterisco que te llevaba a una nota a pie de página donde se hacía constar “Aquí equivale a sábado”, o de las malas traducciones que la misma Reina Valera `60 hace de Hebreos 9:8 y 10:19 donde en lugar de “Santuario” dice “Lugar Santísimo”, o del memorable: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” de Lucas 23:43, cuando en realidad debería leerse “De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso”).

¡Seamos serios! Si el texto que utilizan los “Testigos de Jehová”, llamado “Traducción del Nuevo Mundo”, no puede recibir el nombre de “Santa Biblia” porque la traducción que ellos hacen de ciertos pasajes del texto griego, relativos a la persona de Cristo fundamentalmente, no se ajustan a la realidad, y por tanto esa traducción particular no pasa el filtro de la Sociedad Bílblica, que, entre otras muchas cosas, ha sido establecida para salvaguardar la integridad y veracidad del texto bíblico, tampoco esta llamada “Traducción en lenguaje actual” debería pasar el riguroso (?) filtro de la Sociedad Bíblica.

Visto lo visto, sólo se me ocurre un nombre para esta nueva versión dinámica (digo que apócrifa por lo que respecta a Apocalipsis 1:10), y es el siguiente: “Traducción dominguera de las Santas Escrituras”.

Bromas o ironías aparte, aquellos que toman parte en la traducción y edición del texto bíblico harían bien en no ignorar las siguientes palabras inspiradas que precisamente también se encuentran en el libro de Apocalipsis:

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añade a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quita de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro” (22:18, 19).

La advertencia no es una broma ni mucho menos una ironía, sino más bien una solemne advertimiento, según la cual estamos llamados a no añadir palabras para quitar otras, a saber las inspiradas.

La pregunta es: ¿Tendrán en cuenta esta advertencia?

10, Noviembre, 2008

Diumenge… A l´atac!

Archivado en: Articles seriats, Biblia, Llei dominical, Senyals Finals — johada @ 9:03 am

El protestantisme, històricament, mai ha acceptat la inclusió dels llibres apòcrifs (deuterocanònics per al catolicisme), en el cànon de l’Antic Testament, a saber, Tobies, Judit, 1r i 2n d’Macabeus, Saviesa, Eclesiàstic, Baruc i els afegits a Ester i Daniel. A aquests set llibres i afegits, el catolicisme els considera tan canònics, és a dir, tan inspirats com la resta de 39 llibres que conformaven les Escriptures que podien llegir-se en l’època de Jesús.


Tots van ser inclosos en el cànon de l’Antic Testament durant la tercera sessió del primer període del Concili de Trent, concretament el 4 de febrer de 1546. La inclusió d’aquests llibres sembla respondre a una estratègia per justificar allò que és del tot injustificable: la immortalitat de l’ànima, és a dir la immortalitat de la vida o de la persona. Davant la manca d’arguments teològics per a sostenir la doctrina dualista van resoldre incloure els esmentats llibres no inspirats que contenen clares al · lusions a la immortalitat de l’ànima i que contradeia obertament al cànon fins aquell moment establert, cànon que el món protestant crec que segueixen respectant (i dic crec perquè recentment ha estat editada una Bíblia interconfessional (BTI), que inclou els apòcrifs, sota l’auspici de la Societat Bíblica Espanyola).

Segurament la inclusió dels apòcrifs, també va venir a ser una resposta a l’incipient i enèrgic moviment de reforma. D’aquesta manera, amb la reforma del cànon, Roma pretenia donar un cop d’autoritat a fi de emmudir la protesta. Va ser, el que alguns han qualificat com la contrareforma.

Però la meva intenció avui no és parlar dels apòcrifs, sinó més aviat d’un text apòcrif d’un llibre canònic i inspirat del Nou Testament com és Apocalipsi. Text apòcrif a l’Apocalipsi?

Recentment va caure a les meves mans una traducció recent de la Bíblia anomenada “Traducción en lenguaje actual”, publicada per Societats Bíbliques Unides (SBU), el 2004. No podia donar crèdit al que estava llegint! El text diu així: “Pero un domingo quedé bajo el poder del Espíritu Santo. Entonces escuché detrás de mi una voz muy fuerte que sonaba como una trompeta.”


Si, si heu llegit bé! No m’he equivocat al transcriure el verset. Gaierebé tots sabem el que altres traduccions diuen: “El dia del Senyor… ” (BEC, 2000), “Y sucedió que un día del Señor…” (Dios Habla Hoy), “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…” (Reina Valera `60), “En el día del Señor entré…” (Cantera-Iglesias). Qualsevol traducció, excepte una traducció recent de l’Abadia de Montserrat, tradueix siempre “dia del Senyor”. I no tenen perquè fer-ho d’una altra manera, ja que el text grec diu “en te kuriake heméra”, que significa literalment “en el dia del Senyor” i mai “diumenge”.

Diuen d’aquesta traducció: “La nueva “Traducción en lenguaje actual” ha sido realizada directamente de los idiomas bíblicos (hebreo, arameo y griego), no es una adaptación o paráfrasis de ninguna versión castellana existente. Se ha traducido de tal manera que su mensaje sea equivalente al del texto original, pero de modo que pueda leerse en voz alta con fluidez, y que pueda escucharse sin problemas de comprensión” ( http://www.logos.com ) .

Està clar que això no ho han aconseguit respecte a Apocalipsi 1:10. L’actualitat o dinamisme del llenguatge a l’hora de traduir el text bíblic no implica oblidar-se de la seva literalitat, i menys quan actualitzar el text resulta en una interpretació subjectiva i particular. En aquest cas, allò que es diu que “traduir és trair” s’ha complert al peu de la lletra.

Continuarà …

Domingo… ¡A la carga!

Archivado en: Biblia, Señales del Fin, articulos seriados, ley dominical — johada @ 7:51 am
El protestantismo, históricamente, nunca ha aceptado la inclusión de los libros apócrifos (deuterocanónicos para el catolicismo), en el canon del Antiguo Testamento, a saber, Tobías, Judit, 1º y 2º de Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc y los añadidos a Ester y Daniel. A estos siete libros y añadidos, el catolicismo los considera tan canónicos, es decir, tan inspirados como el resto de 39 libros que conformaban las Escrituras que podían leerse en la época de Jesús.

Todos fueron incluidos en el canon del Antiguo Testamento durante la tercera sesión del primer período del Concilio de Trento, concretamente el 4 de febrero de 1546. La inclusión de estos libros parece responder a un estrategia para justificar lo injustificable: la inmortalidad del alma, es decir la inmortalidad de la vida o de la persona. Ante la carencia de argumentos teológicos para sostener la doctrina dualista resolvieron incluir los mencionados libros no inspirados que contienen claras alusiones a la inmortalidad del alma y que contradecían abiertamente al canon hasta aquel momento establecido, canon que el mundo protestante creo que siguen respetando (y digo creo porque recientemente ha sido editada una Biblia Interconfesional (BTI), que incluye los apócrifos, bajo el auspicio de la Sociedad Bíblica de España).

Seguramente la inclusión de los apócrifos, también vino a ser una respuesta al incipiente y enérgico movimiento de reforma. De esta manera, con la reforma del canon, Roma pretendía dar un golpe de autoridad a fin de enmudecer la protesta. Fue, lo que algunos han calificado como la contrarreforma.

Pero mi intención hoy no es hablar de los apócrifos, sino más bien de un texto apócrifo de un libro canónico e inspirado del Nuevo Testamento como es Apocalipsis. ¿Texto apócrifo en el Apocalipsis?

Recientemente cayó en mis manos una traducción reciente de la Biblia llamada “Traducción en lenguaje actual”, publicada por Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), en el 2004. Cual fue mi sorpresa cuando una amiga me animó a leer Apocalipsis 1:10. ¡No podía dar crédito a lo que estaba leyendo! El texto reza así: “Pero un domingo quedé bajo el poder del Espíritu Santo. Entonces escuché detrás de mi una voz muy fuerte que sonaba como una trompeta.”

¡Si, si habéis leido bien! No me he equivocado al transcribir el versículo. Casi todos sabemos que otras traducciones dicen así:“Y sucedió que un día del Señor…” (Dios Habla Hoy), “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor…” (Reina Valera `60), “En el día del Señor entré…” (Cantera-Iglesias). Cualquier traducción, excepto una traducción reciente de la Abadía de Montserrat, traduce siempre “día del Señor”. Y no tienen porqué hacerlo de otra forma, ya que el texto griego dice “en te kuriake heméra”, que significa literalmente “en el día del Señor” y nunca “domingo”.

Dicen de esta traducción: “La nueva “Traducción en lenguaje actual” ha sido realizada directamente de los idiomas bíblicos (hebreo, arameo y griego), no es una adaptación o paráfrasis de ninguna versión castellana existente. Se ha traducido de tal manera que su mensaje sea equivalente al del texto original, pero de modo que pueda leerse en voz alta con fluidez, y que pueda escucharse sin problemas de comprensión” (http://www.logos.com).

Está claro que eso no lo han conseguido respecto a Apocalipsis 1:10. La actualidad o dinamismo del lenguaje a la hora de traducir el texto bíblico no implica olvidarse de su literalidad, y menos cuando actualizar el texto resulta en una interpretación subjetiva y particular. En este caso, aquello de que “traducir es traicionar” se ha cumplido al pie de la letra.

Continuará…

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