Blog Adventista

22, febrero, 2009

LLÉVAME A LA ROCA

Archivado en: Oración,sentimientos negativos — johada @ 9:54 pm

Desde el cabo de la tierra clamaré a tí, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo. Sal. 61:2.

Hay momentos en que todo ser humano se siente lejos de Dios. La vida espiritual puede estar bien. No hay motivo aparente para sentirse derrotado, pero la sensación de un Dios distante, perturba el alma. Eso es fruto de la naturaleza pecaminosa que el ser humano lleva consigo aun después de la conversión. Ese tipo de sentimiento estará dentro de él hasta que llegue el día en que, finalmente, pueda ver cara a cara a Jesús.

El salmo de hoy presenta una oración hecha de todo corazón. Las oraciones deben ser así. El formalismo es una barrera infranqueable para acercarse a Dios. Tú debes decirle a Dios en tu oración lo que estás sintiendo, y no solo lo que piensas que debes decirle.

Cuando tú oras de todo corazón, una de las primeras cosas que reconoces es cuan pequeño y finito eres, y cuan grande y poderoso es el Señor. Eso crea en ti el sentido de dependencia y no de insignificancia. Es un cristianismo enfermo el que lleva a la criatura a sentirse distante de Dios.

David sentía que estaba en los confines del mundo, “en el cabo de la tierra”. Pero la criatura desea sentirse cerca del Creador, y por eso suplica “llévame a la roca que es más alta que yo”.

Las normas de la vida cristiana siempre estarán demasiado altas para el ser humano, sin embargo, es justamente la obediencia a esas normas lo que garantiza la felicidad en esta tierra. ¡Qué situación contradictoria! El salmista quiere llegar más cerca, pero siente que la roca está demasiado alta.

¿Qué hizo Dios para venir al encuentro del hombre? “El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.* Refiriéndose al pueblo de Israel, Pablo afirma: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”.**

La palabra roca en el texto original es petra que quiere decir “roca”, y no lithos que es una simple piedra suelta. Jesús es la Roca eterna y no es demasiado alta, en el sentido de inalcanzable. Él se hizo hombre y vino a este mundo para guiar tus pasos y ser tu refugio constante.

Antes de salir para la lucha de la vida, di hoy en tu corazón; “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo”.

* Juan 1:14. **1 Cor. 10:9.

Pr. Alejandro Bullón

21, enero, 2009

EN TU PRESENCIA

Archivado en: descanso,Oración — johada @ 9:50 pm

En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Sal. 31:20.

Patous de Arriba es un pequeño y antiquísimo pueblecito situado en las montañas del norte de Madrid. Dicen que SI alguien quiere aislarse del mundo y al mismo tiempo estar cerca de una gran ciudad, Patous es el lugar perfecto. Inclusive se cuenta la leyenda de un rey que se escondió en aquella zona durante la invasión peninsular de los árabes, y hay quien afirma que aquel pueblo nunca supo que hubo una guerra civil en España.

El famoso cocinero francés Francois Fournier, llegó un día a aquel pueblecito escondido sobre las márgenes del río Jarama y montó un primoroso hotel con restaurante, de apenas siete habitaciones, decorado con antigüedades y obras de arte. El hotel se llama: “El tiempo perdido”.

Dicen que si tú deseas hospedarte allí, tienes que hacer la reserva con meses de anticipación, porque es muy buscado por las personas ricas que, deseosas de huir de los problemas, se esconden en aquel lugar apacible.

El salmo de hoy nos habla de un lugar mejor a donde podemos huir de los embates de la vida, no es caro como “El tiempo perdido”, y no se necesita hacer reserva, porque siempre hay lugar para uno más. Es la presencia de Dios.

Hay dos motivos por los cuales el salmista afirma que los hijos de Dios necesitan esconderse: “la conspiración del hombre” y la “contención de lenguas”. El texto de hoy nos da a entender que los hijos de Dios son perseguidos y atacados de manera cobarde y disimulada.

Los enemigos no muestran el rostro. No se identifican. “Traman” a las’ escondidas. Algunas versiones traducen acertadamente “conspiran” o “maquinan”. Tú piensas que todo está bien y, sin embargo, ellos están preparando la trampa sin que tú te des cuenta. ¿Y cuál es el arma? La palabra. Usan la lengua, denigran, calumnian y difaman.

El salmista afirma que el escondrijo para los hijos de Dios es “el secreto de tu presencia”. Lo más íntimo de tu ser, tu propio corazón. Tú puedes correr a los brazos de Dios, como un niño corre a los brazos de su padre para esconderse en su corazón.

¿Cómo se hace eso? Orando, ahí mismo donde tú estás. Si en este momento tú abres tu corazón, puedes estar seguro que él te protegerá, porque el salmo dice: “En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en tu tabernáculo a cubierto de contención de lenguas”.

Pr. Alejandro Bullón

15, diciembre, 2008

LA TORMENTA PASARA

Archivado en: Oración,sufrimiento — johada @ 9:45 pm

Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día. Sal. 74:22.

El salmo de hoy nos enseña como orar cuando la aflicción toca a la puerta del corazón y da la impresión de que Dios está siendo ciego ante los acontecimientos. Hay gente que no toma a Dios en cuenta. Se burla de la fe de los que buscan al Señor. A veces, es un profesor universitario ridiculizándote en el aula, o el jefe incrédulo riéndose de tus principios, o el patrón sin escrúpulos queriendo que tú concuerdes con algo que va contra tu conciencia.

Este es otro de los salmos escritos por Asaf. Por el contexto, entendemos que Asaf vivió en un momento de la historia de Israel en que el ejército enemigo había destruido el Santuario. ¿Cual es el mensaje de este salmo para ti hoy, ante los enemigos que persiguen tu cuerpo, pero tratan de llegar también al santuario de tu ser, que es tu conciencia?

El blanco final de los ataques del enemigo, no eres tú. El verdadero sufrimiento que los hijos de Dios experimentan, no es físico. El enemigo de Dios quiere distorsionar el carácter de Dios, hacer que tú creas que Dios no se interesa por tus problemas, que es injusto al permitir que sucedan tragedias en tu vida.

La mayoría de los seres humanos no se da cuenta de este propósito maligno del enemigo, pero el salmo de hoy demuestra que Asaf lo entendió muy bien. Por eso, clama: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa”.

Cada vez que el dolor llega a tu vida, está en juicio la soberanía de Dios. Su amor, su misericordia y su carácter justo, son juzgados. Esta es la explicación existencial para el sufrimiento de los inocentes.

Todos los días hay millones de seres angelicales observando la reacción del ser humano ante el dolor. ¿Que harás? ¿Maldecirás a Dios, como desea el enemigo, o te esconderás en los brazos de Jesús hasta que la tormenta pase?

El momento doloroso que tú estás viviendo ahora tiene explicación a la luz del conflicto universal entre Cristo y Satanás, pero la promesa divina es segura. Dios no se olvidó de ti y mas pronto de lo que te imaginas, el enemigo tendrá que tragar todo el dolor y la tristeza que te causó.

Con esta certeza, enfrenta las dificultades y clama como Asaf: “Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de como el insensato te injuria cada día”.

Pr. Alejandro Bullón

6, noviembre, 2008

ESTUDIEMOS DANIEL Y APOCALIPSIS EN CONJUNTO

Archivado en: apocalipsis,Daniel,Oración — johada @ 9:57 pm

“He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días” (Dan. 10:14).

Daniel se identificó con los pecados de Israel y los confesó como propios. “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”. Sin embargo, Gabriel, el mensajero celestial, tres veces lo llamó y lo consideró como varón muy querido…

¡Cuán estrechamente relacionado se encuentra el universo del cielo con este mundo caído! Estas comunicaciones que fueron dadas a Daniel debieran llenar nuestras almas de temor, de humildad y sepultar nuestro orgullo en el polvo…

¡Hay un vínculo maravilloso que se percibe entre el universo celestial y este mundo caído! Las cosas que fueron reveladas a Daniel más tarde se complementaron por la revelación hecha a Juan en la isla de Patmos. Estos dos libros debieran ser leídos en forma cuidadosa. En dos ocasiones Daniel inquirió, ¿cuánto ha de transcurrir hasta el tiempo del fin? “Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados, los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán… Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días”.

Era el León de la tribu de Judá quien abrió el libro y le dio a Juan la revelación de lo que habría de suceder en estos últimos días. Daniel permaneció en su lugar para dar su testimonio, que fue sellado hasta el tiempo del fin, cuando el mensaje del primer ángel debía ser proclamado a nuestro mundo. Estos asuntos son de importancia infinita en estos últimos días… Al libro de Daniel se le quita el sello en el Apocalipsis de Juan y nos lleva adelante hasta las escenas finales de la historia de esta tierra.

El caso de Daniel nos revela el hecho que el Señor siempre está listo para atender nuestras oraciones hechas con contrición de alma y, cuando busquemos al Señor de todo corazón, él contestará nuestras peticiones. Aquí se revela dónde obtuvo Daniel su habilidad y entendimiento y si tan sólo pedimos la sabiduría de Dios, podremos ser bendecidos con creciente habilidad y con poder del cielo. Si acudimos a Dios como somos, y oramos con fe como lo hizo Daniel, veremos la salvación de Dios. Necesitamos orar como nunca hemos orado antes (Carta 59, 1896).

E. G. White

16, junio, 2008

LA ORACIÓN DE: LOS RECTOS

Archivado en: Oración — johada @ 7:06 pm


El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo. Prov. 15:8.

En cierta ocasión me buscó un hombre que había invertido medio millón de dólares en un negocio de “fácil rentabilidad”. Al comienzo todo marchaba bien. Recibió de vuelta el dinero y los intereses al fin del período, y lo invirtió tres veces más. En el espacio de un año había prácticamente duplicado su capital. Entonces vendió todo lo que tenía y lo invirtió también en el aparente negocio de fácil rentabilidad. Pero las cosas esta vez no marcharon bien y perdió, prácticamente, todo lo que tenía.

Me buscó con una propuesta. “Si usted ora y Dios permite que recupere el dinero, daré cien mil dólares como ofrenda”. Ese hombre no era cristiano. No seguía los principios bíblicos. Se dejó arrastrar por el interés de la “ganancia fácil”. Todo salió mal y ahora ponía los ojos en Dios queriendo hacer un cambio de favores con él.

El proverbio de hoy describe a ese tipo de personas. Cualquier sacrificio que provenga de un corazón independiente, rebelde y que sigue sus propias reglas, es considerado abominable ante el Señor. No basta lo que tú sacrificas, por más que a los ojos de los hombres tenga un gran valor. Lo que realmente importa, es la motivación. ¿Por qué sacrificas lo que sacrificas?

“La oración de los rectos es su gozo”, afirma la segunda sentencia del proverbio de hoy. ¿Sabes lo que está diciendo Dios? Que aunque la oración se expresa generalmente con palabras, la voluntad humana de conocer a Dios es considerada por él como una oración sincera.

Dios nunca deja de responder la actitud del corazón sincero, aunque no haya salido una palabra de la boca. El sacrificio es algo exterior. La voluntad de conocer a Dios y seguir sus consejos es interior. Lo primero es visto por los hombres, lo segundo es oído y respondido por Dios.

Busca a Dios. En las horas más oscuras y tenebrosas, busca el consejo del Señor. Ora. Toda persona sabia ora por lo menos quince minutos diarios, a menos que esté muy ocupada. Si ese es el caso, ora el doble. No hay personas derrotadas en Cristo. Sé sincero en tu relación con él y honesto en tu adoración, porque “El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo”.

Pr. Alejandro Bullón

1, junio, 2008

JUICIOS VERDADEROS

Archivado en: hijos,Oración — johada @ 8:24 pm


No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará. Prov. 9:8.

“¿Qué hacer con el hijo rebelde que no respeta a los padres y menosprecia los consejos? ¿Cómo comenzar una conversación con alguien que no quiere oír? ¿Qué tipo de ayuda se le puede dar a un escarnecedor?

El consejo bíblico de hoy es contundente: “No lo reprendas”. “Déjalo seguir su camino”. Pero, ¿no dice la Biblia que Dios está siempre llamando y esperando el regreso del hijo rebelde?

La razón por la cual Salomón aconseja no reprender al escarnecedor, es que el escarnecedor perdió la noción de lo que está bien y de lo que está mal. El verbo reprender, yakai en hebreo, da la idea de un juicio de valores. Literalmente, Salomón está afirmando: “No le digas al escarnecedor qué está bien y qué está mal”, porque no tiene ya la capacidad para distinguir entre el bien y el mal. ¿Cómo puede un hombre que perdió el paladar saber lo que es dulce o lo que es salado?

Llega un punto en que ayudar al escarnecedor solo causa problemas. La persona no quiere oír y reacciona con agresividad o indiferencia. En esos casos el mejor camino es la oración. La oración nunca falla. Mientras tú oras, Dios continúa trabajando en el corazón del pecador impenitente.

Un día, Jesús dijo: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”.* Jesús estaba afirmando el consejo de Salomón. Insistir en ayudar a alguien que no quiere ser ayudado, es correr el riesgo de acabar lastimado. Todos salen perdiendo.

¿Qué se puede hacer por el ser amado que no quiere oír consejos? Apenas amarlo. Mostrarle que tú estás de su lado. Puede no concordar con tu manera de pensar y de actuar, pero tú estás presente, listo para extenderle la mano en la hora que lo necesite.

Amar en silencio es la mejor manera de conquistar un corazón rebelde.

Nadie resiste el argumento del amor. Las palabras hacen mucho ruido y dicen poca cosa. El amor es como la espada afilada, que penetra el alma.

Haz del día de hoy un día de amor y de comprensión. Haz de este día también un día de oración intercesora. Pon delante de Dios el nombre de alguna persona que amas y que no se deja ayudar, pero no olvides el consejo:

“No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará”.

* Mar. 7:6.

Pr. Alejandro Bullón

18, mayo, 2008

Lección 3: Lo que la Biblia enseña acerca de la Oración y la Fe

Archivado en: La Fe,Oración — johada @ 6:54 pm

LA ORACIÓN

1. ¿Cómo nos comunicamos con Dios? Daniel 9:3
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2. ¿Qué es la oración? 1 Samuel 1:9-15
__________________________________________________
3. ¿Cuánto poder tiene la oración sincera? Santiago 5:16
__________________________________________________
4. ¿En nombre de quién debemos orar? Juan 16:24
__________________________________________________
5. Contesta Dios las oraciones? Mateo 7:7-11
__________________________________________________

LA FE

6. ¿Qué es la fe? Hebreos 11:1-6
__________________________________________________
7. ¿Cómo se desarrolla la fe? Romanos 10:17
__________________________________________________

¿QUE DEBO HACER?
1. Orar tres veces al día Salmo 55:17
2. Practicar la oración privada Mateo 6:6
3. Pedir cosas convenientes Santiago 4:3
4. Pedir con Fe Mateo 21:22

MI RESOLUCION

Creo que Dios escucha y contesta las oraciones. Resuelvo con fe orar todos los días

Firma:____________________________________________________

Acepto

Fecha:____________ Instructor:____________________Calificación:____________

ESTUDIO ADICIONAL • Lección 3

 Conviene orar asiduamente (Lucas 18:1, Romanos 12:12). El mejor programa es orar tres veces al día (Daniel 6:10). Hay que tener un espíritu constante de oración (1 Tesalonicenses 5:17).

 Asuntos por los cuales orar. Agradecimiento (Filipenses 4:6), pedidos diversos (Santiago 1:5; Juan 15:7), confesión de los pecados (Daniel 6:10; Salmo 32:3-6) y hay que pedir por las necesidades ajenas (Job 42:10).

 Condiciones para que Dios conteste las oraciones. Pedir con fe (Mateo 21:22), pedir bien (Santiago 4:3), pedir a la voluntad de Dios (Lucas 22:41,42), manifestar espíritu perdonador (Marcos 11:25), ser perseverante (Lucas 18:1) y guardar los mandamientos (1 Juan 3:22).

 Impedimentos para que Dios conteste. Pedir egoístamente (Santiago 4:3). Las dudas (Santiago 1:6). Falta de espíritu de perdón (Mateo 6:14-15). El pecado abrigado en el corazón (Salmo 66:18). Desobediencia a la Santa Ley de Dios (Proverbios 28:9).

 Dios promete contestar las oraciones (Salmo 3:4; 40:1-2; Mateo 7:7-12).

¿QUE ES LA ORACION?

“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo… La oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia” (Elena G. de White, El Camino a Cristo, Págs. 93-95).

CLASES DE ORACION

El rezo consiste en la recitación de una oración ya escrita. El más famoso es el Padre Nuestro, dada par Jesús. La oración es hablar con Dios, con nuestras propias palabras, para contarle las necesidades que nos afligen.

Existen varios tipos de oración. La oración pública trata asuntos colectivos. En la oración familiar se mencionan problemas del hogar. La oración por los alimentos tiene por fin agradecer a Dios por ellos y pedir su bendición (Lucas 24:30; 22:19). La oración más provechosa para el alma es la privada. Existe también la oración mental, la cual se eleva sin palabras audibles.

PARTES DE LA ORACION

Se comienza diciendo: “Padre nuestro”, (Mateo 6:9), y luego se sigue con lo que se desea decir o pedir a Dios. Se termina en el nombre de Jesús (Juan 16:23) y con la palabra “Amén”, que significa “Así sea”.

MARAVILLOSOS EFECTOS DE LA ORACION

El famoso médico Alexis Carrel, opinó: “La oración es la más poderosa forma de energía que cabe generar. Es una fuerza tan real como la gravedad terrestre. Como médico, he visto a hombres que después del fracaso de todos los procedimientos curativos, han vencido la enfermedad y la melancolía por el sereno esfuerzo de la oración”.

“Presentad a Dios [en oración] vuestras necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No podéis agobiarle ni cansarle… Su amoroso corazón se conmueve par nuestras tristezas y aún por nuestra presentación de ellas. Llevadle todo lo que confunda vuestra mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que El no la pueda soportar… Ninguna cosa que de alguna manera afecte vuestra paz es tan pequeña que El no la note… Ninguna calamidad puede acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escaparse de los labios, sin que el Padre celestial lo note, sin que tome en ello un interés inmediato” (Elena de White, El Camino a Cristo, págs.100-101).

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Estudio anterior: 2. La Santa Biblia.

Siguiente lección: 4. Lo que la Biblia enseña acerca de la Segunda Venida de Jesús.

Volver al índice.

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Si tiene alguna consulta, contacte a Pr. Pedro Torres.

16, mayo, 2008

Lección 8 Para el 24 de mayo de 2008: La intensidad de su caminar

Archivado en: 2008 2 trimestre,Jesus,Oración — johada @ 5:36 pm

Sábado 17 de mayo

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Mateo 4:4; Lucas 2:40; 6:12; Juan 4:34; Juan 17; 1 Juan 2:6.

PARA MEMORIZAR:
“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6).

LOS ADVENTISTAS SON PERSONAS QUE AMAN LA PAZ. Nos sentimos felices cuando la iglesia o sus miembros reciben buenos informes
en la prensa, cuando todos piensan que somos buenos. Pero ¿cómo podríamos reaccionar si nos despertamos un día para descubrir grandes titulares en los medios calificándonos como perdedores, alborotadores o insurrectos? ¿Sería nuestro sentido de seguridad y confianza en Dios lo suficientemente fuerte como para sostenernos? Admiramos a Jesús después del hecho; pero ¿tenemos alguna idea de lo que significó para él ser vilipendiado y acusado de endemoniado por los poderes más altos de sus días en lo cívico y eclesiástico?

Al final de su vida terrenal, lo vemos maniatado por soldados romanos: “Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencia [...] y le sacaron para crucificarle” (Mar. 15:17-20).

¿Qué prepara a una persona para soportar ese abuso físico y psicológico sin quebrantarse? ¿De qué modo una persona se mantiene firme y calma cuando todo el mundo se vuelve contra ella sin el más mínimo apoyo humano a la vista? Para Jesús, la respuesta estuvo en su comunión
con Dios.

Domingo 18 de mayo: LOS PRIMEROS AS AÑOS (Luc. 2:40)

Como ya lo hemos subrayado antes, sabemos muy poco acerca de los primeros años de Cristo. Escuchamos de su nacimiento y sus años más tempranos, incluyendo la visita al Templo a la edad de 12 años (ver Luc. 2). Pero eso es todo, hasta que Juan lo bautizó al comienzo de su ministerio público, cuando tenía “unos treinta años” (NVI; ver Luc. 3:21-23).

No obstante, es posible considerar su vida, como la conocemos, y obtener ciertas conclusiones razonables con respecto al fundamento espiritual que le dio apoyo. Si suponemos, por nuestra propia experiencia, que la estabilidad y la fortaleza que vemos en Jesús durante su ministerio público no se materializó de la noche a la mañana, ni surgió de una experiencia superficial, tenemos que llegar a la conclusión, otra vez por nuestra propia experiencia, de que ellas surgieron de un intenso caminar con Dios.

Lee de nuevo la historia de Jesús en el Templo (Luc. 2:39-52). ¿Qué elementos se encuentran allí que nos ayudan a comprender el fundamento espiritual sobre el cual creció el jovencito Jesús? Además, ¿qué lugar ocuparon sus padres en su crecimiento?
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Increíblemente, estos pasajes (fuera de las narraciones de su nacimiento) es todo lo que tenemos de los primeros treinta años de la vida de Jesús. Además, los eruditos bíblicos estiman que la vasta mayoría de los materiales del Evangelio se centran en la semana final de la vida de Jesús, haciendo de ellos (como se ha dicho a menudo) las “narraciones de la Pasión”, no biografías como tales. Fueron producidas, evidentemente, con el propósito bien específico de arrojar luz sobre dos eventos críticos de la fe cristiana: el misterio del nacimiento de Jesús (la Encarnación), y el significado de su muerte y su resurrección. Entre estos dos eventos vemos su abnegada vida de servicio y sacrificio. Y, correctamente, podemos suponer que el foco y la dedicación que vemos en su ministerio público representan el florecimiento de una relación
con Dios que era consistente, profundamente personal e intensa.

¿Qué principios encontramos en esta historia que nosotros, en nuestro contexto, podemos aplicar a nosotros mismos y a nuestra propia vida espiritual?

Lunes 19 de mayo: AL COMIENZO DE SU MINISTERIO (Mat. 4:4)

Continuando con su bautismo, Jesús salió al desierto de Judea durante cuarenta días, para orar, para reflexionar sobre su misión. Tal vez ninguno de nosotros, al estudiar esta lección, hemos tenido un conocimiento personal de lo que esto significa. Aquí nos encontramos cara a cara con una intensidad que apenas podemos captar, una concentración espiritual mucho más allá de nuestra experiencia usual, una búsqueda de una vinculación íntima con Dios que nos deja boquiabiertos.

Pero, la razón explícita para esta excursión al desierto era ser probado (Mat. 4:1; comparar con Luc. 4:2). El tentador estaba cerca, para aprovechar la oportunidad. Usando el hambre extrema del Salvador como su herramienta, desesperadamente trató de meter una cuña entre Jesús y su Padre, para arrancar el firme asidero que tenía Jesús de Dios, para quebrar la intensidad de su caminar con él, para incursionar en la cercanía íntima de ambos.

¿De qué modo la respuesta de Jesús, como lo revelan los siguientes textos, muestra la intensidad de su caminar con Dios? ¿Qué podemos aprender de esto que podemos aplicarnos a nosotros mismos? Mateo 4:3-10; Lucas 4:3-12.
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Para comprender lo que estaba sucediendo allí, necesitamos recordar la condición singular de Jesús en todo el esquema de la salvación. Él era el inmaculado Hijo de Dios. Al venir al mundo de la naturaleza humana, él tenía que vivir completamente por encima de la esfera pecaminosa,
no solo durante un día, sino también durante todo el tiempo que estuviera con nosotros. Él tenía que luchar como nosotros, ser tentado como nosotros, pero debía permanecer inmaculado.

Esa fue la suerte de Jesús. Él vino no solo a darnos un ejemplo de vida abnegada, sino también a morir como el que estaba sin pecado, y con ello traer la salvación al planeta. De aquí su concentración total, la tremenda intensidad de su caminar con Dios; nada podía dar por sentado, nada podía dejar al azar. Un solo paso en falso, y el juego hubiera terminado.

Imagina lo que tuvo que haber sido no haber pecado nunca, ni siquiera en pensamiento, durante toda su vida. De eso se trata el ser justo. Medita en lo que le debes a Jesús, quien te ofrece lo que nunca podrías lograr por ti mismo.

Martes 20 de mayo: EN SU VIDA DE ORACIÓN (Luc. 6:12)

Jesús vivió para orar. Su ministerio público comenzó con un largo período de oración especial y comunión (como vimos ayer); y el registro indica que él regresó de la experiencia con una sobrecarga de poder viviente (ver Luc. 4:14). Hubiera sido antinatural para él vivir un solo momento sin elevar su alma a Dios, sin experimentar una conexión viviente entre él y el Cielo. Y lo que encontramos es que, aunque su vida fue de continua comunión con su Padre, antes de cada gran evento o situación tomó tiempo para súplicas especiales.

¿De qué modo los siguientes pasajes demuestran la dependencia de Jesús hacia Dios para ser guiado, dirigido y fortalecido durante los momentos de suma importancia, estrés o peligro? En cada caso, nota el evento especial del que se trata:
Mat. 14:23 (comparar con los vers. 24-33) _______________________
Luc. 6:12 (comparar con los vers. 13-16) _________________________
Juan 17 (comparar con 18:1-3) _________________________________

Marcos 1:35 parece estar describiendo no solo un caso, sino más bien un esquema, cuando habla de que Jesús se levantaba “muy de mañana, siendo aún muy oscuro” y salía “a un lugar desierto” para orar. Comenzaba cada día con Dios. Pero, en los momentos de necesidades especiales aumentaba la frecuencia de sus oraciones. Lucas 6:12 nos informa que Jesús pasó la noche entera en oración en la falda de un monte inmediatamente antes de seleccionar a los doce discípulos, aparentemente de entre un grupo mayor de seguidores (ver Luc. 6:13). Antes de su caminata sorprendente sobre el lago, él había tomado tiempo para un período de intensa comunicación con su Padre. Y, durante la semana de la Pasión, al enfrentar la cruz, Jesús ofreció una intensa oración de súplica en favor de sus discípulos inmediatos y por su pueblo hasta el fin del tiempo.

Considera otra vez la gran oración de Jesús registrada en Juan 17. ¿Qué elementos de un caminar profundo y personal con Dios encuentras allí? ¿Qué eventos te llevan a tus rodillas? ¿Cuál ha sido tu experiencia con el poder de la oración para sostenerte? ¿De qué modo podrías mejorar tu vida de oración?

Miércoles 21 de mayo: INTENSIDAD PARA LA MISIÓN (Juan 4:34)

Para el poeta norteamericano Robert Frost, los bosques eran “hermosos,
oscuros y profundos. [...] pero yo tengo promesas que cumplir y millas que andar antes de ir a dormir”.

Jesús vivió con la percepción constante de la oscuridad en los bosques alrededor de él, siempre profundos, pero nunca hermosos. Como el poeta, constantemente percibía que tenía miles de millas que andar antes de irse a dormir, tanto para hacer en tan poco tiempo. “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura”, dijo Jesús, “la noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4). Vemos esta intensidad para la misión en su encuentro con la mujer en Samaria. De repente, en la presencia de esta alma necesitada, él olvida todo apetito y toda sed, totalmente absorbido por la misión que tenía entre manos.

Entretanto, la mujer, con la excitación del encuentro, abandona su cántaro para el agua y corre a la aldea para esparcir la noticia del personaje más centrado que ella encontró alguna vez. Los discípulos regresaron, para encontrar a Jesús silencioso y pensativo, orando por el éxito de este flamante contacto nuevo.

Cuando le dijeron a Jesús que comiera, ¿qué respondió él? (Juan 4:32-34). ¿De qué modo debemos comprender esas palabras? ¿Qué mensaje podemos tomar de ellas para nosotros mismos?
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¿Qué indican los siguientes pasajes acerca de la intensidad de la pasión de Jesús por su misión? Juan 9:1-12, 35-39; 12:27-36.
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Los sentimientos de Jesús, en este último pasaje, están saturados de significado. Vinieron luego de un pedido de ciertos griegos visitantes que querían verlo (Juan 12:20-22), un pedido que abrió ante él la posibilidad de llevar personalmente el mensaje del Reino más allá de su Palestina nativa a los más lejanos rincones de la tierra. Pero él sabía que, al hacerlo así, iría en contra del aspecto más vital de su misión total: dar su vida como rescate por las naciones. Por ello, él sigue con estas palabras poderosas acerca de la semilla de trigo que cae al suelo (vers. 24), símbolo no solo de su propio sacrificio sino también del principio de que todo el que lo sigue debe hacer un compromiso total con la voluntad de Dios, sin tomar en cuenta cual sea el costo personal.

¿Cuál ha sido tu propia experiencia personal en relación con lo que cuesta seguir a Jesús? ¿Por qué el costo es suficientemente barato, no importa cuán caro resulte ser?

Jueves 22 de mayo: NUESTRO PROPIO CAMINAR CON DIOS (1 Juan 2:6)

Lee con oración el texto indicado arriba. ¿Cuál es el principio aquí, que debemos seguir? Dándonos cuenta, como lo hemos hecho en lecciones previas, de que no podemos (y no debemos) hacer todo lo que Cristo hizo, no obstante, ¿cómo podemos hacer que este texto sea real en nuestras propias vidas? ¿De qué maneras hemos de caminar como Jesús caminó?
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La idea de caminar con Dios tiene sus raíces en la remota antigüedad. Tal vez la primera referencia bíblica explícita a la idea proviene de Génesis 5:22 y 24. El versículo 24 dice: “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios”. La palabra hebrea para caminó aparece en una forma que implica una caminata continua y permanente, algo que ocurría todo el tiempo. Cualesquiera que fueran sus faltas y luchas, Enoc mantuvo un caminar consistente con su Señor.

Nosotros, como cristianos, tenemos la oportunidad de hacer lo mismo. Sin embargo, es muy fácil dejar que otras cosas se interpongan en ese caminar.

Dondequiera que vivas, cualquiera que sea tu cultura, ¿cuáles son los elementos que muy fácilmente estorban tu caminar con Dios? ¿Demasiado tiempo libre? ¿Demasiadas distracciones? ¿Demasiado para hacer? ¿Demasiado trabajo para apenas sobrevivir? Una vez que identificas estas preocupaciones, ¿qué pasos prácticos puedes dar para tratar de impedir que estas cosas dañen tu espiritualidad?
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Lee lo que Jesús dijo en Mateo 13:22. ¿Qué está enseñando allí que, de muchas maneras, es la esencia de lo que estamos hablando hoy? De este modo, es claro que ninguna de estas cosas pueden realmente ser una excusa válida para perdernos en el camino, porque el Señor ya las ha previsto. Cuán crucial es, entonces, que de la mejor manera, con la capacidad que nos ha dado Dios, hagamos las decisiones diarias como las hizo Jesús, manteniendo nuestro caminar con Dios en forma intensa y permanente. ¿Por qué debemos dar al tentador algo que pueda aferrarse y, de esta manera, separarnos de Jesús?

Viernes 23 de mayo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
“Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo. Debiéramos tomarla punto por punto, y dejar que la imaginación se posesione de cada escena, especialmente de las finales. Y, mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor y quedaremos más imbuídos de su Espíritu” (DTG 63).

“Satanás procuró evitar, en todas las formas posibles, que Jesús se desarrollara dentro de una niñez perfecta, una edad viril intachable, un santo ministerio y un sacrificio inmaculado; pero fue derrotado. No pudo inducir a Cristo a que pecara. No pudo desanimarlo ni apartarlo de la obra que había venido a hacer en esta tierra. La tormenta de la ira de Satanás lo azotó desde el desierto hasta el Calvario; pero, cuanto más implacable era tanto más firmemente se aferró el Hijo de Dios de la mano de su Padre, y avanzó por el ensangrentado sendero”.–“Comentarios
de Elena G. de White”, en 5 CBA 1.104.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. El cumplido dado de mala gana a Jesús en Mateo 22:15 y 16 habla de él como una persona de integridad y verdad, que no fue influida por el poder o los cargos de las personas. ¿Qué diría la gente acerca de ti? ¿Podrían ellos ofrecerte una clase de cumplido similar? ¿Qué pasa con el nivel más amplio, el de tu iglesia local? ¿Estás tan dispuesto a ayudar a los peldaños más bajos de la sociedad como tratas de impresionar a los que están más arriba? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de los cambios que deberías hacer, si los hubiera?

2. Como clase, repasen lo que escribieron en la sección del jueves con respecto a las cosas que pueden estorbar tu caminar con Dios. Comparen las notas de los demás miembros de la clase. ¿Qué anotaron en común? ¿Cuáles fueron las diferencias? Pero, más importante aún, ¿cómo pueden trabajar juntos para ayudarse unos a otros a vencer esos desafíos? ¿Qué ayuda práctica pueden darse unos a otros?

3. En Mateo, Jesús con frecuencia aparece tomando tiempo en las montañas y enseñando en las faldas de los montes. Finalmente, él se transfiguró en una montaña (Mat. 17:1-9). Esta asociación con niveles más altos tal vez quiera destacar la cercanía diaria que experimentaba Jesús con los niveles más elevados de la realidad. ¿De qué maneras nosotros, como iglesia, podemos trabajar juntos para alcanzar, en un sentido, las regiones superiores, aun cuando estemos intensamente ocupados en el valle abajo?

8, mayo, 2008

SUPLICO TU PRESENCIA

Archivado en: gracia,Oración — johada @ 9:01 am


Tu presencia supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra. Sal 119:58.

El infarto fue casi fatal. El 25 de febrero de 1960, el corazón de Terri L Schiavo dejó de latir apenas por unos instantes, lo suficiente para que la sangre dejara de irrigar el cerebro. La consecuencia fue un terrible daño cerebral. En aquel entonces, Terri tenía solo 26 años. El día que escribí esta meditación falleció después de 15 años de sobrevivencia en estado vegetativo. Su caso dio la vuelta al mundo debido a una guerra judicial entre e! esposo y los padres de Terri.

Un instante. Fue apenas un instante que la sangre dejó de irrigar e! cerebro. Cuando la oxigenación del cerebro se regularizó, ya era tarde. A partir de aquel instante, la vida de Terri cargó con consecuencias funestas. Era una vida “sin vida”, que dio origen a una polémica sobre si valía o no valía la pena dejar que un ser humano “viviese” en ese estado.

Así como e! cerebro necesita oxígeno, e! ser humano necesita a Jesús. Por eso el salmista exclama: “Tu presencia [gracia] supliqué de todo corazón”.* Vivimos por la gracia. Existimos por la gracia y somos salvos únicamente por la gracia.

Si la vida es un don de Dios, como en verdad lo es, nada hicimos para merecerla. Un don es un regalo. Tú no pagas por un regalo. Solamente necesitas aceptado.

¿Cómo reaccionas ante un regalo? Generalmente, el valor de un regalo para ti va a depender del sentimiento que tienes hacia la persona que te ofrece el presente. ¿Cuál es el tipo de relación que tienes con Dios? Eso es lo que va a determinar tu forma de administrar su regalo.

La vida es frágil. Hoy es, y mañana puede no ser más. Lo único que sostiene la vida es la gracia maravillosa de Dios. Separados de Dios ya no vivimos, apenas sobrevivimos, a veces en estado “vegetativo”, esperando que llegue el día en que el corazón deje de latir.

Haz de este día un día de comunión con el Señor de la Vida. No necesitas dejar de lado tus actividades cotidianas. Enfrenta los desafíos que se presentan hoy ante ti con la certeza de que no estás solo. Dios es tu constante fuerza. Él está a tu lado, a pesar de que las circunstancias adversas te hayan envuelto como densas sombras y no te dejen ver nada. Clama: “Tu presencia [gracia] supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra”.*

• La versión de Joáo Ferreira de Almeida, en adelante JFA, rinde “gracia” en este pasaje.

Pr. Alejandro Bullón

1, abril, 2008

HARTARSE DEL PROPIO PAN

Archivado en: Oración,trabajo — johada @ 8:02 pm


No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan. Prov. 20:13.

Es bueno dormir después de un día de trabajo productivo. El sueño es el instrumento divino para renovar las energías. Un hombre normal duerme ocho horas por día. Si vive 75 años, habrá dormido 25 años. ¿Qué harías tú con ese tiempo a tu disposición?

El consejo del proverbio de hoy no es contra el sueño, sino contra la pereza. La Biblia, especialmente el libro de Proverbios, está llena de advertencias sobre el peligro de dormir cuando es hora de trabajar. El trabajo es el canal a través del cual Dios quiere derramar sus bendiciones para el ser humano.

Permanecer acostado, esperando que un cuervo te traiga pan para alimentarte, o que el puñado de harina y aceite que todavía te quedan en la despensa, duren para siempre, son actitudes propias del insensato. Pero, ¿no están esos milagros registrados en la Biblia? Sí, lo están. Sucedieron en circunstancias extremas. Dios continúa hoy dispuesto a obrar milagrosamente en situaciones de ese tipo.

Sin embargo, el mayor milagro que él podría hacer, es inducirte a ti a trabajar. Despiértate, dice él, abre los ojos, trabaja y yo te bendeciré de modo que te hartarás de tu propio pan.

Comienza hoy con lo que tienes en tus manos. El único trabajo que nunca se realiza es aquel que no se comienza. ¿Cómo llegarás al destino si no comienzas a dar el primer paso? No temas ante las dificultades. No encares las cosas difíciles como imposibles. Todas las cosas extraordinarias que hoy existen, fueron consideradas imposibles antes de que alguien aceptara el desafío de realizadas.

Acude hoya Jesús. No para pedir que te bendiga haciendo que aparezca un empleo, sino pidiéndole que te dé fuerzas para salir a buscar el empleo. Haz 1o que tú puedes hacer. Deja el resto con Jesús. Él abrirá las puertas. Pero tú necesitas tocar el timbre. Él fructificará la obra de tus manos, pero tú tienes que trabajar. La fórmula del éxito es orar mucho y trabajar mucho.

Haz de este día, un día de mucha oración y de mucha acción. Recuerda el consejo del hombre más rico y sabio de la Biblia: “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan”.

Pr. Alejandro Bullón

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