Blog Adventista

12, Marzo, 2009

¿QUE ME PUEDE HACER EL HOMBRE?

Archivado en: confianza, miedo, temor — johada @ 9:42 pm

En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre? Sal. 56:4.

El versículo de hoy presenta una lucha extraña en el corazón del salmista. “No temeré”, dice osadamente. Pero en el versículo anterior, dice: “En el día que temo”. Al final de cuentas, ¿David tiene o no tiene miedo? La respuesta es: Tiene y no tiene. Era un ser humano. Su mente veía la inminencia del peligro y temía. No era tonto para hacer de cuenta que todo estaba bien, cuando no lo estaba. La auténtica fe, no lleva a nadie a desafiar el peligro. Si lo hiciera, la persona caería en la presunción.

En la mente del salmista sucedía algo dramático. El miedo instintivo lo asaltaba, pero no lo dominaba. “En Dios he confiado”, declara él. En un determinado momento, el miedo y la confianza se peleaban en una lucha corporal por el control de la mente.

Todos los días sucede lo mismo con nosotros. Sabemos que podemos confiar. El Señor nos ha dado abundantes pruebas de su amor protector. Queremos confiar, pero el temor parece más fuerte que las propias fuerzas.

Hay un momento en que nos sentimos confusos. Respondemos del modo más extraño a los desafíos que la vida nos presenta.

¿Por qué nos sucede eso? Tal vez porque todavía no descubrimos el secreto que David descubrió. “En Dios alabaré su palabra”, afirma él. Lo destacado en esta frase es la Palabra de Dios. Esa Palabra es eterna. No falla. Es confiable. “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.*

Todo aquel que conoce la Palabra de Dios, confía en él. La fe no crece de manera mística, romántica o filosófica. Es un crecimiento concreto y práctico. “Viene de la Palabra de Dios”. **

El resultado final de confiar en Dios y en su Palabra es decir como David: “¿Qué puede hacerme el hombre?”

Por tanto, hoy, sal a la lucha de la vida confiando en las promesas divinas. Habrá piedras en el camino, con seguridad, pero tú tendrás la orientación oportuna de Dios para pasar por encima de las dificultades. Di: “En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿qué puede hacerme el hombre?”

* Isa. 40: 8 **Cf. Rom. 10:17.

Pr. Alejandro Bullón

26, Febrero, 2009

RECONÓCELO

Archivado en: agradecimiento, alabanza, confianza — johada @ 9:51 pm

Dad a Jehová la gloría debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad. Sal. 29:2.

La alabanza es el instrumento divino para ayudarnos a enfrentar las tormentas de la vida. Los salmos nos muestran eso. La vida de David era una vida de persecución y lucha. Siempre, cuando se sentía abandonado, se preguntaba: “¿Por qué sucede esto conmigo?” Si el poeta Víctor Hugo viviese en los días de David, tal vez respondería: “los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas”. Cuando todo anda bien damos por “entendido” que Dios está presente. Es necesario pasar por dificultades para ver al Señor como una realidad.

En el salmo de hoy, David alaba a Dios por la tormenta. La tempestad, el cielo oscuro, los relámpagos y los truenos, en vez de asustarlo, llevaron su espíritu a adorar. Es más, el salmista encontraba motivo para adorar a Dios en todo. En el Salmo 8, alaba por causa de la luna y las estrellas. En el Salmo 19, adora por causa del firmamento y, aquí en el Salmo 29, porque oye el ruido ensordecedor del trueno.

Una vida victoriosa necesita ser una vida de alabanza. La alabanza es la gratitud por la certeza de la existencia del sol, aunque sea de noche, o aunque la tormenta parezca dominar las circunstancias.

En el versículo de hoy encontramos dos imperativos: Dar y adorar. Aunque parecidas, ambas palabras son similares, o tal vez diferentes, o complementarias. Una lleva a la otra.

Dar gloria es reconocer a Dios como Dios, y adorar es someterse a su voluntad. El es Dios y nosotros somos criaturas. El salmista, en un corto salmo, de apenas 11 versículos, reconoce a Dios como Señor 18 veces, y en 7 ocasiones menciona la “voz de Jehová”. Su adoración no es solo palabras cargadas de emoción. Es la disposición de obedecer la “voz del Señor”. Y cuando tú estás dispuesto a obedecer a Dios no tienes porqué temer delante de las tormentas de la vida. Jesús es tu piloto y llevará tu barco al puerto seguro.

¿Cuáles son los desafíos que tienes por delante hoy? ¿Te sientes pequeño ante las circunstancias? Reconoce a Dios como tu Dios. Acepta ser guiado por él y verás, más pronto de lo que piensas, el sol brillando Otra vez. Y no olvides: “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

Pr. Alejandro Bullón

17, Febrero, 2009

PAZ EN LA TEMPESTAD

Archivado en: confianza, paz, segunda oportunidad — johada @ 9:46 pm

Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas. Sal. 29:3.

El Salmo 29, de donde tomamos el texto de hoy, se lo usaba específicamente en la fiesta de los tabernáculos que se celebraba en el mes de tisri u octubre, más precisamente en los primeros ocho días de la fiesta. La fiesta de los tabernáculos era el período en que los israelitas acampaban en tiendas hechas de manera tosca, para recordar la experiencia de sus antepasados cuando Dios los sacó de Egipto.

Uno de los grandes peligros de esa fiesta eran las tempestades que podían llegar en esa época. Octubre era un mes de fuertes lluvias. Por eso, este salmo tiene como título “la voz del Señor en la tempestad”. La expresión “la voz del Señor” se repite siete veces y en cada una de ellas se hace referencia a una situación calamitosa, tal como árboles que están siendo arrancados, truenos, terremotos, etc.

Cuando conocí a Shawn, vivía en una tempestad parecida. La esposa se había ido del hogar llevándose a las dos hijas del matrimonio. Con indignación en la voz, Shawn se preguntaba: “¿Por qué?” Había perdido la voluntad de vivir. Sentía que había llegado al final del camino.

Todos enfrentamos tempestades. Matrimonios ante un posible divorcio, hijos que no se entienden con los padres. Colapsos financieros, sociedades desechas; deudas, depresión, enfermedades. Tempestades que, de alguna manera, se abaten sobre los hijos de Dios produciendo miedo, desánimo y desesperación. ¿Qué hacer?

Solo hay una salida: ¡Escucha la voz del Señor! Eso mismo, escucha la voz del Señor en medio de la tempestad. Él está a tu lado. Si la vida tiene tempestades, tú tienes un Dios que no va a permitir que tu barquito se hunda. El profeta Isaías ilustra eso al decir: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.*

Puede ser que la meteorología de tu vida esté previendo una fuerte tempestad para hoy. No salgas de tu casa sin antes oír la voz de Dios. Esa es la única garantía que tú tienes de tener paz en medio de la tormenta.

Enfrenta el día con coraje y con la certeza de la victoria, porque: “Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas”.

* Isa. 43:2.

Pr. Alejandro Bullón

12, Febrero, 2009

SED DE DIOS

Archivado en: confianza, devocion — johada @ 9:29 pm

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas. Sal. 63:1.

Este salmo lo escribió David mientras atravesaba el desierto de Judá, perseguido por su propio hijo Absalón y traicionado por Ahitofel, uno de sus consejeros más cercanos.

El salmista estaba herido y triste, pero en medio de la tristeza hizo una declaración extraordinaria de fe: “Dios, Dios mío eres tú”. La expresión “Dios mío” denota la profunda experiencia espiritual de alguien que en cierto momento soltó la mano poderosa de Dios y conoció las profundidades del pecado, pero que se levantó e hizo de su comunión con el Señor algo personal.

David no se contentaba con saber que Dios existía, quería que ese Dios fuese suyo. Spurgeon decía: “¿Pueden los ángeles entonar una canción más dulce que ésta?” Creo que no. No puede haber sentimiento más sublime que la paz que se apodera del corazón de quien hizo de Dios “su Dios”.

El versículo de hoy muestra cómo fue que el salmista llegó a tener esa experiencia. “Yo te busco ansiosamente. En la lengua original dice “de madrugada te buscaré”, tal como aparece en muchas versiones de la Biblia. Si juntamos ambas expresiones, habremos encontrado el secreto de David, “buscar a Dios de mañana, con ansiedad”. No es fácil, porque el ser humano prefiere la acción en lugar de la devoción.

Cuando tú sales corriendo, de mañana, para cumplir tus deberes diarios, sin haber pasado tiempo con Dios, puede ser que las cosas salgan como lo habías planeado, pero tendrás en un rincón del corazón, la sensación de que algo no está bien. Es la inconsciente nostalgia de Dios, la instintiva necesidad del alma.

Mientras andaba por el desierto de Judá, el salmista contemplaba la tierra árida y sin vida. La falta de agua transformaba aquel lugar en tierra de chacales, víboras y escorpiones, tierra de muerte, ávida por una gota de agua. Aquel cuadro deprimente, impresionó el corazón de David, y dijo: “mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas”.

Jesús es la fuente de agua que satisface la sed del corazón. El que bebe de esa agua, nunca más se sentirá vacío del alma. Por eso, di hoy como David: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas“.

Pr. Alejandro Bullón

8, Febrero, 2009

DIOS LO HARÁ

Archivado en: confianza, fe — johada @ 9:46 pm

Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él y él hará. Sal. 37:5.

EL reloj digital del aeropuerto de Siberia indicaba 29 grados bajo cero. Hacía un frío de novela. Sin embargo, lo que me hacía temblar no era la madrugada helada de aquella ciudad rusa, sino la posibilidad de perder el vuelo. ¿Perdiste alguna vez un avión por cuestión de minutos? Es muy desagradable, y todavía más, en mi caso. Estaba con un estado febril, y los síntomas de la gripe evidenciaban un cuerpo cansado, después de una semana de intenso trabajo. Lo que más quería en aquel momento era volver a casa, pero todo salía mal. La posibilidad de perder el avión era cada vez más real. Eso me ponía nervioso y me hacía sentir más enfermo.

De repente, vino a mi mente el salmo de hoy: “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”. Como bálsamo que trae alivio, las palabras del salmista trajeron a mi corazón ansioso la paz que necesitaba. Me di cuenta que me estaba ahogando en un vaso de agua. ¿Aquello era problema? Permanecer, en la peor de las hipótesis, 24 horas más en una ciudad que, aunque castigada por el clima, es el hogar de millones de seres humanos maravillosos, ¿era motivo para sentirme deprimido? Pero la vida es así. Perdemos la paciencia con facilidad. Complicamos las cosas. Sobrestimamos las dificultades. Nos destruimos innecesariamente.

Piensa en las luchas que tú tienes que enfrentar hoy. Pero no pienses tú solo. Trata de confiar en Dios. Después, piensa con calma. No dejes que tus sentimientos negativos te ofusquen el razonamiento. Luego, responde. Esa dificultad que estás enfrentando, ¿es motivo para sentirse tan mal, al punto de lastimar a las personas que te rodean? ¿Por qué no levantas los ojos y entregas tu camino al Señor?

El salmo dice: “El hará”. Eso no significa necesariamente que tú quedarás de brazos cruzados. Dios lo hará poniendo paz en tu corazón y dándote la capacidad de ver el problema desde otro ángulo. Entonces, tal vez percibas que el problema no es tan grande como parecía. ¿Y si fuere? Bueno, Dios es Dios. Es soberano y eterno. Es todopoderoso. No conoce imposibles. Si fue capaz de abrir paso a través del Mar Rojo, ¿no podría también abrir el mar de dificultades que está delante tuyo? Por tanto, “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

Pr. Alejandro Bullón

18, Diciembre, 2008

CUANDO SEAS TENTADO, FIJA TUS OJOS EN CRISTO

Archivado en: confianza, tentacion — johada @ 9:51 pm

“Y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” (1 Rey. 19: 4).

Jesús fue afligido en todas nuestras aflicciones. El Capitán de nuestra salvación fue hecho perfecto por medio del sufrimiento. En esta vida seremos probados para ver si somos capaces o no de soportar la prueba de Dios. Cuando vengan las tentaciones de Satanás, seremos probados. ¿Seremos derrotados por el poder seductor de Satanás o venceremos como lo hizo Jesús? ¿Habremos atesorado en nuestra mente los tesoros de las verdades del cielo, que nos capacitarán para enfrentar al adversario de las almas con un “Escrito está”, como hizo Jesús y no con un discurso personal? Satanás sabe mejor que muchos profesos cristianos lo que está escrito, porque es un estudiante diligente de la Biblia, pero él obra para pervertir la verdad y llevar a los hombres por el sendero de la desobediencia. Los induce a descuidar la investigación de la Palabra de Dios…

Es un gran error indicarle a Dios lo que se debe hacer. Elias no sabía lo que estaba haciendo cuando le dijo al Señor que ya había vivido lo suficiente y deseaba morir. El Señor no tomó en cuenta su palabra, pues aún tenía algo que hacer antes de ser enaltecido y traspuesto al cielo. ¿Hemos olvidado que Jesús, la majestad del cielo, sufrió siendo tentado? Jesús no permitió que el enemigo lo arrastrara al fango de la incredulidad, ni lo forzara a entrar en el cieno del desaliento y la desesperación…

Dios odia el pecado. La obra de Satanás consiste en atraer hacia las obras de maldad. Satanás ha desplegado gran destreza y poder de seducción con el fin de fascinar la mente para que escoja el pecado antes que la justicia. La influencia que ejerce una persona sobre otra ha llegado a ser muy peligrosa. Satanás guía, controla la mente y presiona la influencia de una mente sobre otra para ponerla a su servicio. Pero el Señor Jesús por medio de su Espíritu Santo, cambia el orden de las cosas; toma los pecados y la culpa de la raza humana sobre sí, atrae a las personas, las santifica y transforma al agente humano en su instrumento y compromete sus facultades para que realice una labor completamente opuesta a la que Satanás sugiere…

“Resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros”. Cuán preciosa es para el alma tentada esta promesa. Si quienes padecen prueba y tentación mantienen sus ojos en Jesús y se acercan a Dios, hablando de su bondad y de su perdón, Jesús se acercará a ellos y aquellas penas que creían casi insufribles se disiparán…

Nos esperan tiempos tormentosos, pero no debemos preocuparnos. La ansiedad revela incredulidad, pero Cristo nos dice: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Carta 43, 1892).

E. G. White

3, Diciembre, 2008

SUEÑO TRANQUILO

Archivado en: confianza, dormir, noche — johada @ 9:45 pm

Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato. Prov. 3:24

En la noche hay tinieblas. Inclusive cuando la luna llena brilla esplendorosa, hay penumbras por todos lados. La noche siempre es un período de tiempo que da temor. Envuelve peligros. Todas las guerras comenzaron de noche. El enemigo siempre espera que el sol se oculte, para atacar. Durante la noche, el cuerpo tiende a relajarse. Aparece el sueño y la oscuridad oculta amenazas que asustan.

Hay gente que no puede dormir cuando llega la noche. Entre los remedios más vendidos sin receta médica, están los comprimidos para el dolor de cabeza y para dormir. Hay personas que tiene miedo de la oscuridad y solo se duermen si tienen una luz encendida. El miedo que la noche trae no tiene origen conocido. Es simplemente un miedo inconsciente e instintivo. La dificultad para dormir está asociada muchas veces al estrés y a otros problemas psico-emocionales.

En el versículo de hoy encontramos una promesa extraordinaria. “Cuando te acuestes, no tendrás temor”. Si tú analizas la expresión, verás que es más que una simple promesa. Es la descripción de una experiencia. Es una realidad concreta.

¿Quién disfruta de esta experiencia bendita? Recuerda que este versículo es parte del capitulo 3 de Proverbios. Dicho capitulo comienza diciendo: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”. Después viene una promesa: “Porque largura de días y años de vida y paz te aumentara”.

La promesa divina no es simplemente vida. Es vida y paz. ¿De que sirve una vida atribulada, desesperada y perturbada? La paz es primordial para darle sentido a la vida. Una persona con paz es mucho más productiva durante el día y cuando llega la noche, se acuesta y duerme un sueño suave, sin alteraciones, ni tormentos, ni temores. La clave es: Sigue los consejos divinos. No trates de vivir solo, ten presente a Dios en todos tus planes.

La perspectiva de un nuevo día esta ante ti. ¿Estas seguro de que Jesús esta en el comando de tu vida? ¿Entregaste ya tus proyectos a el? Entonces, sal sin miedo a las luchas y desafíos que la vida te presente, seguro de que nada puede destruir a quien esta en las manos de Dios.

Y esta noche, “cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostaras, y tu sueño será grato”.

Pr. Alejandro Bullón

17, Noviembre, 2008

DIOS INCOMPARABLE

Archivado en: confianza, panteismo — johada @ 9:46 pm

Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses; ni obras que igualen tus obras. Sal. 86.8

Tu actitud ante las dificultades de la vida, depende de la dimensión de tu Dios. Si tu Dios es pequeño, fabricado, imaginado, cualquier problema será una barrera imposible de traspasar. El ser humano es contradictorio. Le gustan los pequeños dioses apenas para calmar la conciencia. Dioses en forma de “llaveros”, “amuletos”, “energía”, “luz”, “aura”. La criatura muchas veces dice: “Dios esta en todo”. Y lo repite todos los días hasta que acaba creyéndolo.

Es cómodo creer en un dios que no nos señala el camino. Que se limita a acompañarnos y esta “al servicio de la criatura. La tragedia es que ante las circunstancias difíciles de la vida, tú descubres que todos esos dioses creados, son apenas paliativos. No hacen nada. No resuelven nada. No tienen poder. No sirven para nada

Esta realidad fue lo que llevó a David a hacer la oración registrada en el Salmo 86. En este salmo, el poeta expresa suplica y, al mismo tiempo, confianza. Vive un momento terrible. “Estoy afligido y menesteroso”, dice en el primer versículo. Se limita a llorar. Las lágrimas parecen inundar el corazón y la angustia sofocarlo

En esas circunstancias, David no creo pequeños dioses. En las noches claras y estrelladas, mientras cuidaba su rebanó en el campo, contemplaba la grandeza del Dios creador. Su Dios estaba por encima de cualquier otro dios. Era incomparable y eterno. Por eso en esta oración, suplica y al mismo tiempo confía

¿Cuál es el drama por el cual estas pasando en este momento? ¿Cuál es la tragedia que parece destruir la vida de alguien que tu amas? ¿Te sientes indefenso, incapaz de hacer algo para ayudar, y por eso te limitas a sufrir?

Antes de hincar el camino de este día, aparta unos minutos para meditar en las grandes obras que Dios hizo ya en tu propia historia. ¿Acaso Dios no te libro otras veces? Si lo hizo antes, ¿Por qué no lo hará ahora también? Entonces, con el corazón lleno de confianza, repite:

“Oh, Señor, ninguno hay como tu entre los dioses; ni obras que igualen tus obras”.

Pr. Alejandro Bullón

11, Septiembre, 2008

LA INSTRUCCIÓN DE DIOS DEBE SER CUIDADOSAMENTE APRECIADA

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“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey” (1 Sam 16:1).

Cuando Dios llamó a David del redil de su padre para ungirlo como rey de Israel, vio en él uno a quien podía impartir su Espíritu. David era sensible a la influencia del Espíritu Santo, y el Señor en su providencia lo preparó para su servicio, capacitándolo para llevar a cabo sus propósitos…

Cuánto se gozó David de triunfar en Dios y en su relación con el Altísimo: “¿Quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? … Viva Jehová y bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación”. Él es mi fuerza y mi poder. Él es la fuente y el fundamento de toda bendición. Él ha de ser como la sombra de una gran roca en tierra árida. Él es mi fortaleza y mi apoyo. Él es quien me guarda en seguridad. En él he de confiar…

Después que David fue ungido como rey de Israel, Dios no lo encomió por su posición enaltecida ni por su dignidad y la extensión de su poder, sino que lo instruyó en relación a las obligaciones que pesaban sobre él. Esta instrucción debería ser cuidadosamente apreciada como la Palabra del Señor por aquellos que deban seguir a David como dirigentes de su pueblo. Ha de ser repetida con frecuencia como consejo para las futuras generaciones. Aquellos que ocupan posiciones de responsabilidad en la causa de Dios hoy, ¿estudian estas instrucciones con humildad y oración en sus corazones solicitando la orientación del Señor?

Cuanto más pesadas sean las responsabilidades que se llevan, tanto más humilde se debería ser y más celoso de sí mismo, para no perder la confianza en Dios ni llegar a ser altivos, arrogantes y presuntuosos. Este es el peligro que amenaza a quienes han sido especialmente favorecidos por Dios. A menos que sean doctos en la sabiduría divina y se afanen por revelar los atributos de Dios, estarán en peligro de creer que son suficientes para todas las cosas…

Aquellos que estén en posiciones de responsabilidad deben ser hombres y mujeres que teman a Dios, que tengan bien claro en sus mentes que no son más que seres humanos. Deben ser personas que gobiernen bajo la tutela de Dios y para él. ¿Le comunicarán la voluntad de Dios a su pueblo? ¿Permitirán que el egoísmo empañe sus palabras y sus acciones? Luego de conquistar la confianza del pueblo como dirigentes sabios, que temen a Dios y guardan sus mandamientos, ¿empequeñecerán la posición exaltada que el pueblo de Dios debiera ocupar en estos días de peligro? Por abrigar un espíritu de confianza propia, ¿se transformarán en falsos orientadores que guiarán al pueblo a amistarse con el mundo en vez de mostrarles el camino al cielo? (Manuscrito 163, 1902).

E. G. White

5, Septiembre, 2008

CONSULTA CON DIOS

Archivado en: confianza — johada @ 8:10 pm

Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. Prov. 16:3.

Encomendar es confiar. La confianza es vital. Todos los días, en todos los lugares, por todos los motivos, confiamos en alguien. Desde que nos levantamos por la mañana, hasta la hora de acostamos por la noche, el ejercicio de la confianza es casi ininterrumpido. Abrimos el grifo del lavabo confiando en que habrá agua, tomamos el ómnibus confiando en que el chofer nos llevará al lugar indicado, tomamos el teléfono confiando en que habrá línea.

A veces nos frustramos, porque las personas fallan o las cosas no funcionan. Hasta las personas más queridas y cercanas nos pueden chasquear, queriendo o sin querer. Nosotros mismos nos sorprendemos a veces con nuestras propias actitudes. “No confío en mí”, me decía el otro día un hombre angustiado.

El texto de hoy nos enseña a depositar la confianza en alguien que no falla. “Encomienda a Jehová tus obras”, aconseja Salomón. A veces, observando la sabiduría humana, me pregunto si el hombre confía más en la tecnología, en la ciencia y en la razón, que en Dios. Cuando veo a la criatura jugando a ser Dios, queriendo definir lo que está bien y lo que está mal, me pregunto si el consejo de Salomón no está ya obsoleto. Pero, cuando oigo las historias de vidas destruidas debido a la obcecación y el espíritu de independencia humana, veo que el consejo bíblico es más actual que nunca.

En el texto de hoy se destaca otro pensamiento. El hecho de confiar en Dios no anula la iniciativa ni el esfuerzo humano. El texto habla de obras y designios. Esta es una referencia a los planes y acciones. Nada funciona sin planificación y acción. Pero, ambas, carecen de valor si no están depositadas en las manos de Dios. El verbo encomendar o confiar que aparece en el texto de hoy, en el original hebreo es gol, que significa desenrollar, como si tú desenrollas es un proyecto arquitectónico delante de alguien.

El mensaje es: abre el rollo de tus planes delante de Dios, consulta con él. Pídele su opinión. El éxito está siempre relacionado con la acción. Las personas que consultan sus planes con Dios siempre avanzan y, aunque pueden, limitadas por su humanidad, cometer errores, no desisten, confiando que el mismo Dios que los ayudó a planificar, los ayudará a llegar al fin del camino propuesto.

¿Qué tienes tú que depositar hoy en las manos de Dios? ¿Estás seguro de que lo que vas a hacer, o la decisión que vas a tomar, ya fue consultada con él? “Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados”.

Pr. Alejandro Bullón

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