Blog Adventista

16, marzo, 2009

LOS PRIMEROS OPONENTES RIDICULIZARON A LOS ADVENTISTAS

Archivado en: Adventistas,segunda venida — johada @ 9:48 pm

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (Rom. 8:35).

En lugar de basar sus argumentos en las Escrituras, los oponentes de la fe adventista escogieron emplear el ridículo y la burla. En sus esfuerzos por acopiar insultos sobre Guillermo Miller y su obra, el negligente y el impío, animados por la postura de los maestros religiosos, recurrieron a epítetos insultantes, a agudezas blasfemas y de muy bajo nivel. El encanecido caballero que había abandonado una casa confortable para viajar por su propio pecunio de ciudad en ciudad, de una población a otra, en un esfuerzo por llevar al mundo la advertencia del solemne e inminente juicio, fue denunciado como fanático, mentiroso y bribón especulador.

Se emplearon tiempo, medios, y talentos con el fin de difamar a los adventistas en abierto prejuicio contra ellos y arrojándolos al desprecio del público. Los ministros religiosos se ocuparon de recoger informas perjudiciales, fabricaciones absurdas y maliciosas, diseminándolas desde el púlpito. Se hicieron ingentes esfuerzos por alejar las mentes del pueblo del tema de la segunda venida. Sin embargo, en la búsqueda de aplastar al adventismo, el ministerio popular minó la fe en la Palabra de Dios. Se presentó como un pecado, algo vergonzoso para todos, la dedicación de tiempo al estudio de las profecías relacionadas con la venida de Cristo y el fin del mundo. Esta enseñanza hizo que algunos infieles y muchos otros se tomaran la libertad de andar según sus propias pasiones. Entonces los autores de este mal acusaron de todo esto a los adventistas.

Los [hermanos] Wesley confrontaron imputaciones similares de ciertos ministros agnósticos que constantemente perturbaron su labor y buscaron destruir su influencia. Se dijo de ellos que carecían de caridad, se los acusó de orgullo y vanidad, porque no rindieron pleitesía a las enseñanzas populares de ese tiempo. Juan Wesley intrépidamente desbarató estas acusaciones, demonstrando que eran ellos los responsables de los mismos males de los que se acusaban a los metodistas… El gran conflicto entre la verdad y el error se ha desarrollado a lo largo de la historia desde la caída del hombre. Dios y los ángeles y aquellos que se les han unido, han estado invitando, insistentemente, al arrepentimiento, a la santidad y a ir al cielo; en tanto que Satanás y sus ángeles, y los agentes humanos inspirados por ellos, se han opuesto a todos los esfuerzos divinos por bendecir y salvar a la humanidad caída (Spiritual Gifts, tomo 4, págs. 218-220).

E. G. White

27, febrero, 2009

Lección 10 Para el 7 de marzo de 2009: El mensaje de los profetas

Sábado 28 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Éxodo 20:1-17; Levítico 16; Mateo 24:24-31; Romanos 3:21-28; Hebreos 8:1, 2; 9:23.

PARA MEMORIZAR:
“Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” (1 Tim. 4:16).

EL MARCO DOCTRINAL DE LA IGLESIA ADVENTISTA del Séptimo Día fue creado mayormente por un grupo pequeño y dedicado de pioneros adventistas. Sus reuniones se caracterizaron por un estudio serio de la Biblia y ferviente oración. Más de medio siglo después de los eventos, Elena de White escribió: “Con frecuencia permanecíamos juntos hasta tarde en la noche, y a veces pasábamos toda la noche orando en procura de luz y estudiando la Palabra” (1 MS 241). A veces, cuando no podían avanzar más, Elena de White suministraba respuestas que le habían sido dadas en visión, aunque ella nunca inició la formulación doctrinal. Las visiones no fueron dadas para tomar el lugar de la fe, de la iniciativa, del trabajo duro o del estudio de la Biblia. Es importante recordar que las doctrinas de nuestra iglesia están basadas exclusivamente en la Biblia. No dependen de los escritos de Elena de White, por útil que ella haya sido para clarificar algunas de aquellas enseñanzas.

UN VISTAZO A LA SEMANA: ¿Por qué necesitamos guardar los mandamientos cuando somos salvados por la gracia? ¿Qué es la purificación del Santuario celestial? ¿De qué modo el mandamiento del sábado difiere de los otros Mandamientos? ¿Qué ocurre al morir, y por qué el conocimiento del estado de los muertos es importante? ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la forma de la segunda venida de Cristo?

Domingo 1º de marzo: LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

¿Cuál es la suerte común a todos los seres humanos, y por qué? ¿Cuál es la única solución para la situación en que nos encontramos? 1 Rey. 8:46; Rom. 3:21-28; 5:12.
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El pecado es el mayor problema que afrontamos. Los egipcios pensaban que la muerte era el mayor problema de la humanidad, y por ello desarrollaron el arte de la momificación y construyeron enormes pirámides para preservar las momias. Los filósofos griegos pensaban que la ignorancia era el principal enemigo de la verdadera felicidad, de modo que enfatizaron la educación. Pero el principal problema de la humanidad es el pecado. El pecado destruye la felicidad y la paz mental. El pecado mata, y ninguna medicina moderna lo cura. Desde el momento en que nacemos, comenzamos a morir. La única cura es Jesucristo y la Cruz. “No hay un punto que precisa ser considerado con más fervor, repetido con más frecuencia o establecido con más firmeza en la mente de todos, que la imposibilidad de que el hombre caído haga mérito alguno por sus propias obras, por buenas que estas sean. La salvación es solamente por fe en Cristo Jesús” (FO 16).

De acuerdo con el poeta griego Homero, los barcos que pasaban por el estrecho de Mesina corrían el peligro de chocar con la roca Escila de un lado, o el remolino de Caribdis por el otro. Los cristianos siempre están en peligro de caer ya sea en el legalismo o en la gracia barata. Los que temen que hablar de la seguridad de la salvación en Cristo los llevará a la gracia barata y a la tolerancia de la conducta pecaminosa enfatizan la importancia de la obediencia. Los que temen que hablar de la obediencia y la vida cristiana victoriosa aparta la atención de Cristo, y conduce al legalismo, enfatizan la parte de Dios en la salvación.

El cristiano equilibrado tendrá la seguridad de la salvación en Jesús y tendrá una vida victoriosa en Cristo al mismo tiempo. Las dos van juntas, como los dos lados de una moneda. A quienquiera que Dios justifica, él también lo santifica. No podemos tener lo uno sin lo otro. Somos salvados por la fe sola, pero la fe que salva no está sola; siguen las buenas obras, aun cuando estas buenas obras sean hechas bajo la dirección del Espíritu Santo.

Lunes 2 de marzo: EL SANTUARIO

¿Cuáles eran las ceremonias del Tabernáculo del Antiguo Testamento y cómo ilustraban el plan de salvación? Heb. 9:1-8.
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Con las ceremonias del Santuario, Dios proveyó una demostración visual que capacitó a los pecadores para comprender el gran plan de salvación. La confesión, el sacrificio, el perdón, la fe, la reconciliación, la santidad, todo fue gráficamente demostrado en las ceremonias diarias y las anuales del Santuario terrenal.

De acuerdo con Hebreos 8:1 y 2, Jesús ministra en el Santuario celestial. ¿En qué consiste este ministerio y por qué Hebreos 9:23 dice que el Santuario celestial necesita purificación?
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En el Antiguo Testamento, el pecador recibía el perdón por medio de la fe en la sangre expiatoria de la simiente prometida (Gén. 3:15), la que fue prefigurada en el sacrificio animal de las ceremonias del Santuario. Y, así como en los ritos terrenales había un Día de Expiación, un día de Juicio, al final del año, durante el cual el Santuario era purificado, en los ritos del Santuario celestial hay un día de Juicio antes de la segunda venida de Cristo.

El Juicio previo al Advenimiento revela al universo que, con respecto a los que han profesado a Cristo y que son realmente sus seguidores, Dios, por decirlo así, abre los libros del cielo a fin de que todo el universo vea que, en cada caso, su decisión fue justa y equilibrada. En ese sentido, este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús (Rom. 3:4).

En Levítico 16, el elemento clave que aparece una y otra vez es la sangre. Y eso tiene sentido, porque ese es el Día de la Expiación, y solo la sangre puede hacer la expiación. Y ¿qué es la expiación, sino la obra de Dios que nos salva? Por eso, el juicio es una buena noticia; es la obra de Dios que nos salva porque no podemos salvarnos a nosotros mismos. El punto más importante es que, así como el sumo sacerdote nunca entraba en el Lugar Santísimo sin sangre, tampoco nosotros podemos hacerlo, porque entrar en el Lugar Santísimo sin sangre significa la muerte, no la expiación. Medita en estas ideas. ¿Qué esperanza y ánimo deberían darnos, siendo que vivimos en el gran Día antitípico de la Expiación?

Martes 3 de marzo: EL SÁBA DO

El sábado y el matrimonio son las únicas instituciones terrenales que nos vienen del tiempo de antes que el pecado entrara en el mundo. Por esto, a veces se las llama los hermanos gemelos del Paraíso. Cuando miramos nuestro mundo hoy, es obvio que Satanás ha trabajado mucho para desfigurarlos y corromperlos.

Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿Qué hay en el mandamiento del sábado que lo destaca de los demás Mandamientos?
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En un sentido, el cuarto Mandamiento es un mandamiento probatorio. Prueba la espiritualidad de la humanidad, por cuanto trata con el tiempo, que es invisible, más bien que con objetos tangibles, y es bien adecuado para medir la actitud de la humanidad hacia Dios. Cómo nos sentimos hacia el sábado es un indicador de cómo nos sentimos hacia Dios. Es el único Mandamiento que una persona puede quebrantar y, sin embargo, ser plenamente aceptada como una buena persona en cualquier sociedad cristiana conservadora.

En cierto sentido, el sábado es arbitrario. ¿Por qué el séptimo día y no algún otro? Es porque Dios lo dijo. Hay mucho de obvio y de lógica aparente en no robar, no matar, no codiciar, etc. No hace falta ser cristiano para seguir esos preceptos; muchos no cristianos los cumplen.

Pero, obedecer el sábado del séptimo día, que no está basado en ningún fenómeno natural, es revelar una disposición de obedecer sencillamente porque Dios nos dice que lo hagamos. El guardar el sábado es un acto de fe; guardamos el sábado no porque es socialmente aceptable, no porque es popular, no porque es parte de algún ciclo natural. No, guardamos el sábado porque Dios nos lo manda, y como cristianos del Nuevo Testamento, salvados por gracia, revelamos nuestra fe mediante la obediencia a los mandamientos de Dios (Sant. 2:10, 11; 1 Juan 5:2, 3; Apoc. 14:12).

De hecho, al descansar en sábado, estamos revelando al mundo que toda esa conversación de descansar en Cristo no es solo hablar. Como guardadores del sábado, realmente descansamos en la obra de salvación de Cristo en nuestro favor, no solo diariamente, sino también, de una manera especial cada semana, revelamos la plenitud de nuestra seguridad en Cristo al descansar en sábado (ver Heb. 4:1-11). La observancia del sábado es una expresión externa de nuestro descanso en Cristo.

Aunque en un sentido el sábado es arbitrario, ¿cuáles son los beneficios prácticos y tangibles que obtenemos por guardar como santo el sábado, como Dios ordenó? ¿Qué puedes hacer mejor para gozar de los beneficios de la observancia del sábado?

Miércoles 4 de marzo: EL ESTADO DE LOS MUERTOS

¿Qué nos enseñen los siguientes textos acerca de la condición de la humanidad en la muerte? Sal. 146:4; Ecl. 9:5, 6; Juan 11:11-14; Hech. 2:34.
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La inspiración nos enseña que solo Dios es inmortal (1 Tim. 6:16) y que los seres humanos, separados de Dios, están sujetos a la muerte. Jesús enseñó que la muerte es un sueño que termina en una de las dos resurrecciones: una resurrección para vida o una resurrección de condenación (Juan 5:28, 29). William Temple, arzobispo de Canterbury, reconoció esto cuando escribió: “El hombre no es inmortal por naturaleza o por derecho; pero es capaz de ser inmortal, y se le ha ofrecido la resurrección de los muertos y la vida eterna, si la recibe de Dios y en los términos de Dios”–Nature, Man and God, p. 472.

¿De qué modo debemos entender textos como el de Mateo 25:46 y Apocalipsis 14:9 al 11? ¿Enseñan estos el tormento eterno en el infierno?
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La idea de la inmortalidad humana se encuentra en todas las religiones primitivas, animistas y politeístas. También era un concepto importante en la filosofía griega, que concebía el Hades (el mundo de los muertos) como un mundo subterráneo, de fantasmas, en el cual el alma vivía una existencia crepuscular. Los griegos consideraban a los seres humanos como consistentes de materia y alma. A la muerte, ellos creían que la materia y el alma se separan, liberando el alma de la prisión de la materia, hacia una existencia independiente.

En Mateo 25 y Apocalipsis 14, las palabras traducidas como “eterno” y “para siempre” no significan necesariamente algo que no tiene fin. Las palabras griegas aión y aiónios expresan duración tan larga como lo permite el sujeto. Por ejemplo, en Judas 7 se nos dice que las ciudades de Sodoma y Gomorra estaban sufriendo el castigo del fuego eterno (aiónios). No obstante, en 2 Pedro 2:6 dice que se transformaron en cenizas. Cuando el sujeto de las palabras “eterno” o “para siempre” es la vida de los redimidos que han recibido la inmortalidad, la palabra significa un tiempo sin fin. Cuando se refiere al castigo de los malvados, que no reciben la inmortalidad, la palabra tiene el significado de un período limitado de tiempo.

Tanto los predicadores populares como las películas populares, el mundo, están inundados con el espiritismo (bajado en la idea de que los muertos viven ahora en otra existencia). ¿De qué modo nuestra comprensión del estado de los muertos nos da una protección poderosa contra este terrible engaño?

Jueves 5 de marzo: LA SEGUNDA VENIDA

Desde comienzos de la década de 1970, Hal Lindsey, autor del libro The Late Great Planet Earth [El fallecido gran planeta Tierra], ha vendido más de quince millones de ejemplares. En los años más recientes, la serie Left Behind [Dejados atrás], por Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins, también ha vendido millones de ejemplares. Estos hechos indican que hay una percepción general, entre muchos cristianos, de que estamos viviendo en el tiempo del fin.

La palabra Adventista, que se encuentra en el nombre de nuestra iglesia, significa que creemos en la segunda venida de Cristo con tanta intensidad que es parte de nuestra identidad. No obstante, nuestra comprensión de la Segunda Venida es muy diferente de la defendida en la serie Dejados atrás o en el libro de Hal Lindsey Dejado atrás.

¿Qué enseña la Biblia acerca de la forma en que volverá Cristo, y por qué es de vital importancia saber esto? ¿Acerca de qué engaños nos advirtió Jesús con respecto a la forma en que volverá? Mat. 24:5, 24-31; Apoc. 1:7.
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El concepto de que la venida de Cristo consistirá de dos etapas fue introducido por primera vez por John N. Darby en el siglo XIX, y ha capturado el pensamiento de muchos protestantes actuales. La supuesta primera etapa involucra un rapto secreto, en el que todos los verdaderos cristianos serán raptados o levantados por Cristo, y la segunda se concentra en la aparición de Cristo siete años más tarde, para gobernar la tierra durante mil años.

Los Adventistas del Séptimo Día no pueden encontrar apoyo bíblico para dividir la segunda venida de Cristo en un rapto y una aparición. De acuerdo con el Nuevo Testamento, el regreso de Jesús será un evento indivisible, único, literal, audible y visible (1 Tes. 4:16, 17; Apoc. 19:11-21). Igualmente importante es que Jesús nos advirtió contra falsas interpretaciones acerca de la manera de su venida. Jesús, evidentemente, sabía que el engaño sería feroz (Mat. 24:24), y por eso la Palabra de Dios es tan clara acerca de la manera en que retornará.

Aunque el transcurso de cada día nos lleva un día más cerca del regreso de Cristo, el paso de cada día también hace que su regreso parezca más y más demorado. ¿De qué modo podemos establecer un equilibrio entre vivir con la expectativa del regreso de Cristo y, no obstante, seguir con la rutina diaria de la vida?

Viernes 6 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee, en El conflicto de los siglos, los capítulos “¿Pueden hablarnos nuestros muertos?” (pp. 607-618) y “La liberación del pueblo de Dios” (pp. 693-710).

Durante los primeros años del movimiento adventista, muchos de nuestros pioneros llegaron a estar desequilibrados en su predicación de la Ley. Por eso, en 1890 Elena de White escribió: “Como pueblo, hemos predicado la Ley hasta que estamos tan secos como los montes de Gilboa, que no tenían lluvia ni rocío. Debemos predicar a Cristo en la Ley” (R&H, 11 de marzo de 1890). En la sesión de la Asociación General reunida en Minneapolis en 1888, E. J. Waggoner y A. T. Jones hicieron precisamente esto. El énfasis de su mensaje era “afirmar la verdad de que la única manera en que se puede obtener la justicia es por una fe viva en el Cordero de Dios, cuya sangre fue derramada en la cruz del Calvario como propiciación por los pecados del mundo. Ninguno puede entrar en el Reino de Dios sin estar vestido con el manto inmaculado de la justicia de Cristo. Este manto no puede ser comprado con plata u oro, ni ganado con buenas obras. Este mensaje fue un llamado de clarín para hacer de Cristo y su justicia el centro de toda nuestra vida y predicación. Puso énfasis especial en la justificación por la fe como una experiencia personal real en vez de una mera teoría” (A. V. Olson, Through Crisis to Victory, p. 35). Waggoner también enseñó que la obediencia de la humanidad nunca puede satisfacer la Ley de Dios, que sólo la justicia de Cristo imputada es la base de nuestra aceptación por Dios, y que constantemente necesitamos estar cubiertos con la justicia de Cristo, no solo por nuestros pecados pasados. Elena de White apoyó sólidamente a Waggoner. Ella calificó sus presentaciones como “un preciosísimo mensaje” (TM 91).

PREGUNTAS PARA DIAL OGAR:
1. ¿Hay alguna enseñanza de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que se basa en cualquier otra cosa que no sea nuestra comprensión de la Biblia? Es decir, ¿hay alguna doctrina que proviene de Elena de White en vez de provenir de la Biblia? Aunque creemos en el don de profecía, ¿por qué debemos asegurarnos de saber que todas nuestras enseñanzas proceden de la Biblia, y de la Biblia sola? ¿Qué problemas surgirían si nos apoyáramos en Elena de White para crear nuestras doctrinas? Al mismo tiempo, ¿por qué sus escritos son tan útiles para nosotros al querer clarificar y comprender enseñanzas que hemos obtenido de la Biblia?

2. Medita en la idea de que la observancia del sábado es una expresión del reposo que tenemos en Cristo, de que nuestra salvación está basada en las obras de Cristo para nosotros, no en las nuestras. ¿De qué modo esto ayuda a responder a la acusación falsa de que guardando el sábado estamos negando el evangelio de la gracia de Dios?

16, febrero, 2009

Qué he hecho

Si hay algo que hace grande a esta canción es la buena letra que la acompaña. El título de la canción es: “What I´ve done” (“Qué he hecho”). Habla en primera persona, y ahí está la gracia, porque dudo mucho que algún miembro de esta banda norteamericana haya cometido alguna de las atrocidades que aparecen en el videoclip. Pero, a pesar de eso, la cantan en primera persona, porque ellos también son parte de esta incongruente humanidad.

Y de todos los errores que esta inteligente humanidad ha cometido descritos en el vídeo clip falta uno. Y es el más grave, a mi modo de ver. No es otro que la crucifixión de Jesús. El hecho de crucificar al “Autor de la vida” es un hecho tan grave, que tal y como dice el médico Lucas fue algo que se realizó por “ignorancia” (ver Hechos 3:14-17). La pregunta es, ¿lo hicieron porque no sabían quién era realmente Jesús, o porque no quisieron saberlo? La segunda opción es la que gana. A pesar de las evidencias, el hombre cerró los ojos a la verdad y crucificó a Jesús.

Y la crucifixión de Jesús no es un asunto del cual yo me pueda evadir. De hecho, su muerte en la cruz es lo que posibilita mi vida. Pero no quiero hoy resaltar tanto la salvación sino la corresponsabilidad de su muerte. Los ejecutores materiales de su muerte fueron los romanos y los judíos que falsamente lo acusaron. Pero sobre todos nosotros descansa la responsabilidad de la muerte de Jesús. El texto bíblico dice que “Él fue herido por nuestras transgresiones y molido por nuestros pecados” (Isaías 53:5). Al igual que dice la canción, bien puedo preguntarme o exclamar, ¡¡qué he hecho!!

Y ahora, ¿qué? “Arrepentíos y convertíos”, dice la inspirada exhortación (Hechos 3:19). Eso es lo que Dios quiere ver cumplido en cada uno de nosotros, porque esa fue la oración de Jesús mientras estaba siendo crucificado: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Nuestra ausencia física e histórica, así como nuestra posible ignorancia respecto a la muerte de Jesús no nos exime de nuestra responsabilidad por su muerte, porque la predisposición divina al perdón y el consiguiente llamado a experimentarlo es ofrecido liberal y gratuitamente a todo ser humano.

Y si la humanidad debe reconocer lo que ha hecho para poder obtener el perdón divino, como iglesia tampoco deberíamos eludir nuestra responsabilidad en cuanto a lo que hemos hecho hasta ahora. Desde luego que no podemos minimizar todo aquello que hemos logrado desde ayer (s. XIX), hasta hoy (s. XXI). Como iglesia hemos crecido y nos hemos expandido en este mundo hostil y prejuiciado. Estamos, teóricamente, socialmente reconocidos en casi todo el mundo habitado y contamos con un sólido sistema de autofinanciación que nos permite independencia y solvencia a la hora de administrar los bienes materiales y espirituales que recibimos de Dios.

Y, aún con todo, el Señor llama a su pueblo a arrepentirse, y lo más gracioso de todo es que aún seguimos preguntándonos, ¿qué más he hecho? Como adventistas sabemos más de lo que otros puedan saber, y aunque eso no nos hace mejores, por desgracia, si que nos debería hacer más responsables y coherentes con lo que tenemos entre manos.

Y yo me pregunto, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir inactivos? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir predicando que la Segunda Venida de Jesús, que pondrá fin a los males que hemos hecho como humanidad, es una prerrogativa exclusivamente divina? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir cuestionando la misericordia de Dios cuando decimos que si Cristo no viene es porque todavía no ha llegado el tiempo señalado y fijado, sabiendo, o debiendo saber que esta declaración implica que Dios va a permitir más y más maldad y sufrimiento en este planeta?

Y sigo preguntándome, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir mirando al futuro sin reflexionar acerca de nuestro pasado eclesiástico, que por cierto, no siempre ha sido el mejor?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir diciendo que todo anda bien y que hemos sabido aprender las lecciones de nuestro más oscuro pasado denominacional cuando nuestro presente indica todo lo contrario?, ¿cuánto tiempo más vamos a estar esperando la lluvia tardía que tanto anhelamos?, ¿cuánto tiempo más vamos a eludir conocer los hechos que a finales del pasado siglo XIX impidieron el derramamiento de la lluvia tardía?, ¿cuánto tiempo más vamos a seguir ignorando las condiciones que generarán el derramamiento del Espíritu Santo en su plenitud para finalizar la obra? En definitiva, ¿cuánto tiempo más voy a ignorar voluntariamente mi responsabilidad en la demora de la segunda venida de Cristo?

Antes de responder una palabra, por favor, visiona el videoclip que te propongo (baja el volumen de tus altavoces si la música no es de tu agrado), y reflexiona lo que ves a la luz de las palabras de esta reflexión.

Y… ahora yo digo: ¡Perdóname, Señor! ¡Ayúdame a brillar por ti!

13, febrero, 2009

La niña que silenció al mundo

Archivado en: Señales del Fin,segunda venida — johada @ 7:36 pm

No hace falta comentario al vídeo. ¿Conciencia social, mundial… ?

Insisto, todo lo que se propone esta niña y nos proponemos muchos otros, finalmente acaban siendo cuidados paliativos, porque no hay respaldo a las iniciativas. ¿Solución? Haberla la hay, aunque para muchos no deja de ser una utopía como la propuesta en el vídeo. No obstante, para mi, es la esperanza menos utópica y más realista.

7, enero, 2009

Una iglesia con propósito

Archivado en: Espiritual,Iglesia Adventista,Jesus,segunda venida — johada @ 10:32 am

Vivir con propósito es lo que se espera de un ser humano, y al mismo tiempo es lo que pocas veces se consigue. Nacemos, crecemos, nos desarrollamos, vivimos (¿?) y, finalmente, morimos. Para ser más exactos debemos decir que eso nunca es así para todos. Algunos nunca llegan a crecer demasiado, y muchos otros nunca llegan a desarrollarse como personas porque la muerte les alcanza antes de que eso pueda suceder.
Vivir con propósito es un lema que debe dar sentido a la misma existencia de cada persona que nace en este mundo. Pero sé que esto plantea un problema en sí mismo, a saber, ¿qué sentido tiene que nazcan seres humanos condenados a morir de inanición?, ¿qué sentido tiene que muchos vengan a la existencia para desaparecer o aún, en el peor de los casos, para vivir vidas miserables? ¿qué propósito puede haber en todo esto? Desde luego, la respuesta es clara, ninguno.

Dale la vuelta a todo esto, y pregúntate tú que existes y vives, tú que te has desarrollado como persona, tú que estás al otro lado de la pantalla, ¿qué propósito tenía la vida y la muerte de Cristo? ¿A caso Su existencia no tenía cómo único y final propósito dar sentido a la existencia humana rescatándola de la muerte eterna? Jesús vivió con un claro y nítido propósito: bendecir y salvar. Dios, en Cristo, pronto dará la vuelta al despropósito terrenal del que hablábamos antes, de manera que habrá un claro propósito de vida sin fin y felicidad celestial.

Vivir con propósito. Esto es lo que Cristo hizo y esto mismo es lo que se espera de cada uno de nosotros. Eso es lo que como cristianos sabemos que debemos hacer, pero ¿lo hacemos? Aparentemente si. Oramos, a veces más y muchas veces menos; leemos y estudiamos la Biblia regular e irregularmente; asistimos a la iglesia, unos para calentar banco (típico tópico), y otros para salvarla de la mediocridad y la tibieza cortando cabezas a diestra y a siniestra, y criticando muchas veces lo no criticable; llevamos un estilo de vida coherente con los principios bíblicos y, a menudo, cuando la situación “lo exige”, incoherente con la inspiración; y fundamentalmente, unos testificamos tímidamente de nuestra fe porque ya se sabe que en esta mundo secular nadie quiere escuchar hablar de Dios, y otros atropellan a sus semejantes con sus argumentos agresivos y martillean sus cabezas con los escritos inspirados, los canónicos y los más recientes (tú ya me entiendes).

Yo me pregunto y te pregunto: ¿Es esto vivir con propósito? Creo que la respuesta es clara: ¡No! Traslademos esta pregunta al cuerpo de la iglesia. Hagamos un estudio denominacional y corporativo de la situación actual y podremos darnos cuenta que el panorama no es más halagüeño que el anterior. Hablo en términos generales, porque ya sabemos que, afortunadamente, hay Danieles, Jobs y Noés en todas partes.

Precisamente quiero hacer mención de algunas citas pertenecientes a esta categoría de hombres que tienen una visión eclesiástica muy fina. Su experiencia, al menos a raíz de lo que escribe, refleja una vida con propósito, y aún más una iglesia con propósito. Una iglesia cuyo principal propósito es extender las buenas nuevas de salvación a toda nación, tribu, lengua y pueblo con un objetivo, con un propósito: apresurar la venida del día de Dios (2ª Pedro 3:12).

“Un padre que espera, hijos que vacilan…

A los pocos adventistas que aceptaron el mensaje del tercer ángel les llegó la carta de Laodicea con poder en la década de 1850. Cristo apareció en la puerta de sus corazones tratando de hallar entrada. La lluvia tardía estaba lista para ser derramada sobre un mundo necesitado. La victoria y el fin eran inmediatos. Dios le dio “al mensaje el tiempo para hacer su obra”. Los adventistas avanzaron un poco, y entonces descansaron satisfechos.

Un padre que espera, hijos que vacilan…

En Minneapolis, en 1888, el Espíritu revoloteaba, por así decirlo, preciosamente cerca. Una vez más había llegado “el tiempo para la lluvia tardía”. Se multiplicaron los avances por todas partes. Pero en lugar de “entrar en el lugar santísimo con Jesús”, demasiados creyentes permanecieron en el círculo de los dieciséis años de crisis.

Un padre que espera, hijos que vacilan. Ojalá pronto proclamen por doquiera el regreso del Señor, de manera que por fin pueda venir.” (MAXWELL, C. Mervyn. Dilo al Mundo, pp. 251, 257).

¿Con qué propósito vives tu fe? ¿Con qué propósito ministras en tu iglesia? ¿Vives con “el propósito por excelencia”: “apresurar la venida del día de Dios”, o la excelencia de la vida anula “el excelente propósito”?

8, noviembre, 2008

Eventos Finales (y VII): La Nueva Tierra

Archivado en: segunda venida,tierra nueva — johada @ 1:13 pm

(Ver Eventos Finales: Introducción)
(Ver Eventos Finales (I): Señales de los últimos días)
(Ver Eventos Finales (II): Un Mundo Polarizado)
(Ver Eventos Finales (III): Fin del tiempo de Gracia)
(Ver Eventos Finales (IV): La Segunda Venida de Cristo)
(Ver Eventos Finales (V): El Milenio)
(Ver Eventos Finales (VI): El fin del pecado)

Fin de la serie.

4, noviembre, 2008

Eventos Finales (VI): El Fin del Pecado

Archivado en: articulos seriados,Espiritual,segunda venida — johada @ 9:11 pm

(Ver Eventos Finales: Introducción)
(Ver Eventos Finales (I): Señales de los últimos días)
(Ver Eventos Finales (II): Un Mundo Polarizado)
(Ver Eventos Finales (III): Fin del tiempo de Gracia)
(Ver Eventos Finales (IV): La Segunda Venida de Cristo)
(Ver Eventos Finales (V): El Milenio)

(Ver siguiente vídeo)

24, octubre, 2008

Eventos Finales (V): El Milenio

Archivado en: articulos seriados,milenio,Señales del Fin,segunda venida — johada @ 12:08 pm

(Ver Eventos Finales: Introducción)
(Ver Eventos Finales (I): Señales de los últimos días)
(Ver Eventos Finales (II): Un Mundo Polarizado)
(Ver Eventos Finales (III): Fin del tiempo de Gracia)
(Ver Eventos Finales (IV): La Segunda Venida de Cristo)

(Ver siguiente vídeo)

17, octubre, 2008

Eventos Finales (IV): La Segunda Venida de Cristo

Archivado en: articulos seriados,Señales del Fin,segunda venida — johada @ 12:05 pm

(Ver Eventos Finales: Introducción)
(Ver Eventos Finales (I): Señales de los últimos días)
(Ver Eventos Finales (II): Un Mundo Polarizado)
(Ver Eventos Finales (III): Fin del tiempo de Gracia)

(Ver siguiente vídeo)

7, octubre, 2008

MUCHAS VOCES CONFUSAS

Archivado en: eventos finales,segunda venida — johada @ 8:57 pm

Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. (Apoc. 18: 4).

En la última obra que se lleva a cabo para la amonestación del mundo, se hacen dos llamados distintos a las iglesias. El mensaje del segundo ángel es: “Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación” (Apoc. 14: 8). Y en el fuerte clamor del mensaje del tercer ángel se oye una voz del cielo que dice: “Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipe de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades” (Apoc. 18: 4, 5).

Así como Dios invitó a los hijos de Israel a salir de Egipto, para que pudieran guardar el sábado, invita a su pueblo a salir de Babilonia para que no adore a la bestia ni a su imagen. . . Después que la verdad haya sido proclamada como testimonio a todas las naciones, comenzará a actuar todo medio concebible de maldad, y las mentes serán confundidas por muchas voces que clamarán: “¡He aquí el Cristo! ¡Helo allí! ¡Esta es la verdad! Yo tengo el mensaje de Dios; él me ha enviado con gran luz”. Entonces se removerán los hitos y se tratará de derribar las columnas de nuestra fe. Se hará un esfuerzo más decidido para exaltar el falso día de reposo y despreciar a Dios mismo al reemplazar el día que él bendijo y santificó. Se pondrá en vigencia la observancia de este falso día de reposo mediante una ley opresiva. . . Pero mientras Satanás obre mediante sus milagros mentirosos, se cumplirá el tiempo predicho en el Apocalipsis, y el ángel poderoso que iluminará la tierra con su gloria proclamará la caída de Babilonia y llamará a su pueblo a abandonarla.

¿Cuándo llegarán hasta el cielo sus pecados? Cuando la ley de Dios sea finalmente invalidada por medio de la legislación humana. Entonces la crisis le proporcionará al pueblo de Dios la oportunidad de demostrar quién es el Gobernante del cielo y de la tierra. Mientras un poder satánico esté conmoviendo los elementos inferiores, Dios enviará luz y poder a su pueblo, para que el mensaje de la verdad pueda ser proclamado a todo el mundo.

E.G. White

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