Blog Adventista

22, marzo, 2009

¡TRAICIÓN!

Archivado en: perdón,traicion — johada @ 9:03 pm

Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Sal. 55:12.

Absalón, el hijo rebelde de David, avanzaba con sus ejércitos en dirección ‘ *a Jerusalén. El rey amaba la ciudad y sabía que si se quedaba allí para enfrentar al enemigo, la ciudad de Jerusalén sería destruida. De modo que, guiado por el buen sentido, inició la retirada.

“David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón”.*

Ahitofel había sido hasta entonces miembro prominente del consejo real de David. El rey confiaba en él y su tristeza aumentó al sentirse traicionado por un amigo.

Toda traición es dolorosa, y cuando el traidor es alguien en quien tú confías parece que el suelo tiembla bajo tus pies. No hay peores enemigos que aquellos que se fingen amigos. Porque ellos te conocen y saben cuáles son tus puntos frágiles.

Observa la tristeza del rey: “Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios”.**

Es asombroso saber que Ahitofel congregaba con David en la misma iglesia. También existen traidores en la iglesia, entre los que dicen ser cristianos. Asusta, pero es real. Hay personas que nunca permiten que el evangelio trabaje en su corazón, que viven un cristianismo teórico, de fachada, pero el corazón nunca fue convertido.

El fin de Ahitofel fue triste. Acabó traicionándose a sí mismo. Se suicidó. La amistad es algo tan sagrado que el mismo Señor Jesucristo dice que es nuestro Amigo. Pero el traidor, por conveniencia, por envidia, o simplemente por maldad, pisa la tierra sagrada de la amistad para corromperla con la traición.

Si tú fuiste herido por la actitud desleal de un “amigo”, pídele a Dios que te quite la amargura del corazón. Administra la traición con altruismo. Aprende a perdonar. Jesús aceptó que el traidor Judas participara de la última cena con él. No lo condenó. Dejó que la propia vida se encargase de cobrarle el precio de la traición.

2Sam. 15:30,31. “Sal 55:13, 14. 203

Pr. Alejandro Bullón

¡TRAICIÓN!

Archivado en: perdón,traicion — johada @ 9:03 pm

Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Sal. 55:12.

Absalón, el hijo rebelde de David, avanzaba con sus ejércitos en dirección ‘ *a Jerusalén. El rey amaba la ciudad y sabía que si se quedaba allí para enfrentar al enemigo, la ciudad de Jerusalén sería destruida. De modo que, guiado por el buen sentido, inició la retirada.

“David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón”.*

Ahitofel había sido hasta entonces miembro prominente del consejo real de David. El rey confiaba en él y su tristeza aumentó al sentirse traicionado por un amigo.

Toda traición es dolorosa, y cuando el traidor es alguien en quien tú confías parece que el suelo tiembla bajo tus pies. No hay peores enemigos que aquellos que se fingen amigos. Porque ellos te conocen y saben cuáles son tus puntos frágiles.

Observa la tristeza del rey: “Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios”.**

Es asombroso saber que Ahitofel congregaba con David en la misma iglesia. También existen traidores en la iglesia, entre los que dicen ser cristianos. Asusta, pero es real. Hay personas que nunca permiten que el evangelio trabaje en su corazón, que viven un cristianismo teórico, de fachada, pero el corazón nunca fue convertido.

El fin de Ahitofel fue triste. Acabó traicionándose a sí mismo. Se suicidó. La amistad es algo tan sagrado que el mismo Señor Jesucristo dice que es nuestro Amigo. Pero el traidor, por conveniencia, por envidia, o simplemente por maldad, pisa la tierra sagrada de la amistad para corromperla con la traición.

Si tú fuiste herido por la actitud desleal de un “amigo”, pídele a Dios que te quite la amargura del corazón. Administra la traición con altruismo. Aprende a perdonar. Jesús aceptó que el traidor Judas participara de la última cena con él. No lo condenó. Dejó que la propia vida se encargase de cobrarle el precio de la traición.

2Sam. 15:30,31. “Sal 55:13, 14. 203

Pr. Alejandro Bullón

19, marzo, 2009

"El Puente"

Archivado en: Espiritual,perdón — johada @ 8:39 pm

Un buen amigo nos hizo llegar este vídeo que nos tiene que hacer reflexionar:

(video original en Viddler.com)

El Padre nos amó tanto que no escatimó a su Hijo para salvar a un puñado de pecadores, y aún así, lo hizo. No obstante, por uno sólo que acepte el perdón y la salvación, Dios ya considera que mereció la pena. ¿Crees tu que mereció la pena por ti?

9, marzo, 2009

Pesadillas

Archivado en: esperanza,Espiritual,Jesus,perdón,Perfeccion,resurreción,vida — johada @ 8:35 am
¿Alguna vez te has despertado sobrecogido y asustado tras haber sufrido el terror de una pesadilla? Y, sin duda, que bien te habrás sentido cuando inmediatamente compruebas que tan sólo ha sido eso, una simple pesadilla. Es cierto que a veces las “simples pesadillas” son lo que caracterizan nuestro descanso por estar viviendo una pesadilla en nuestra propia vida o porque hemos pasado por una experiencia traumática que puede catalogarse como de pesadilla.
Dios desea que nuestro descanso sea dulce y placentero, reconfortante y reparador. Dios desea para nosotros dulces sueños. Eso es, al menos, lo que la Biblia nos dice: “Dulce es el sueño del trabajador” (Eclesiastés 5:12; Cf. Salmo 127:2). También es cierto que en esta vida no todas las cosas nos irán siempre bien. Jesús no nos prometió que nos libraría de los problemas, de las injurias, de las penas, del dolor, etc. No, él nunca dijo tal cosa. Por el contrario, nos aseguró que en este mundo tendríamos problemas (ver Juan 16:33). Pero también nos dice: “confiad, yo he vencido al mundo” (Ibidem).

La victoria de Jesús sobre el mundo fue consumada en la cruz. Allí, en el monte Calvario, suspendido entre el cielo y la tierra, Jesús venció al pecado y a la muerte. Si analizamos la victoria de Jesús podemos darnos cuenta de algo muy importante. Él ha conseguido la victoria sobre dos factores generadores de pesadillas por antonomasia: 1. El pecado; y 2. La muerte (ver Romanos 8:3; 2ª Timoteo 1:10). Y tuvo que vencerlos enfrentándose a ellos y experimentando en su propia carne sus efectos devastadores. El apóstol Pablo nos dice que “al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2ª Corintios 5:21). Es decir, Jesús se sometió voluntariamente a la peor pesadilla que un hombre pueda experimentar para que la humanidad pueda soñar.

¿En qué consistió esa pesadilla? Jesús enfrentó el pecado: la burla, el rechazo, el menosprecio, el ridículo, la soledad, la calumnia… enfrentó el deseo egoísta de gloria y riqueza… enfrentó el deseo de vivir una vida independiente de Dios y el poder que ese deseo innato ejerce en nuestras vidas y que se manifiesta dando forma a la “república independiente de mi mente”, y todo para saber como poder ayudar a aquellos que puedan estar pasando por pesadillas similares. Por eso, Él y sólo Él “es poderoso para ayudar a los que son tentados” (Hebreos 2:18).

Por otro lado Jesús enfrentó y experimentó la muerte, la verdadera muerte, la muerte eterna. La Biblia nos habla de dos muertes: la primera muerte es la que todos tarde o temprano tenemos que sufrir y a la que Jesús denominó como de “sueño” (véase Juan 11:11-14), y la segunda muerte, que corresponde a la muerte eterna en sus consecuencias y que se contrapone a la vida eterna (ver Apocalipsis 20:6; Juan 5:28-29). La muerte de Jesús en la cruz nos libera de la segunda muerte. Es evidente que la muerte de Jesús no nos libra de la primera muerte: los creyentes siguen muriendo todavía en este mundo. Por lo tanto nos libra de la segunda muerte, es decir, de la muerte eterna (ver Hebreos 2:9). ¿Cómo puede ser esto así si él resucitó al tercer día? Porque la muerte eterna tiene que ver más con la experiencia que con un estado, aunque, lógicamente, la segunda muerte no dejará de ser un estado permanente e irrevocable. La segunda muerte, entonces, consiste en decir adiós a la vida y ser consciente, antes de perder la conciencia, de que ese adiós es definitivo. Jesús pasó por esta experiencia que nadie jamás, desde que el mundo es mundo, ha experimentado.

¿Podemos comprender en qué consistió la pesadilla de Jesús? ¿Podemos darnos cuenta de que sólo él puede solucionar las pesadillas que podamos estar sufriendo? ¿Podemos apreciar que nuestras pesadillas son temporales? Jesús nos ha librado ya del imperio de la pesadilla, es decir, del imperio del pecado y de la muerte (ver Hebreos 2:14, 15), y muy pronto podremos constatar esta sublime realidad cuando todos aquellos que murieron en Cristo proclamen: “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu aguijón?” (1ª Corintios 15:55).

Lo increíble de todo esto es comprobar como muchos nunca comprendieron el amor de Dios manifestado en la cruz, o de lo contrario nunca hubieran impuesto su fe, nunca hubieran asesinado a aquellos que no creían, nunca hubieran hecho vivir a sus semejantes una brutal pesadilla, porque nunca se hubieran comportado como verdaderos “animales” de presa.

Nunca dejes de acudir al pie de la cruz, porque allí encontrarás a Cristo, el amor de Dios. Y mientras te encuentras al pie de la cruz, permite que tu mente sea capaz de visualizar a Jesús ofreciéndote su sueño: perdón, paz, restauración, sabiduría, eternidad… amor.

16, febrero, 2009

Qué he hecho

Si hay algo que hace grande a esta canción es la buena letra que la acompaña. El título de la canción es: “What I´ve done” (“Qué he hecho”). Habla en primera persona, y ahí está la gracia, porque dudo mucho que algún miembro de esta banda norteamericana haya cometido alguna de las atrocidades que aparecen en el videoclip. Pero, a pesar de eso, la cantan en primera persona, porque ellos también son parte de esta incongruente humanidad.

Y de todos los errores que esta inteligente humanidad ha cometido descritos en el vídeo clip falta uno. Y es el más grave, a mi modo de ver. No es otro que la crucifixión de Jesús. El hecho de crucificar al “Autor de la vida” es un hecho tan grave, que tal y como dice el médico Lucas fue algo que se realizó por “ignorancia” (ver Hechos 3:14-17). La pregunta es, ¿lo hicieron porque no sabían quién era realmente Jesús, o porque no quisieron saberlo? La segunda opción es la que gana. A pesar de las evidencias, el hombre cerró los ojos a la verdad y crucificó a Jesús.

Y la crucifixión de Jesús no es un asunto del cual yo me pueda evadir. De hecho, su muerte en la cruz es lo que posibilita mi vida. Pero no quiero hoy resaltar tanto la salvación sino la corresponsabilidad de su muerte. Los ejecutores materiales de su muerte fueron los romanos y los judíos que falsamente lo acusaron. Pero sobre todos nosotros descansa la responsabilidad de la muerte de Jesús. El texto bíblico dice que “Él fue herido por nuestras transgresiones y molido por nuestros pecados” (Isaías 53:5). Al igual que dice la canción, bien puedo preguntarme o exclamar, ¡¡qué he hecho!!

Y ahora, ¿qué? “Arrepentíos y convertíos”, dice la inspirada exhortación (Hechos 3:19). Eso es lo que Dios quiere ver cumplido en cada uno de nosotros, porque esa fue la oración de Jesús mientras estaba siendo crucificado: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Nuestra ausencia física e histórica, así como nuestra posible ignorancia respecto a la muerte de Jesús no nos exime de nuestra responsabilidad por su muerte, porque la predisposición divina al perdón y el consiguiente llamado a experimentarlo es ofrecido liberal y gratuitamente a todo ser humano.

Y si la humanidad debe reconocer lo que ha hecho para poder obtener el perdón divino, como iglesia tampoco deberíamos eludir nuestra responsabilidad en cuanto a lo que hemos hecho hasta ahora. Desde luego que no podemos minimizar todo aquello que hemos logrado desde ayer (s. XIX), hasta hoy (s. XXI). Como iglesia hemos crecido y nos hemos expandido en este mundo hostil y prejuiciado. Estamos, teóricamente, socialmente reconocidos en casi todo el mundo habitado y contamos con un sólido sistema de autofinanciación que nos permite independencia y solvencia a la hora de administrar los bienes materiales y espirituales que recibimos de Dios.

Y, aún con todo, el Señor llama a su pueblo a arrepentirse, y lo más gracioso de todo es que aún seguimos preguntándonos, ¿qué más he hecho? Como adventistas sabemos más de lo que otros puedan saber, y aunque eso no nos hace mejores, por desgracia, si que nos debería hacer más responsables y coherentes con lo que tenemos entre manos.

Y yo me pregunto, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir inactivos? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir predicando que la Segunda Venida de Jesús, que pondrá fin a los males que hemos hecho como humanidad, es una prerrogativa exclusivamente divina? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir cuestionando la misericordia de Dios cuando decimos que si Cristo no viene es porque todavía no ha llegado el tiempo señalado y fijado, sabiendo, o debiendo saber que esta declaración implica que Dios va a permitir más y más maldad y sufrimiento en este planeta?

Y sigo preguntándome, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir mirando al futuro sin reflexionar acerca de nuestro pasado eclesiástico, que por cierto, no siempre ha sido el mejor?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir diciendo que todo anda bien y que hemos sabido aprender las lecciones de nuestro más oscuro pasado denominacional cuando nuestro presente indica todo lo contrario?, ¿cuánto tiempo más vamos a estar esperando la lluvia tardía que tanto anhelamos?, ¿cuánto tiempo más vamos a eludir conocer los hechos que a finales del pasado siglo XIX impidieron el derramamiento de la lluvia tardía?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir ignorando las condiciones que generarán el derramamiento del Espíritu Santo en su plenitud para finalizar la obra? En definitiva, ¿cuánto tiempo más voy a ignorar voluntariamente mi responsabilidad en la demora de la segunda venida de Cristo?

Antes de responder una palabra, por favor, visiona el videoclip que te propongo (baja el volumen de tus altavoces si la música no es de tu agrado), y reflexiona lo que ves a la luz de las palabras de esta reflexión.

Y… ahora yo digo: ¡Perdóname, Señor! ¡Ayúdame a brillar por ti!

15, diciembre, 2008

¿Y si hoy fuera tu último día?

Archivado en: Espiritual,Jesus,perdón,vida — johada @ 10:01 am
“Mi mejor amigo me dio el mejor consejo. Me dijo que cada día es un regalo y no un derecho dado… Si hoy fuera tu último día, y mañana fuera demasiado tarde, ¿Podrías decir adiós al pasado? ¿Acaso no vivirías cada momento como si fuera el último, dejando las viejas fotos en el pasado, y donando cada moneda que tienes? Si hoy fuera tu último día. ¿Llamarías a los viejos amigos que nunca ves? ¿Perdonarías a tus enemigos? Porque no puedes rebobinar un momento en esta vida, no dejes nada en tu camino porque las manos del tiempo no las puedes controlar.”
Estas palabras introductorias son una traducción (espero que no traición), a la letra de una muy buena canción que puedes escuchar, si quieres. La letra (por cierto, la música también), merece mucho la pena. A uno le viene a la mente las palabras que el mismo Jesucristo dirigió a unos hombre que disputaban acerca de una herencia. Entonces Cristo hizo la siguiente declaración: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Luego les refirió una parábola cuyo protagonista era un hombre que había hecho fortuna y había decidido vivir del “cuento”. El protagonista recibió la siguiente amonestación: “¡Insensato! Esta noche vienen a pedir tu vida. Y lo que has guardado, ¿de quién será?” (versículo 20).

¿Para qué vivimos? Para amontonar dinero, para asegurar futuro brillante a nuestros hijos en el caso de que los tengamos, o para vivir despilfarrando y gastando en cosas que no necesitamos. En estos tiempos de crisis pocos son los que se pueden dar el “gusto” de despilfarrar. Y lo que para muchos sigue siendo un “privilegio”, lo de despilfarrar, para Dios es una maldición.

Aspiramos a vivir bien, a no pasar necesidades y eso es lícito y, por tanto, está bien desearlo porque Dios también lo desea. Pero no debe ser lo único que nos quite el sueño. Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿cuantas cosas cambiarías? Si tu vida tuviera un límite, pongamos una semana, ¿cuántas cosas harías y cuantas dejarías de hacer? Todo depende de cuáles sean tus valores. Si tu vida está al margen de la vida de Dios, quizás procurarías obtener algún beneficio personal, como por ejemplo, viajes, comidas suculentas, ocio, entretenimiento, etc. Pero si en tu vida pudieras dar cabida a la vida de Dios, la experiencia que buscarías sería diferente. Sería la de buscar a Dios, poner tu vida en paz y poner paz a tu alrededor.

Se llamaba Pilar. Diagnosticada de cáncer con metástasis su principal anhelo era encontrar respuesta a la existencia humana, y Dios se la dio. La condujo a Su iglesia donde conoció a Su Salvador. Casi un año más tarde de esa trascendente experiencia (mucho más del tiempo que los médicos habían pronosticado para su muerte), murió en paz consigo misma y confiada en la vida que Cristo le devolverá cuando Él regrese en gloria y majestad. ¿Cuántas cosas cambió Pilar? Su carácter afable, su actitud positiva, sus ganas de vivir y ayudar dentro de sus posibilidades, impactaron positivamente mi vida, en unos momentos en los que era difícil que algo que no fuera la fiesta, el rock y el Barça pudiera hacerlo.

Recuerda que nunca sabes el momento. Nunca sabes que es lo que puede suceder mañana. Por eso vale la pena empezar a cambiar ya aquello que deba ser cambiado. Y ya sabes, que desde mi punto de vista, el cambio fundamental debe ser hecho en relación a Dios. Sólo Él, y esto es algo que la canción no dice, puede perdonar tus pecados y borrar tus errores. Sólo Él puede ofrecerte un futuro mejor. No desaproveches la oportunidad de poner tu vida en armonía con la vida por excelencia, Cristo, no sea que eso de: “¡Insensato! Esta noche vienen a pedir tu vida. Y lo que has guardado, ¿de quién será?”, es más, “Y lo que has conseguido por ti mismo hasta hoy, ¿de qué te servirá?”, sea una realidad de la que no puedas escapar.

Recuerda que al igual que el tiempo, la salvación tampoco está en tus manos sino en las manos de Cristo. La buena noticia es que Cristo está esperando con los brazos abiertos a que acudamos a él.

¿Y si hoy fuera mi último día?… Además de hacer todo o casi todo lo que dice la canción, yo y los míos nos hemos puesto en las manos de nuestro Salvador.

21, noviembre, 2008

HAY PERDÓN

Archivado en: culpabilidad,perdón — johada @ 9:49 pm

La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. Sal. 85:10.

El martillo de la culpa es cruel. Te crucifica en el madero de tu propia historia. Los clavos de los recuerdos paralizan tu vida. Las personas pasan y tú quedas paralizado, Como si la derrota fuera el autocastigo que “mereces”.

Cuando la culpa no te perturba, puede ser aun mas peligroso. El cinismo es fatal. Es el abismo sin fondo, de donde no hay retorno. Es el punto final de cualquier historia.

El salmista demuestra en el Salmo 85 como Dios lidia con el problema de la culpa del ser humano. Este salmo habla del Calvario. Allí, en una cruz, se encuentran la gracia y la verdad, y se besan la justicia y la paz.

Al andar en sus propios caminos, la criatura escoge voluntariamente el camino de la muerte. No había esperanza en su triste existencia. El principio universal de la justicia establecía la consecuencia natural de su elección: muerte. Esta es una verdad incuestionable. No es la el castigo divino. Es un hecho. Una realidad lógica, la criatura rebelde había perdido el derecho a la vida. La muerte era justa. La justicia y la verdad están unidas en su veredicto de muerte. Pero en el Calvario la justicia n ose encuentra con la verdad, sino con la gracia. Que es la gracia? Es un regalo, una dadiva. Tú no la mereces. Nadie la merece. La justicia demanda que el hombre muera. Pero quien muere es Jesús y por gracia le otorga salvación al hombre.

La verdad es que la criatura pecó y merece morir. En la cruz, esa verdad se besa con la paz. El hombre acepta el perdón divino y, aunque es verdad que peco, experimente paz porque Jesús murió en su lugar. Tu culpa fue expiada. El precio de tu rebeldía fue pagado, tu pecado fue perdonado. No lo pretendas entender. Solo acéptalo.

No más noches de insomnio. No mas culpa, ni desesperación, ni ganas de morir. Un Nuevo día amanece en tu vida. El Señor te entrega una página en blanco, para escribir una nueva historia.

Comienza hoy una nueva experiencia. Cuando el martillo de la culpa golpee tu corazón, cuando la conciencia te grite: “Culpable” la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron”.

Pr. Alejandro Bullón

31, octubre, 2008

Lección 6 Para el 8 de noviembre de 2008: La expiación en símbolos – I

Archivado en: 2008 4 trimestre,perdón,sacrificios,santuario — johada @ 9:49 pm

Sábado 1º de noviembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Génesis 3:21; 4:3-5; Levítico 17:11; Romanos 3:23; Efesios 2:11-13; 1 Pedro 1:18, 19.

PARA MEMORIZAR:
“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Ped. 1:18, 19).

PENSAMIENTO CLAVE:
El sistema de sacrificios del Antiguo Testamento señalaba al sacrificio de Cristo.

EN LA BIBLIA, EL SISTEMA DE SACRIFICIOS fue establecido a fin de ilustrar cómo Dios resolvería el problema del pecado. En el centro del servicio estaba la sangre del animal sacrificial. La vida del animal era derramada para que la vida del pecador arrepentido pudiera salvarse. El animal era un símbolo de Jesús, quien dio su vida en lugar de las nuestras.

Cuando los pecadores arrepentidos traían sus sacrificios a Dios, estaban reconociendo que eran pecadores que merecían la muerte. Pero también estaban manifestando fe, confiando en que Dios les daría el perdón al aceptar la vida de la víctima del sacrificio en lugar de la de ellos. Asumir la responsabilidad por nuestros pecados es indispensable (esto se conoce como arrepentimiento y confesión). Solo los que, a la luz de la Cruz, se ven a sí mismos como pecadores con necesidad de perdón y humildemente encuentran en Cristo al Cordero de Dios que quita su pecado, experimentarán la purificación.

Domingo 2 de noviembre: LA EXPIACIÓN Y LOS SACRIFICIOS DE ANIMALES

¿Cuán atrás podemos encontrar el origen del sacrificio de animales en la Biblia? Ver Gén. 3:21; 4:3-5.
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En la Biblia, la víctima sacrificial y el pecador arrepentido que la traía se identificaban entre sí tan estrechamente que la vida del animal reemplazaba la vida de la persona, y la sangre del animal llegó a ser el medio de la expiación (Lev. 17:11).

Lee Levítico 17:11. ¿Cuál es el mensaje importante para nosotros en este texto?
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En el sistema bíblico de sacrificios se encuentra mucho simbolismo. Primero, por cuanto la muerte de un animal reemplazaba la de una persona, el acto sacrificial era un acto de salvación, una manifestación de la gracia y el amor de Dios. Él estaba dispuesto a aceptar la muerte de otra criatura a fin de conservar la vida de los seres humanos y para continuar el compañerismo con ellos. Segundo, de acuerdo con la Biblia, la vida de un animal no podía realmente expiar la vida de un pecador; en consecuencia, la muerte de las víctimas sacrificiales solo tenía una función simbólica. Señalaba más allá de sí mismas, a la muerte de la Simiente de la mujer, Jesús, que daría su vida como rescate de muchos (Mar. 10:45). Tercero, la muerte del animal del sacrificio también ilustraba la seriedad del pecado y lo costoso que es el perdón. Quitar la vida de un animal debió haber sido muy penoso para Adán y Eva; probablemente también para la mayoría de los israelitas. El proceso los ayudaba a comprender que el pecado es inseparable de la muerte, y que el perdón no es lo mismo que pasar por alto el pecado. El precio que Dios pagó por nuestra redención fue “la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Ped. 1:19).

En el instante en que el pecado entró en el mundo, Dios estableció un sistema de sacrificios que tenía estas funciones simbólicas y educativas. El primer sacrificio que ofrecieron Adán y Eva fue una maravillosa explosión de esperanza en el Redentor venidero, una esperanza ofrecida en medio del dolor de la culpa y la muerte.

¿Cuán seriamente consideras el problema del pecado? La respuesta puede encontrarse en cómo respondes a la siguiente pregunta: ¿Cuánto sufrimiento tienes al tratar de vencerlo? Ver 1 Ped. 4:1.

Lunes 3 de noviembre: EL PECADO Y LA IMPUREZA

El libro de Levítico trata, con detalles, el problema del pecado y la impureza, pero enfatiza en especial el tema de la pureza/impureza, o la contaminación/purificación. La impureza se consideraba como dañina para la relación del pacto, como un pecado moral en sí mismo. Las instrucciones con respecto a la impureza tenían el propósito de motivar a los israelitas a evitar cualquier cosa que pudiese contaminarlos. Las leyes con respecto a la purificación los instruían con respecto a cómo podían restaurarse a un estado de pureza ante Dios.

Hay varias fuentes de impureza, algunas de las cuales son inevitables. Por ejemplo, está la contaminación en la que cae una mujer durante el nacimiento de un hijo (Lev. 12). En este caso, la contaminación es el resultado de la descarga de sangre que acompaña el parto (Lev. 12:4, 5, 7; ver también Lev. 15:19-30 por otra clase de impureza). Un hombre con hemorragia también se consideraba impuro (Lev. 15:1-15; ver también los vers. 16-18).

En esos casos, la persona era la portadora de un agente contaminante; por lo tanto, ella tenía prohibido entrar en contacto con otras personas o con cualquier cosa santa. Obviamente, el énfasis en lavarse y en la cuarentena sugiere una preocupación higiénica. Pero, también había un interés teológico. La persona impura no podía entrar en contacto con otras personas y era excluida del Santuario. “Impureza” llega a ser una metáfora para expresar la separación de una persona de Dios y de otros. De hecho, la impureza generalmente se asocia con la muerte. Está conectada con cuerpos muertos (Núm. 6:6, 7, 11), enfermedades (Lev. 13, 14), hemorragias o descargas de sangre (una manera de permitir que la vida se escape) y la emisión de semen, que es la “simiente” de la vida. El leproso era totalmente impuro y considerado como muerto (Núm. 12:9-12).

La persona impura estaba en el dominio de la muerte y podía retirarse de ese lugar únicamente mediante un ritual de limpieza. De otro modo, la persona quedaba separada permanentemente de Dios y del resto del pueblo de Dios (Lev. 15:31). El concepto bíblico de impureza indica que los seres humanos están casi en un estado natural de contaminación, existiendo en un ambiente que es fundamentalmente impuro. Necesitan limpiarse a fin de estar libres para acercarse a Dios. Esta limpieza era principalmente posible por medio de la sangre de una víctima sacrificial (Lev. 12:8).

Lee Efesios 2:11 al 13. Aunque no se usa el lenguaje de la impureza, ¿de qué modo el concepto, como se explicó arriba, está presente en estos textos? ¿Qué clase de “impureza” afrontamos hoy? ¿Cómo podemos limpiarnos de ella?

Martes 4 de noviembre: LOS SACRIFICIOS

Lee Levítico 4:3, 13, 22 y 27. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca del pecado y acerca de quién necesita expiación por sus pecados? Ver Rom. 3:23; 5:12.
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Hay varias lecciones que podemos aprender de estas ofrendas por el pecado.

Primera, el tipo de animal que se llevaba como ofrenda por el pecado dependía de la condición financiera de la persona (Lev. 5:7-12), lo que muestra que Dios era sensible a la situación económica de la gente. Nosotros no deberíamos pasar por alto este punto: la salvación por medio de Cristo es para toda la gente, sin tomar en cuenta su estatus en el mundo.

Segundo, la víctima sacrificial debía ser sin mancha, sana y sin defectos físicos (Lev. 4:3). El pecador era defectuoso y moralmente manchado, pero la víctima para el sacrificio que representaba al Cordero de Dios no lo era.

Lee 1 Pedro 1:18 y 19. ¿Qué aspecto importante de Jesús estaba prefigurado en esos sacrificios de animales sin mancha, y por qué ese aspecto es importante para nosotros y para el plan de salvación? Rom. 5:19; 2 Cor. 5:21; Heb. 4:15.
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Otro punto importante para recordar: La ofrenda por el pecado expiaba tanto los pecados no intencionales como los intencionales (Lev. 5:1-5) y la impureza ritual (Lev. 12:6, 7). ¿Cuál es la lección moral para nosotros? Es que no hay pecado que Dios no pueda perdonar si el pecador se arrepiente de él. La impureza moral y la ritual eran quitadas simbólicamente de los pecadores arrepentidos mediante la sangre del sacrificio. Pero, de hecho, solo la sangre de Cristo podía limpiarnos del pecado. Las grandes noticias para nosotros, prefiguradas en estos sacrificios, son que no importa nuestro pasado, no importa cuán bajo hayamos caído, podemos por medio de Jesús encontrar restitución, sanidad, perdón y limpieza.

Es fácil, a veces, dudar de nuestra salvación. Tal vez, a veces, es aun bueno cuestionarnos nuestra situación ante Dios. Después de todo, habrá los que pensaban que estaban salvos y, al fin, no lo serán (Mat. 7:22, 23). ¿Cómo puedes encontrar la seguridad que necesitas, mientras, al mismo tiempo, no sentirte presuntuoso?

Miércoles 5 de noviembre: LA ELIMINACIÓN DEL PECADO/IMPUREZA

¿Qué participación tenían el sacerdote y la persona en los sacrificios descritos en los siguientes versículos? Lev. 4:5-7, 28-31.
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Varios ritos eran importantes cuando se procura comprender las ofrendas de sacrificios. Cuando el pecador arrepentido traía la víctima para el sacrificio al Santuario, ponía una mano sobre la cabeza del animal y se apoyaba en ella. En los sacrificios diarios, el poner las manos encima estaba asociado con la frase: “Y será aceptado para expiación suya” (Lev. 1:4), indicando que el pecador se identificaba totalmente con la víctima sacrificial. Esta víctima, en ese momento, ocupaba su propio lugar delante de Dios, llevando el pecado de la persona.

La víctima sacrificial era usualmente matada por la persona que la traía, aunque había excepciones (Lev. 1:14, 15; 5:8). Este acto de sacrificio es especialmente significativo cuando se pone en contexto con el estado de culpa y separación en la que se encontraban los pecadores arrepentidos. Por causa de la violación del Pacto, los pecadores se estaban dirigiendo hacia la muerte, pero la muerte era actualizada en la víctima sacrificial, no en el pecador arrepentido, cuya vida era entonces preservada por Dios. El pecado y el castigo no pueden ser separados entre ellos. La transferencia de uno implica la transferencia del otro. Esto encuentra su cumplimiento en la muerte de Cristo en la cruz, donde nuestro pecado fue transferido a él y donde él murió la muerte que debía haber sido nuestra.

Además de poner las manos encima y matar al animal, otro rito era llevar la sangre al Santuario, el medio por el cual el pecado era llevado allí. En algunos casos, la sangre era salpicada dentro del Tabernáculo (Lev. 4:6), y en otras ocasiones era aplicada a los cuernos del altar del sacrificio (vers. 30). Cuando el pecado no era llevado al interior del Santuario de esta manera, era transferido por medio del sacerdote a él. En esas ocasiones, él tenía que comer la carne de la ofrenda por el pecado, llevando así el pecado de la gente en su propia persona (Lev. 10:17). Dios estaba asumiendo la responsabilidad por el pecado de los pecadores arrepentidos. Esto señalaba al ministerio sumosacerdotal de Cristo en nuestro favor.

Piensa en el significado de estos sacrificios y lo que ellos señalaban: Cristo, que muere en lugar de nosotros por nuestros pecados. ¿Cómo debería impactar la realidad de su muerte en nuestra vida diaria? Pero, más importante aún, ¿de qué manera esa muerte te impacta en tu propio caso?

Jueves 6 de noviembre: OTROS SACRIFICIOS

¿Cuál era la función de los holocaustos? Lev. 1:3-9; 22:17-22.
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En Levítico, el holocausto es un sacrificio expiatorio, pero predominan otras funciones. Como el sacrificio era completamente quemado sobre el altar y era aceptado por la persona, representaba una consagración total a Dios. También era ofrecido como una ofrenda votiva o voluntaria (Lev. 22:17-22). La ofrenda por los votos de una persona era llevada después de haberse cumplido el voto para expresar gratitud a Dios. La ofrenda voluntaria era una expresión de devoción personal, gratitud y gozo.

¿Cuál era la función de la ofrenda pacífica/voluntaria? Lev. 7:12, 16.
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La ofrenda de paz podía ser ofrecida como una ofrenda de gratitud, una ofrenda por votos hechos o una ofrenda voluntaria (Lev. 7:12, 15, 16). Esto sugiere que el acto del sacrificio era una ocasión alegre (1 Sam. 11:14, 15; 1 Rey. 8:62, 63). El hecho de que Dios diera la carne del sacrificio para que la comiera el adorador con sus familiares y sus amigos en su presencia (Deut. 12:17, 18) indica que el sacrificio fortalecía la relación del Pacto por medio de la comunión con Dios y con otros israelitas (Deut. 27:7; 1 Rey. 8:63).

¿Cuál era la función de la ofrenda de harina? Lev. 2:1-10.
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La ofrenda de harina era de los frutos de la tierra y era un reconocimiento de la provisión generosa de Dios a su pueblo. Todo pertenecía a Dios, pero él pedía que una pequeña porción fuera traída por la gente como una expresión de gratitud (Deut. 26:9, 10). Era acompañada por la “sal del pacto” (Lev. 2:13). La sal se usaba en el antiguo Cercano Oriente como un conservador y, por lo tanto, era un símbolo apropiado de la naturaleza obligatoria del Pacto (2 Crón. 13:5). La ofrenda era una expresión de la disposición de la persona a conservar la relación de pacto con Dios.

En el Antiguo Testamento encontramos muchas ofrendas diferentes, con funciones complementarias, mientras que en el Nuevo Testamento encontramos un solo sacrificio único. ¿Qué sugiere esto con respecto a la naturaleza y la eficacia del sacrificio de Cristo? ¿Qué seguridad puedes aceptar, para ti mismo, de este único sacrificio?

Viernes 7 de noviembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El mismo sistema de sacrificios fue diseñado por Cristo, y dado a Adán como un tipo del Salvador venidero, que llevaría en sí los pecados del mundo, y moriría por su redención. Mediante Moisés, Cristo dio instrucciones definidas a los hijos de Israel con respecto a las ofrendas de sacrificios [...], Sólo se aceptaban como ofrendas a Dios animales limpios y preciosos, los que mejor simbolizaban a Cristo” (SDG 225).

“Para muchos ha sido un misterio por qué se necesitaban tantas ofrendas ceremoniales en la dispensación antigua, por qué tantas víctimas cruentas eran llevadas al altar. Pero la gran verdad que debería haberse mantenido ante los hombres y haberse impreso en la mente y el corazón era esta: ‘Sin derramamiento de sangre no se hace remisión’. En cada víctima cruenta estaba simbolizado ‘el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’”.–“Comentarios de Elena G. de White” (7 CBA 944).

“Desde el anuncio hecho a la serpiente en el Edén: ‘Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya’, Satanás sabía que no ejercía dominio absoluto sobre el mundo. [...] Con intenso interés, consideró los sacrificios ofrecidos por Adán y sus hijos. En esta ceremonia discernía el símbolo de la comunión entre la tierra y el cielo. Se dedicó a interceptar esta comunión. Representó falsamente a Dios, así como los ritos que señalaban al Salvador. Los hombres fueron inducidos a temer a Dios como a un ser que se deleitaba en la destrucción. Los sacrificios, que debían revelar su amor, eran ofrecidos únicamente para apaciguar su ira” (DTG 89, 90).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. De acuerdo con la última cita de Elena de White arriba, Satanás pervirtió el significado de los sacrificios. ¿De qué maneras podríamos estar en peligro de pervertir el significado del sacrificio de Cristo? ¿Cuáles son algunas ideas acerca de la Cruz que distorsionan su significado?

2. A diferencia de los israelitas, no tenemos recordativos físicos diarios del costo del pecado; es decir, no vivimos en la presencia constante de sacrificios, como sucedía con los israelitas en el desierto. Sin embargo, ¿qué maneras pueden ayudarnos a mantener siempre delante de nosotros la asombrosa muerte de Jesús en nuestro favor, de modo que nunca olvidemos lo que Cristo ha hecho para darnos la esperanza de vida eterna?

3. Explica en términos prácticos cómo puedes consagrar todo lo que tienes a Dios. ¿Qué significa eso, y cómo puedes hacerlo?

RESUMEN:
Dios instituyó el sistema de sacrificios después de la entrada del pecado, para recordar a la gente acerca del gran costo del perdón y el sacrificio futuro de su Hijo. Diferentes sacrificios se ofrecían para expiar pecados específicos, para purificar la impureza, y para expresar los sentimientos más profundos de humildad y adoración de los pecadores arrepentidos.

14, septiembre, 2008

Amor ante el dolor

Archivado en: esperanza,Espiritual,perdón — johada @ 8:57 pm


Muchas veces hablamos de “justicia” en términos veladamente vengativos. ¿Qué es Justicia? Muy amplia sería la respuesta sin llegar a abarcarlo todo. No obstante, hace varias semanas conocí este caso en la BBC.

El preso Song Xiaomin aguardaba su destino en el corredor de la muerte cuando recibió la noticia de que su sentencia fue reducida a 12 años de cárcel a petición de la madre de la víctima… Ahora Song promete que una vez cumplida su condena cuidará de la señora en su vejez.

… En 2006 Song y el hijo de Liang, Ma Gang, se fueron a trabajar a Pekín desde una provincia al norte de China. Pero el pasado ocho de enero, Song apuñaló a Ma porque éste se negó a pagarle una deuda de 560 yuanes (US$82) con los que pretendía volver a su casa para el Festival de la Primavera, una de las festividades más importantes en China…

Sin embargo, la madre de Ma, consciente de que la ejecución de Song no le iba a devolver la vida de su hijo, pidió una segunda oportunidad para el asesino a pesar de “seguir odiándolo” y rechazó cualquier indemnización económica del acusado porque su familia “es aún más pobre que la mía”.

Song dijo que la mujer le ha “enseñado una lección de tolerancia” y añadió: “Espero poder cuidarla cuando sea liberado”.“

Esta historia puede parecer extraña, a la vez que conmovedora hasta cierto punto. Es “normal” entender que a pesar del “perdón” la madre siga odiando al muchacho al que ha perdonado la vida. Lo conseguido con el perdón ha sido mejor que si se hubiese cumplido la condena. El convicto cuidará de esa anciana cuando salga de prisión.

La verdadera justicia busca restituir al pecador, rescatar al ser humano de sus errores, y a su vez permite la recompensa de las víctimas. Sólo así se entiende mejor el amor de Dios por y hacia nosotros. No somos dignos de nada, pero no sólo nos perdonó la vida, sino que para hacerlo tuvo que entregar la de su propio Hijo voluntariamente, yendo más allá que esta señora de la noticia. ¿Piensas desperdiciar esta oportunidad que se presenta ante ti? Aprovéchala.

5, septiembre, 2008

Cuando duele el corazón… y la mente

Archivado en: Espiritual,perdón,tristeza — johada @ 8:45 pm

El pasado mes de Julio, la BBC publicó un artículo titulado “El dolor emocional realmente duele“.

Gracias a la nueva tecnología, los científicos están confirmando que el sufrimiento emocional realmente puede doler físicamente.

Las nuevas investigaciones cerebrales revelan que la misma parte del cerebro que procesa el dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional.

Y esto explica, afirman los expertos, que de la misma forma como una lesión física puede causar dolor crónico, mucha gente nunca se recupera de una herida emocional.

El dolor emocional, sabemos, puede adquirir muchas formas. Puede ser el rompimiento de una relación, la exclusión social, o la forma más extrema que es la pérdida de un ser querido.

Muchas personas que han experimentado este tipo de dolor extremo a menudo hablan de “un dolor en el pecho”, “un vacío debajo del esternón”, o de pensar que se están volviendo locos por tanto dolor.

Las investigaciones llevadas a cabo son interesantes, entran en las consecuencias fisiológicas del dolor emocional, pero no en la solución.

Muchos son los que sienten ese dolor sin haber perdido un ser querido. Muchos son los que tratan durante años de engañarse a sí mismos y acallar su propia conciencia por algún hecho del que se sienten culpables.

Duele, realmente duele estar en un mundo donde uno tiene carencia de amor, o tiene miedo de perder una fuente de amor por la desaparición de un ser querido.

Pero lo que muchos desconocen es que hay una Fuente de Amor inagotable al alcance de todo ser humano. Incluso en los momentos más oscuros y tristes, podemos echar mano del que siempre está allí, esperándonos para inundar ese vacío con amor eterno.

Jesús siempre estará allí (Jesus Will Still Be There)

Canción de Point of Grace.

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