Blog Adventista

4, Marzo, 2009

Manipulación informativa

Archivado en: Iglesia Adventista, honestidad, medios de comunicacion — johada @ 10:02 am

De nuevo me inunda la tristeza cuando me llega una triste noticia que se vuelve más triste todavía por la manipulación que pretende generar en el lector. La noticia aparece en una web llamada milenio.com. Esta misma noticia aparece también publicada en un foro cristiano (¿?). Y pongo en duda lo de cristiano porque un cristiano no denigra, ni calumnia, ni levanta falso testimonio contra otros, o contra otra denominación cristiana, ene este caso la Iglesia Adventista. El titular del artículo aparecido en noticiacristiana.com reza así: “Secta adventista realiza “extrañas” regresiones y curaciones en escuela primaria de México”. No puede ser más explícito, ni más carroñero, y lo de “carroñero” lo digo por lo de “secta adventista”.

En primer lugar hay que aclarar muy bien quienes son esta agrupación denominada “Semilla de Dios”, y en segundo lugar hablar con propiedad. Personalmente, desconozco quienes forman parte de esta agrupación que se autodenomina “Semilla de Dios”. Puede ser que esté formada por adventistas (la cual cosa dudo, visto lo visto), o por ex adventistas (la cual cosa me parecería más razonable), pero esto no los convierte en una secta adventista en ningún caso, entendiendo por secta algo pernicioso, porque, en primer lugar, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es contraria a la regresión y a la manipulación mental de cualquier tipo, y más cuando se trata de niños, y en segundo lugar porque nadie que hace semejante atrocidad puede ser adventista por mucho tiempo.

Si por algo es conocida la Iglesia Adventista en muchos países alrededor del mundo es por la cantidad de colegios e instituciones educativas que promueven una educación integral y equilibrada. Prueba de ello es que en nuestros colegios asisten todo tipo de alumnos, adventistas, por supuesto, y también estudiantes que pertenecen a otras confesiones evangélicas cristianas, e incluso a alumnos que no pertenecen a ninguna confesión religiosa. Se nos puede “acusar” de biblistas, de moralistas, de vegetarianos, de…, pero jamás de manipuladores ni del “consciente”, ni del “inconsciente”, y por supuesto ni del “subconsciente” de nadie. Y de esto pueden dar fe los millones de alumnos que asisten o han asistido a algún colegio adventista.

El titular más apropiado hubiera sido: “La secta “Semilla de Dios” realiza…”, pero claro, esto no vende, no llama tanto la atención, porque nadie conoce quienes son “Semilla de Dios”. Sin embargo, si que muchos conocen quienes son los adventistas.

Me pregunto si el creador de la entrada aparecida en NoticiaCristiana.com hubiera puesto el mismo titular en el supuesto caso de que la secta de marras hubiera salido del seno de una iglesia evangélica o católica. Dejándome guiar por mi intuición (me encantaría que en esta ocasión mi intuición estuviera equivocada), creo que el titular hubiera sido muy distinto.

———

(Editado por Pedro Torres el 5 de Marzo de 2009):

La revista Milenio.com ha rectificado del siguiente modo:

http://www.milenio.com/node/178332

Gracias por vuestro apoyo.

23, Febrero, 2009

e-cumenismo o ser-vilismo

Archivado en: Biblia, I.C.R., Iglesia Adventista, Religión, conciencia, ecumenismo, honestidad — johada @ 8:52 am
Es curioso como van cambiando las cosas, o mejor dicho como van evolucionando hacia nuevas estrategias. Y esto es cierto especialmente cuando hablamos del catolicismo, porque cuando revisamos la estrategia de la curia romana no podemos hablar de cambios (por el principio de infalibilidad papal), sino de evolución (cierto en todos los sentidos: el bíblico, en cuanto al evolucionismo vs. el creacionismo, y el político-religioso, en cuanto al ecumenismo).
El ecumenismo religioso es una estrategia bien diseñada y pensada para aglutinar a todas las confesiones religiosas cristianas bajo el seno de la Santa Madre Iglesia, entiéndase, la Iglesia Católica. Este nuevo planteamiento según el cual el catolicismo dejaba de tildar de “herejes” a los “otros” cristianos para llamarlos “hermanos separados”, pretende unirnos en puntos comunes de doctrina con la finalidad de que los puntos doctrinales no comunes sean considerados no ya como principios, sino más bien como meras formas litúrgicas particulares de cada denominación. Es sorprendente comprobar como esta estrategia papal no busca la verdad tal cual es en Cristo, sino que busca imponer sutilmente sus “verdades”, sus “visiones” y sus tradiciones sin base bíblica.

Los principios católicos del ecumenismo fueron formulados por el Concilio Vaticano II en 1964. Se pueden resumir en tres:

1. Cristo estableció su Iglesia sobre los Apóstoles y sus sucesores apostólicos, cuya cabeza visible y principio de unidad es Pedro y sus sucesores, los obispos de Roma.

2. Desde el primer siglo han existido divisiones entre los cristianos pero estos son en algún grado miembros de la Iglesia aunque no estén en comunión plena con ella. Poseen en diferentes grados la plenitud de gracia disponible en la Iglesia Católica.

3. Los católicos deben hacer todo lo posible para fomentar el movimiento ecuménico dentro de la verdad.

Sobre el primer principio ecuménico católico decir que Cristo estableció su iglesia sobre sí mismo, es decir, sobre la Roca (ver Mateo 16:18), la cual siempre es Cristo (ver 1ª Corintios, 10:4; Cf. Deuteronomio 32:4), y nunca Pedro, nombre que significa “piedra”. Los “sucesores” de Cristo, es decir su vicario, es uno, el Espíritu Santo (ver Juan 16:7-15). Los creyentes somos todos “real sacerdocio” como establece el mismo apóstol Pedro (ver 1 ª Pedro 2:9), y por tanto, sucesores, representantes de Cristo y embajadores de reconciliación (ver 2ª Corintios 5:17-21) quienes servimos en distintas funciones y responsabilidades.

Respecto al segundo principio, debo matizar que personalmente me considero cristiano y poseedor de la única gracia necesaria para alcanzar la salvación, la de Dios (ver Efesios 2:8; Tito 2:11). La iglesia de Cristo es “columna y baluarte de la verdad” (ver 1ª Timoteo 3:15). La iglesia, por tanto, es una entidad de origen divino que está asentada sobre Cristo y sobre su Palabra. Tengo serias dudas, por no decir, serias evidencias de que el catolicismo, como institución, cumpla con estos requisitos.

En el tercer principio estamos de acuerdo. Pero, ¿la oración de Cristo buscaba una unidad en el error o en la verdad? Cristo siempre se sometió al Padre. Su voluntad era hacer la voluntad del Padre y su vida fue una vida de completa y continua obediencia a la voluntad del Padre. Cuando él oró por la unidad de sus discípulos y de todos aquellos que creerían en él por la palabra de ellos, oraba para que estuvieran unidos en amor y en verdad: “Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad” (Juan 17:17). Cristo jamás fomentó el error ni el engaño, y por tanto no pide jamás que nadie sea uno bajo su nombre en el error. Hacer esto sería honrar su nombre en vano (ver Mateo 15:9). La pregunta ahora es: ¿las iglesias deben buscar la unidad en el error o en la verdad bíblica?

La actual división entre cristianos, según el anterior papa, «constituye motivo de “escándalo” para el mundo y de “daño” para la predicación del Evangelio». Esta visión particular de la “divisón”, sigue siendo sostenida por Benedicto XVI, y cada vez más por muchos otros cristianos de distintas denominaciones cristianas que parecen no darse cuenta de la falacia de semejante declaración. El verdadero escándalo consiste en hacer decir a Cristo lo que él nunca dice. Por tanto, el error doctrinal y la mentira constituyen, no ya un escándalo, sino una abominación para Dios de graves consecuencias (ver Éxodo 23:7; Apocalipsis 22:15).

Algo me dice (¿o debería decir “alguien”? Ver la parte final del artículo “Reciprocidad o libertad religiosa”), que esta estrategia tiene como finalidad dejar en mal lugar a aquel que no quiere entrar en este juego. Antes eran ellos los que excluían, perseguían y execraban a todo aquel que no quisiera someterse a sus postulados. Ahora la cosa es muy diferente. Somos aquellos que no queremos entrar en el juego los que nos colocamos como censores, acusadores y malos cristianos por no querer responder, según ellos dicen, a la oración de Jesús de que todos sean uno, es decir, todos los cristianos. La formulación del problema debería ser distinta porque la cuestión no es tanto, o mejor dicho, en absoluto, que algunos no quieran responder a la oración de Jesús de que todos seamos uno, sino más bien el problema reside en el hecho de que algunos no quieren someterse a sus principios ecuménicos erráticos.

Respeto y tolerancia para todos los cristianos siempre, ayer hoy y mañana, ¡siempre!, incluso para aquellos que queriendo vivir la verdad sin traicionar sus conciencias quieran vivir al margen de “la conciencia ecuménica vaticana” que más que ensalzar la Verdad de Cristo, ensalza a la “Madre Iglesia”.

16, Febrero, 2009

Qué he hecho

Archivado en: Espiritual, Iglesia Adventista, Señales del Fin, perdón, segunda venida — johada @ 9:19 am

Si hay algo que hace grande a esta canción es la buena letra que la acompaña. El título de la canción es: “What I´ve done” (“Qué he hecho”). Habla en primera persona, y ahí está la gracia, porque dudo mucho que algún miembro de esta banda norteamericana haya cometido alguna de las atrocidades que aparecen en el videoclip. Pero, a pesar de eso, la cantan en primera persona, porque ellos también son parte de esta incongruente humanidad.

Y de todos los errores que esta inteligente humanidad ha cometido descritos en el vídeo clip falta uno. Y es el más grave, a mi modo de ver. No es otro que la crucifixión de Jesús. El hecho de crucificar al “Autor de la vida” es un hecho tan grave, que tal y como dice el médico Lucas fue algo que se realizó por “ignorancia” (ver Hechos 3:14-17). La pregunta es, ¿lo hicieron porque no sabían quién era realmente Jesús, o porque no quisieron saberlo? La segunda opción es la que gana. A pesar de las evidencias, el hombre cerró los ojos a la verdad y crucificó a Jesús.

Y la crucifixión de Jesús no es un asunto del cual yo me pueda evadir. De hecho, su muerte en la cruz es lo que posibilita mi vida. Pero no quiero hoy resaltar tanto la salvación sino la corresponsabilidad de su muerte. Los ejecutores materiales de su muerte fueron los romanos y los judíos que falsamente lo acusaron. Pero sobre todos nosotros descansa la responsabilidad de la muerte de Jesús. El texto bíblico dice que “Él fue herido por nuestras transgresiones y molido por nuestros pecados” (Isaías 53:5). Al igual que dice la canción, bien puedo preguntarme o exclamar, ¡¡qué he hecho!!

Y ahora, ¿qué? “Arrepentíos y convertíos”, dice la inspirada exhortación (Hechos 3:19). Eso es lo que Dios quiere ver cumplido en cada uno de nosotros, porque esa fue la oración de Jesús mientras estaba siendo crucificado: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Nuestra ausencia física e histórica, así como nuestra posible ignorancia respecto a la muerte de Jesús no nos exime de nuestra responsabilidad por su muerte, porque la predisposición divina al perdón y el consiguiente llamado a experimentarlo es ofrecido liberal y gratuitamente a todo ser humano.

Y si la humanidad debe reconocer lo que ha hecho para poder obtener el perdón divino, como iglesia tampoco deberíamos eludir nuestra responsabilidad en cuanto a lo que hemos hecho hasta ahora. Desde luego que no podemos minimizar todo aquello que hemos logrado desde ayer (s. XIX), hasta hoy (s. XXI). Como iglesia hemos crecido y nos hemos expandido en este mundo hostil y prejuiciado. Estamos, teóricamente, socialmente reconocidos en casi todo el mundo habitado y contamos con un sólido sistema de autofinanciación que nos permite independencia y solvencia a la hora de administrar los bienes materiales y espirituales que recibimos de Dios.

Y, aún con todo, el Señor llama a su pueblo a arrepentirse, y lo más gracioso de todo es que aún seguimos preguntándonos, ¿qué más he hecho? Como adventistas sabemos más de lo que otros puedan saber, y aunque eso no nos hace mejores, por desgracia, si que nos debería hacer más responsables y coherentes con lo que tenemos entre manos.

Y yo me pregunto, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir inactivos? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir predicando que la Segunda Venida de Jesús, que pondrá fin a los males que hemos hecho como humanidad, es una prerrogativa exclusivamente divina? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir cuestionando la misericordia de Dios cuando decimos que si Cristo no viene es porque todavía no ha llegado el tiempo señalado y fijado, sabiendo, o debiendo saber que esta declaración implica que Dios va a permitir más y más maldad y sufrimiento en este planeta?

Y sigo preguntándome, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir mirando al futuro sin reflexionar acerca de nuestro pasado eclesiástico, que por cierto, no siempre ha sido el mejor?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir diciendo que todo anda bien y que hemos sabido aprender las lecciones de nuestro más oscuro pasado denominacional cuando nuestro presente indica todo lo contrario?, ¿cuánto tiempo más vamos a estar esperando la lluvia tardía que tanto anhelamos?, ¿cuánto tiempo más vamos a eludir conocer los hechos que a finales del pasado siglo XIX impidieron el derramamiento de la lluvia tardía?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir ignorando las condiciones que generarán el derramamiento del Espíritu Santo en su plenitud para finalizar la obra? En definitiva, ¿cuánto tiempo más voy a ignorar voluntariamente mi responsabilidad en la demora de la segunda venida de Cristo?

Antes de responder una palabra, por favor, visiona el videoclip que te propongo (baja el volumen de tus altavoces si la música no es de tu agrado), y reflexiona lo que ves a la luz de las palabras de esta reflexión.

Y… ahora yo digo: ¡Perdóname, Señor! ¡Ayúdame a brillar por ti!

26, Enero, 2009

Rigor Mortis

“El 60% de los más de 340 lugares de culto que hay en la ciudad de Barcelona son de las religiones minoritarias, frente a las 141 parroquias que a día de hoy tiene la Iglesia Católica en la capital catalana, según el registro de lugares cúlticos que ha hecho el Centre Interreligiós de Barcelona (CIB), organismo oficial vinculado al Ayuntamiento, recogido por Ep.
Tras la Iglesia Católica, la segunda tradición religiosa con más lugares de culto abiertos en Barcelona son las iglesias protestantes y evangélicas, con 119.
A estos, hay que añadir los que tienen el resto de tradiciones en la ciudad que se proclaman herederos del mensaje de Jesucristo: 18 salones del reino de los Testigos de Jehová, ocho de las iglesias ortodoxas, cuatro de la Iglesia la Adventista del Septimo Día, dos capillas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (mormones) y uno de la Iglesia Cristiana Esenia.”
(ABC. es)

Que el rigor informativo respecto al mundo religioso es algo que brilla por su ausencia es, desafortunadamente, una obviedad. Y una vez más queda demostrado que ese rigor informativo más que vivo y audaz está muerto y es falaz.

¿Cómo se puede decir que los que se proclaman herederos del mensaje de Jesucristo son los testigos de Jehová, los ortodoxos, los adventistas, los mormones y la iglesia esenia? Yo me pregunto, ¿acaso los evangélicos y los católicos no se consideran herederos del mensaje de Jesucristo? La manera de informar y plantear las cosas, en este caso, es realmente desafortunada.

Alguien puede estar pensando: – Bien, ¿acaso es mentira que, como adventista que soy, me sienta heredero del mensaje de Jesucristo y por tanto así lo proclame? El problema no es si eso es cierto o no, sino la intencionalidad de desacreditar a las minorías cristianas que tienen presencia en la ciudad de Barcelona, como creo que es el caso.

No se realiza ningún comentario ni para bien ni para mal sobre católicos o evangélicos. Tan sólo se limitan a dar una información neutra acerca de la cantidad de lugares de culto. Sin embargo, cuando les toca el turno a las minorías cristianas se esgrime un comentario, a mi entender, del todo tendencioso: “…los que se proclaman herederos del mensaje…”. Es una fina manera de desacreditar la veracidad y autenticidad de esas minorías cristianas. Es como si se quisiera decir que estos, los minoritarios, como bien recalca el autor del artículo, son los que se consideran a sí mismos como los únicos, a pesar de que son de “menor número”.

No hace falta recordar a nadie, o quizás si, visto lo visto y leído lo leído, que la iglesia que tradicional e históricamente se ha proclamado como la única y soberana heredera del mensaje y liderazgo de Jesucristo es la iglesia católica. Es la única que se proclama como la sucesora de la iglesia apostólica y son los primeros que se atreven a decir que su líder es el representante de Dios en la Tierra, o como dijera el ínclito León XIII: “Ocupamos en la tierra el lugar de Dios Todopoderoso” (Encíclica, 20 de Junio de 1894, bajo el nombre de “The Great Encyclical Letters of Leo XIII”, p. 304).

Y qué decir de las numerosas denominaciones evangélicas. Todas ellas herederas de un espíritu de reforma y de vuelta a la pureza del evangelio. Todas ellas fruto de mucho sufrimiento, persecución y muerte, que algunos parecen haber olvidado, por causa de la iglesia que precisamente proclamaba y sigue proclamando que es la única, la verdadera, la madre de todas las iglesias, a las que antes llamaba “herejes” y ahora llama “separadas”.

¿Llegará el día cuando la información sobre asuntos religiosos será lo más imparcial posible? ¿Llegará el día cuando los prejuicios personales no nos delatarán? ¿Llegará el día cuando todas las confesiones cristianas serán tratadas con equidad y justicia? Ese día llegará cuando el informador recuerde que toda confesión cristiana que se precie de serlo siempre reclamará ser la heredera del mensaje de Jesucristo. A los demás, incluidos tu y yo, nos toca, siempre que queramos, comprobar si las reclamaciones propias de cada denominación cristiana tienen base bíblica o no.

15, Enero, 2009

Pastor Adventista como Gobernador de Jamaica

Archivado en: Iglesia Adventista — johada @ 8:27 am


(Terra.es)

Dice el titular: “Dimite el gobernador general de Jamaica por motivos de salud

Cito textualmente:

El gobernador general de Jamaica, Sir Kenneth Hall, dejará el cargo a partir del próximo 26 de febrero por motivos de salud y le sucederá el pastor protestante Patrick Allen, anunció hoy el primer ministro Bruce Golding.

La dimisión de Hall se debe a un empeoramiento de la enfermedad que padece, aunque Golding no dio detalles sobre su gravedad.

‘Sir Kenneth ha cumplido con sus obligaciones con diligencia y carisma y ha aumentado la relevancia de la oficina del gobernador general’, dijo Golding al Parlamento.

Patrick Allen, de 57 años, ministro de la Iglesia Adventista sucederá a Hall. [Énfasis añadido].

EL Gobernador General de Jamaica es la figura que representa oficialmente a la Reina de Inglaterra, ya que el país es miembro de la Mancomunidad de Naciones del Reino Unido, compuesta por 53 países independientes.

La figura monárquica es todavía bien vista y relevante en Jamaica, aunque el país obtuvo la independencia en el año 1962“.

La pregunta es: Separación entre Iglesia y Estado, estamos de acuerdo. Ahora, ¿cómo se las apaña un gobernador Adventista para llevar adelante su cargo y probablemente adminsitrar leyes contrarias a su fe? El debate está servido.

7, Enero, 2009

Una iglesia con propósito

Archivado en: Espiritual, Iglesia Adventista, Jesus, segunda venida — johada @ 10:32 am

Vivir con propósito es lo que se espera de un ser humano, y al mismo tiempo es lo que pocas veces se consigue. Nacemos, crecemos, nos desarrollamos, vivimos (¿?) y, finalmente, morimos. Para ser más exactos debemos decir que eso nunca es así para todos. Algunos nunca llegan a crecer demasiado, y muchos otros nunca llegan a desarrollarse como personas porque la muerte les alcanza antes de que eso pueda suceder.
Vivir con propósito es un lema que debe dar sentido a la misma existencia de cada persona que nace en este mundo. Pero sé que esto plantea un problema en sí mismo, a saber, ¿qué sentido tiene que nazcan seres humanos condenados a morir de inanición?, ¿qué sentido tiene que muchos vengan a la existencia para desaparecer o aún, en el peor de los casos, para vivir vidas miserables? ¿qué propósito puede haber en todo esto? Desde luego, la respuesta es clara, ninguno.

Dale la vuelta a todo esto, y pregúntate tú que existes y vives, tú que te has desarrollado como persona, tú que estás al otro lado de la pantalla, ¿qué propósito tenía la vida y la muerte de Cristo? ¿A caso Su existencia no tenía cómo único y final propósito dar sentido a la existencia humana rescatándola de la muerte eterna? Jesús vivió con un claro y nítido propósito: bendecir y salvar. Dios, en Cristo, pronto dará la vuelta al despropósito terrenal del que hablábamos antes, de manera que habrá un claro propósito de vida sin fin y felicidad celestial.

Vivir con propósito. Esto es lo que Cristo hizo y esto mismo es lo que se espera de cada uno de nosotros. Eso es lo que como cristianos sabemos que debemos hacer, pero ¿lo hacemos? Aparentemente si. Oramos, a veces más y muchas veces menos; leemos y estudiamos la Biblia regular e irregularmente; asistimos a la iglesia, unos para calentar banco (típico tópico), y otros para salvarla de la mediocridad y la tibieza cortando cabezas a diestra y a siniestra, y criticando muchas veces lo no criticable; llevamos un estilo de vida coherente con los principios bíblicos y, a menudo, cuando la situación “lo exige”, incoherente con la inspiración; y fundamentalmente, unos testificamos tímidamente de nuestra fe porque ya se sabe que en esta mundo secular nadie quiere escuchar hablar de Dios, y otros atropellan a sus semejantes con sus argumentos agresivos y martillean sus cabezas con los escritos inspirados, los canónicos y los más recientes (tú ya me entiendes).

Yo me pregunto y te pregunto: ¿Es esto vivir con propósito? Creo que la respuesta es clara: ¡No! Traslademos esta pregunta al cuerpo de la iglesia. Hagamos un estudio denominacional y corporativo de la situación actual y podremos darnos cuenta que el panorama no es más halagüeño que el anterior. Hablo en términos generales, porque ya sabemos que, afortunadamente, hay Danieles, Jobs y Noés en todas partes.

Precisamente quiero hacer mención de algunas citas pertenecientes a esta categoría de hombres que tienen una visión eclesiástica muy fina. Su experiencia, al menos a raíz de lo que escribe, refleja una vida con propósito, y aún más una iglesia con propósito. Una iglesia cuyo principal propósito es extender las buenas nuevas de salvación a toda nación, tribu, lengua y pueblo con un objetivo, con un propósito: apresurar la venida del día de Dios (2ª Pedro 3:12).

“Un padre que espera, hijos que vacilan…

A los pocos adventistas que aceptaron el mensaje del tercer ángel les llegó la carta de Laodicea con poder en la década de 1850. Cristo apareció en la puerta de sus corazones tratando de hallar entrada. La lluvia tardía estaba lista para ser derramada sobre un mundo necesitado. La victoria y el fin eran inmediatos. Dios le dio “al mensaje el tiempo para hacer su obra”. Los adventistas avanzaron un poco, y entonces descansaron satisfechos.

Un padre que espera, hijos que vacilan…

En Minneapolis, en 1888, el Espíritu revoloteaba, por así decirlo, preciosamente cerca. Una vez más había llegado “el tiempo para la lluvia tardía”. Se multiplicaron los avances por todas partes. Pero en lugar de “entrar en el lugar santísimo con Jesús”, demasiados creyentes permanecieron en el círculo de los dieciséis años de crisis.

Un padre que espera, hijos que vacilan. Ojalá pronto proclamen por doquiera el regreso del Señor, de manera que por fin pueda venir.” (MAXWELL, C. Mervyn. Dilo al Mundo, pp. 251, 257).

¿Con qué propósito vives tu fe? ¿Con qué propósito ministras en tu iglesia? ¿Vives con “el propósito por excelencia”: “apresurar la venida del día de Dios”, o la excelencia de la vida anula “el excelente propósito”?

22, Diciembre, 2008

Iglesia Adventista reconocida oficialmente en Vietnam

Archivado en: Iglesia Adventista — johada @ 10:58 am


(Fuente: Vietnam News Agency)

Ciudad Ho Chi Minh, 22 dic (VNA) Las Iglesias adventista y presbiteriana de Viet Nam recibieron hoy en esta ciudad sureña la decisión de reconocimiento del Estado como organizaciones religiosas.

Según el jefe del Comité gubernamental de Asuntos Religiosos, Nguyen The Doanh, este reconocimiento servirá de base para favorecer las actividades del clero y los fieles de estas dos iglesias protestantes.

Se trata además de un testimonio que vive la política religiosa justa del Estado de Viet Nam, afirmó y emitió el deseo de que las dos iglesias, con su nuevo estatuto jurídico, sirvan más a la nación y contribuyan activamente a la edificación nacional.

También aprovechó la ocasión para enviar sus mejores votos a los dignatarios y creyentes adventistas y presbiterianas con motivo de la fiesta navideña.

La Iglesia adventista, fundada en 1929, está presente en 25 ciudades y provincias del país y la presbiteriana, en 14.

3, Diciembre, 2008

El peligro de la idolatría adventista

No es extraño que los compromisos con Dios se produzcan cuando uno tiene diez u once años. Por eso, cuando un matrimonio conocido llevó a su hija Melinda (seudónimo) de diez años a una reunión de evangelización a cargo de una de las figuras más significativas de la Iglesia Adventista actual, habían orado para que el Espíritu Santo obrara en su corazón.

La reunión fue un éxito. La “figura significativa” no podría haber estado mejor. Los padres de Melinda aguardaban para ver qué haría la niña al final del mensaje.

Para alegría de ellos, fue la primera persona en levantarse. Avanzó hacia el frente con tanta rapidez que llegó antes de que la “figura significativa” pudiera acomodarse delante del púlpito.

Fue allí cuando le pidió… ¡un autógrafo!

Este hecho no habla en contra de Melinda ni del predicador. Pero es, acaso, un pequeño indicador de que en nuestra iglesia existe la veneración de las celebridades.

Existen otros indicadores. Hace tiempo que los predicadores y pastores locales abandonan el púlpito cuando alguna “estrella” está de visita en la localidad. Como la ubicación geográfica de las “estrellas” se anuncia con antelación, resulta más patente el fenómeno de la congregación itinerante. Existe una tendencia de seguir a los “grandes nombres” hasta donde estén predicando.

Antes de la era del DVD, una organización adventista comercializaba grabaciones de oradores internacionales conocidos. El público tenía preferencia por tres predicadores; podríamos decir tres estrellas. Por una u otra razón, estos tres oradores hace tiempo que han dejado de tener parte en el escenario adventista. Parece que la celebridad los llevó a derribar límites de creencias o conductas.

Años atrás, David Shepherd, un conocido jugador inglés de críquet, fue hecho obispo anglicano de Liverpool. Yo mismo, tal vez encandilado, fui a escucharlo. Llegué justo para ver a Shepherd al frente de una procesión que salía por la nave principal de la catedral, llevando un enorme cayado. Al preguntarle por dicho cayado, realizó un comentario tímido y desaprobatorio de sus ropas de obispo y explicó que el cayado era un símbolo recordatorio de la naturaleza de su “verdadero trabajo”, haciendo un inevitable juego de palabras con su apellido, que en inglés significa “pastor de ovejas”.

En medio de la veneración de celebridades y el superficial mercantilismo religioso que a veces provoca, ¿podríamos utilizar un recordatorio de nuestro “verdadero trabajo” como pastores?

Un grupo de adventistas de Irlanda viajó a Inglaterra para un evento espiritual. Sin embargo, se manifestaron desilusionados “cuando la gente esperaba en fila para conseguir el autógrafo de un orador importante”.

¿Reconocemos esta veneración de las celebridades, mercantilismo religioso, o como queramos llamarlo? A algunos, sin embargo, en lugar de satisfacernos nos produce lo contrario.

¿Recuerdan lo que dijo Jesús cuando Santiago y Juan querían ser parte de las celebridades? En esa ocasión, percibieron claramente que las promociones en el reino de Dios no se obtienen mediante la autopromoción agresiva y que es Dios, y no nosotros, quien determina la distribución de los honores. Esa fue la razón por la que los otros 10 discípulos, que acaso se lamentaron por no haber solicitado los mejores lugares para ellos, se indignaron con Santiago y Juan. Esa fue la oportunidad que Jesús aprovechó para hablar acerca de sus ideas opuestas a las del mundo, respecto de la grandeza y el liderazgo.

“Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:42-45).

La frase “no será así entre vosotros” se traduce correctamente como “no debe suceder esto entre vosotros”.

La iglesia no debe funcionar de la misma manera que otras organizaciones. Del principio al fin, la iglesia representa una sociedad alternativa donde los primeros son últimos y los últimos primeros. Dondequiera veamos las jerarquías y divisiones que la sociedad humana establece como algo normal, necesitamos recordar: “no será así entre vosotros”.

La Palabra dice que “todos” serán atraídos a Cristo cuando él sea enaltecido (véase Juan 12:32). ¡Esto no puede ser una realidad cuando en su lugar se enaltece al predicador!

Ese “engrandecimiento” inapropiado no es culpa del predicador. Es muy probable que él esté tratando de engrandecer a Cristo. El error se halla en la actitud de los oyentes hacia el predicador.

Jesús fue y es el Hijo del Hombre. Daniel profetizó que llegaría el tiempo cuando “todos los pueblos naciones y lenguas” lo servirían (Daniel 7:14). Y sin embargo Jesús, ese Hijo del Hombre que cumplió la profecía de Daniel, no vino para ser servido sino para servir. Al hacerlo, cumplió otra gran profecía del Antiguo Testamento: el Siervo Sufriente descrito en Isaías 42 y 53: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5).

El modelo de liderazgo servicial de Cristo debe ser imitado. No podemos, por supuesto, imitarlo en su rol específico de ser “rescate por muchos”; sólo Cristo lo hizo y ya no necesita ser repetido. Pero podemos imitarlo en su rechazo completo del interés propio, que lo preparó para elegir la muerte por muchos, antes que la gloria que le correspondía.

Esto requerirá que modifiquemos nuestras actitudes y conducta. No debemos colocar en un nivel prominente a los seres humanos. Idolatrar a los seres humanos los pervierte y los perjudica. Exaltemos a Cristo, y entonces todos serán atraídos.

Cristo tiene el mayor poder de atracción de todos los tiempos. Idolatrar a quienes lo glorifican, sólo puede obstaculizar el magnetismo del Salvador. Jesús no tiene por qué estar a la sombra del predicador. Es el predicador el que debe estar a la sombra de la cruz.

Artículo publicado por David N. Marshall en Adventist World bajo el título de “Veneración de las celebridades”.

24, Noviembre, 2008

Sola Fe, Sola Gracia, Sola Escritura… ¡Sólo Domingo!

Desde que el Papado, allá por el 1999, firmara un declaración conjuntamente con los luteranos sobre la doctrina bíblica de la justificación (perdón) por la sola fe, bandera de la reforma protestante, han pasado nueve años en los que el ecumenismo (globalización religiosa que llama a un a vuelta al catolicismo romano), no ha parado de extenderse.

Pareciera que la memoria histórica tan necesaria en estos casos se ha desvanecido como por arte de magia. ¿Ya nadie recuerda las atrocidades del medievo? ¿Ya nadie recuerda la Santa Inquisición? ¿Ya nadie recuerda que ese mismo poder que hacía y deshacía a su antojo, tanto a nivel político quitando y poniendo reyes, como a nivel religioso cambiando los preceptos divinos de la Santa Ley de Dios, es el mismo que hoy pone buena cara y pide unas tímidas disculpas a la humanidad por las salvajadas que cometían en el nombre de Dios?

Sé perfectamente que hay sinceros cristianos en todas las denominaciones, incluso en la iglesia adventista… uy perdón, digo en la iglesia católica. Y sé perfectamente que a una iglesia no se la debe de juzgar por las acciones que a título personal hacen sus líderes, porque malos y menos malos abundan por todas las denominaciones religiosas, incluso en el adventismo.

La norma para saber cuando un sistema es falso y está fundado sobre el error es la doctrina que ese sistema pregona. La Escritura establece que la iglesia es “columna y baluarte de la verdad” (1ª Timoteo 3:15). La pregunta es: ¿Sobre que verdad está fundada la iglesia católica? Desde luego que en la de Dios no. Eso lo sabía perfectamente Lutero, y tantos otros que como él levantraron sus voces en contra de la falsedad y el engaño de la doctrina papal. Pero parace que esas voces también han caído en el olvido, incluso, y esto es grave, entre los así llamados protestantes.

Las Escrituras son claras cuando indican que un poder político religioso actuaría durante 1260 años para hacer y deshacer a su antojo (ver Daniel 7:25; Apocalipsis 13:1-10), y ese poder se identifica claramente con el papado. Son muchos los cristianos que se niegan a ver esta realidad (al contrario que Lutero hizo, quien identificó claramente al Papado con este poder político religioso descrito en la profecía). Arguyen que hoy todo ha cambiado, incluso el papado. Que son las más las cosas que nos acercan que las que nos separan. Que no podemos hacer exclusión porque eso no es una actitud cristiana.

Permitidme que haga mención a un detalle importante. No se trata de excluir a nadie ni por su raza, ni por su nacionalidad, ni por su condición social, ni por su religión sea la que sea. Más bien se trata de estar abiertos a la Palabra de Dios y escuchar claramente lo que dice. Y esto es lo que dice:

“Se le permitió infundir aliento a la imagen de la primera bestia, para que la imagen pudiera hablar y dar muerte a todo el que no adore a la imagen de la bestia” (Apocalipsis 13:15).

Es decir, la bestia volverá a tener el control y el poder a tal punto que volverá a hacer lo mismo que ya hizo en el pasado. Curiosamente será un poder político de origen protestante quien infundirá aliento, es decir, quien dará autoridad a la bestia. Con el respaldo del poder político, entonces la bestia hará obligatoria la señal de su autoridad: el domingo. Curiosamente el domingo es el punto en el que siempre han estado de acuerdo, a pesar de que en el pasado el catolicismo recriminaba la actitud hostil del protestantismo hacia el papado utilizando el primer día de la semana como argumento.

“La iglesia cambió la observancia del día de reposo al domingo por la divina e infalible autoridad que le dio su Fundador, Jesucristo. Los protestantes, que pretenden que la Biblia es la única guía de la fe, no tienen justificativo para guardar el domingo. En este asunto los adventistas del séptimo día son los únicos protestantes consecuentes.” (The Catholic Universe Bulletin [El Boletín del Mundo Católico], 14 de agosto de 1942, p. 4).

Pero esto ha cambiado recientemente cuando Juan Pablo II, en la encíclica Dies Dominis, tomó prestados los incoherentes argumentos protestantes para justificar lo que ellos sabían y decían que no podía ser justificado excepto por la siempre “divina e infalible autoridad” que la Iglesia Católica recibió de Dios.

“Sola Fide (Fe), Sola Gratia (Gracia), Sola Scriptura (Escritura)”, rezaba el lema que impulsó la Reforma. Ya se han puesto de acuerdo sobre el domingo, ya no sólo en sentido práctico sino también en sentido teórico, y sobre la fe, por lo menos en sentido teórico. Ahora sólo falta que se pongan de acuerdo sobre la Gracia y sobre la Escritura. Veremos como arreglan el entuerto.

Y mientras tanto, no ignores que Sólo Domingo va ganando adeptos entre las clases políticas norteamericanas y europeas. ¡No te olvides!

Continuará…

3, Noviembre, 2008

No todos

Archivado en: Espiritual, Iglesia Adventista, Señales del Fin — johada @ 10:13 am
No todos los que profetizaban estaban equivocados. No todos halagaban los oídos de la corrompida corte y del complacido pueblo. No todos pretendían salvaguardar un puesto. No todos los profetas se vendían al mejor postor (ver 2ª Crónicas 18:4-27).
Miqueas, Jeremías, Isaías, Amós o Elías (ver p. e. 1ª Reyes 22:8; Jeremías 7:4-7; Isaías 5:20-23; 8:19,20; Amós 5:10, 14-17; 4:11,12; 1ª Reyes 18:17, 18, 21), son claros ejemplos de que no todos los profetas estaban vendidos al clamor popular que decía: “decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras” (ver Isaías 30:9, 10). Por el contrario, ellos no iban a la moda, no se dejaban seducir por la presión social del momento y no declaraban simplemente lo que el entorno quería escuchar, sino más bien decían con claridad meridiana y cortesía cristiana lo que Dios quería que escucharan.

Así mismo actuó Jesús. Nunca buscó la gloria de los hombres (ver Juan 5:41), porque nunca tuvo necesidad de conservar un puesto. Se limitó a enseñar y predicar aquello que el Padre le revelaba (ver Juan 5:30; 8:28). Y eso mismo es lo que hizo el apóstol Pablo. Él declara que nunca rehusó anunciar “todo el consejo de Dios” (ver Hechos 20:26, 27), es decir, absolutamente todo lo relativo al plan de salvación y a la norma de vida cristiana.

Actualmente parece que nuestras congregaciones están muy ansiosas por las cosas importantes y centrales del evangelio. Y eso es muy loable. Más que loable, es bueno. Pero algo me inquieta. Cuando hay que tratar lo que se denomina como “detalles”, no pocos son los que se oponen, eso si mostrando un celo por el evangelio que a más de uno pudiera hacer pensar que en realidad son más buenos que Dios. Efectivamente, no faltan en las iglesias aquellos que lejos de ser imparciales con la enseñanza cristiana, son parciales porque pretenden ser más buenos que Dios, algo que, evidentemente, es imposible.

Si hay que tratar ciertos temas se oponen, como se opuso Jesús a Pedro cuando éste le animó a no sufrir (ver Mateo 16:21, 22). Pero yo me pregunto si la reprensión de Jesús a Pedro podría aplicarse a ciertos hermanos que, al igual que el apóstol Pedro pretenden ser “más buenos que Dios”, los cuales muestran cierta animadversión hacia ciertos aspectos y verdades del evangelio tales como la benevolencia sistemática, la disciplina eclesiástica, la apariencia y recreación cristianas, cómo guardar el sábado, el estudio de los testimonios, el apresuramiento y la conclusión de la misión y en general cualquier tema que denote cierta denuncia al laxo estilo de vida que muchos profesan en la iglesia.

Tengo muy clara una cosa: uno no tiene que buscar el ser rechazado, en el sentido de ganárselo a pulso, pero si el rechazo tiene que venir por “no vender la verdad” (ver Proverbios 23:23), entonces bienvenido sea el rechazo.

Desafortunadamente, y creo no equivocarme cuando digo esto, la causa del rechazo, muchas veces, es culpa del propio “profeta”. Al igual que sucedía antaño, unos profetizaban mentira y algunos no. Hoy, en la actualidad, uno dice y hace así y otro dice y hace asá. El criterio subjetivo de muchos ministros puede deformar a una congregación que a veces puede suplicar un respiro, es decir, un relevo de líder que haga valer la voluntad de Dios, y en otras ocasiones puede dejar de respirar cuando otro líder que substituye al anterior desea que la congregación respire como Dios manda.

Independientemente del temperamento que tenga el pastor, más o menos abierto, más o menos introvertido, más o menos locuaz… nunca lo rechaces por hacer cumplir un “Así dice Jehová” (y no digo un “creo que así dice Jehová”. Hablo de principios eternos y no de matices personales y subjetivos). Examina su forma y matiza su estrategia, y aún su actitud si es necesario, pero si el fondo es correcto, no te opongas, porque eso es garantizar la tibieza y la peregrinación por este desierto al que parece nos hemos acostumbrado.

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