“La tradición polígama de los Obama y sus antepasados musulmanes -el padre abandonó la religión de Mahoma para abrazar las creencias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día- han desatado el interés de la prensa y los curiosos de medio mundo. Desde 2006, pero sobre todo en los últimos meses, los días en Kogelo ya no son tan apacibles.” No me interesa resaltar la tradición polígama de los familiares de Obama sino la supuesta filiación religiosa de un familiar muy directo, su padre. Según esta fuente, el papa de Barack Obama, candidato demócrata a la presidencia de los EE. UU, fue, antes de morir, Adventista del Séptimo Día. Aunque una revisión más profunda de este tema, fundamentalmente realizada por los lectores asiduos de este blog, desmienten tal información.
Hagamos por un mometo historia-ficción y tratemos de imaginar que consejos religiosos (los políticos prefiero no imaginarlos), pudo haber dirigido papá Obama a su hijo Barack. Quizás podrían haber sido estos:
1. Hijo mío, guárdate de la unión iglesia-estado. Cuando eso ha sucedido las minorías religiosas siempre ha salido malparadas.
2. Hijo mío, no tengas nada que ver con ningún tipo de ley dominical. Ya sabes que la Biblia habla siempre del sábado como siendo el verdadero día de descanso, y nunca habla en ese sentido del domingo.
3. Hijo mío, cuidado con el Vaticano. No ignores que este país al que aspiras gobernar se fundó por aquellos que huían de la represión religiosa impuesta por la fe anglicana (aprendieron bien la lección de intolerancia religiosa del papado), y fundamentó su constitución sobre el principio de la libertad de culto y religión.
4. Hijo mío, no olvides repasar los capítulos 13 y 17 de Apocalipsis, donde se predice con absoluta precisión que la intolerancia religiosa vivida en la Europa medieval volverá a ocurrir en este mundo global.
5. Hijo mío, lee de vez en cuando, siempre que tu agenda te lo permita aquel libro que te regale titulado “El Conflicto de los Siglos”.
Lo que ya no tengo tan claro y por eso me cuesta imaginarlo es la respuesta que podría dar Barack Obama a estos consejos. Quisiera imaginar que nuca serían estas:
1. Papa, estoy atado de pies y manos. Que las minorías se unan a las mayorías y problema resuelto.
2. Papa, si el movimiento dominical es más numeroso que el movimiento sabático, entonces no me quedará otra que atender las demandas de la mayoría de votantes y ciudadanos de este país.
3. Papa, eso ocurrió hace mucho tiempo. Las cosas han cambiado y las personas también.
4. Papa, quizás eso no se dice de quien tu dices que se dice.
5. Papa, gracias por tus regalos, pero, por favor, que los libros no pasen de 150 páginas porque no tengo tiempo ni de respirar.
Quisiera imaginar al candidato Barack Obama decirle a su padre: – “Papa, no te preocupes, no pienso repetir el papel lamentable de Poncio Pilato. No quiero que la historia se repita en mi persona.”
Y puestos a imaginar, y sin ánimo de ofender a los republicanos, me cuesta aún mucho más imaginar al candidadto McKain responder positivamente a las verdades bíblico-proféticas. Sólo me queda concederle el beneficio de la duda.










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