Sir Solly Zuckerman, un anatomista de la Universidad inglesa de Birmingham, comentó acerca del estudio cientÃfico de la supuesta historia evolutiva fósil del hombre:
“… ningún cientÃfico puede discutir lógicamente la proposición de que el hombre, sin haber estado involucrado en ningún acto de creación divina, pudo evolucionar de alguna criatura simiesca en un corto perÃodo de tiempo -hablando en términos geológicos- sin dejar ningún rastro fósil de los pasos de la transformación. Como ya he comentado, los estudiosos del registro fósil de primates no se han distinguido por ser prudentes cuando han trabajado dentro de las restricciones lógicas de su materia. El registro es tan abrumador que es completamente legÃtimo preguntar preguntarse cuánta ciencia queda por encontrar en este campo. La historia (hoax) del hombre de Piltdown nos da una buena respuesta“.
(ZUCKERMAN, Solly (1970): Beyond the Ivory Tower: The frontiers of Public and Private Science. p. 64, traducción propia, énfasis añadido).
El hoax al que se refirió -que tuvo que ver con partes de un cráneo humano y una mandÃbula de orangután tratada quÃmicamente por un falsificador para darle apariencia de gran antigüedad- permaneció 44 años sin ser descubierto, desde 1912, año de su supuesto descubrimiento, hasta 1956. Durante este tiempo, mucho de las grandes antropólogos del mundo aceptaron este falso fósil como un genuino ancestro humano.
“Los restos fueron datados en unos 500.000 años por los antropólogos… Se hicieron unas 500 tesis doctorales sobre el Hombre de Piltdown… [pero] la investigación crÃtica adicional reveló que la mandÃbula en realidad perteneció a un simio que murió hacÃa 50 años solamente. Los dientes fueron afilados, y tanto los dientes como los huesos fueron decolorados con Dicromato de potasio para ocultar su verdadera identidad. Asà que, el Hombre d Piltdown fue construido sobre un engaño que volvió locos a todos los expertos que le promovieron con la mayor de las confianzas” (Huse, p. 137).
En vez de pensamiento reflexionado por parte de los evolucionistas, el registro fósil no puede, y de hecho no cuadra con el Darwinismo tradicional. La pregunta es, ¿cómo cuadra el registro fósil con la Biblia? Esta pregunta, también exige una respuesta. Pasemos a verlo a continuación:
La teorÃa tradicional evolutiva predice un registro fósil que contendrá:
- Formas de vida simple que gradualmente aparecen muy parecidas a sus predecesores.
- Formas de vida simple que van cambiando con el tiempo hacia formas de vida más complejas.
- Incontables eslabones de transición entre diferentes clases de criaturas.
- Comienzos de nuevas extremidades, huesos y órganos, también parcialmente completos.
Siguiendo el registro bÃblico de la creación se prevé un registro fósil que contendrá:
- Formas de vida compleja apareciendo repentinamente, sin antecesores evolutivos (como el caso del Cámbrico).
- Formas de vida compleja multiplicándose “según su especie” (Génesis 6:20), pero con una variedad limitada dentro de esas especies.
- Ausencia de eslabones de transición entre especies de criaturas.
- Ausencia de cambios parciales como nuevas extremidades, huesos u órganos; todas las partes son completas y funcionales.
Después de años de estudio e investigación, ¿qué muestra el registro fósil?
- Que las formas de vida compleja aparecieron repentinamente, sin predecesores evolutivos.
- Formas de vida complejas multiplicándose “según su especie”, pero con una limitada variedad dentro de cada especie.
- No hay eslabones de transición entre tipos de criaturas.
- No hay nuevas extremidades parciales, ni órganos ni huesos; todas son completas y funcionales. (Sin contar las atrofias, que son pérdida de información, no generación de nuevos miembros u órganos).
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Traducido de Creation or Evolution 2000:13, 14.
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Fin de esta serie.















































